Los alumnos de la Facultad de Medicina de Sevilla reflexionan sobre las razones y las emociones que los motivan para estudiar medicina. Se invita a participar en el mismo a estudiantes de otras Facultades de Medicina u otras personas interesadas en participar en el mismo con sus comentarios (Students of the Faculty of Medicine of Seville reflect on the reasons and emotions that motivate them to study medicine. Are invited to participate in the students from other medical schools or other interested persons to participate in it with your comments). (Pablo Bonal Pitz).


¿Por qué estudiar medicina?

No hay un motivo exacto por el que estudiar Medicina, ahora mismo se me ocurren un sin fin de motivos. El primero, porque es la carrera más interesante que existe ya que estudiamos al ser humano, es decir, a ti mismo, parecerá una tontería pero todos los días cuando después de la siesta me dirigía a estudiar a mi cuarto siempre decía “voy a estudiarme”. El segundo motivo, porque es una de las profesiones más gratificantes que existen, ya que no hay mayor satisfacción que poder ayudar a los demás. El tercero, porque nunca dejas de aprender cosas nuevas y de sorprendente de lo maravilloso que puede ser nuestro cuerpo y nuestra mente. El cuarto, porque es un modo de vida diferente, me refiero a que el médico no vive sus años de estudiante igual que el resto, ya que necesita mucho más sacrificio, el cual, sin duda, merece la pena .Podría seguir con un millón de motivos más por los que estudiar medicina pero ya van suficientes…
En este momento en el que me encuentro (todavía no he acabado sexto) puedo decir que no me arrepiento ni un solo momento de haber elegido esta carrera. Me reconforta tanto saber que podré ayudar a otras personas que los malos ratos de estudios se me olvidan y solo recuerdo los buenos momentos. Parecerá extraño, pero por una parte no quiero acabar la carrera, han sido mis mejores años y no quiero que se acaben, cuando termine el curso empezará una nueva etapa y espero que sea tan buena como la vivida hasta ahora. Aún me queda muchísimo por aprender más de lo que yo me imagino pero estoy dispuesta a afrontar lo que se avecina con la misma ilusión y las mismas ganas con las que empecé esta carrera. María José Pérez Ortega HUV Valme.

Saber que hay personas que necesitan no sólo a un médico que le cure, sino a un médico que les escuche, que les entienda

La verdad que a estas alturas (a 2 meses de terminar la carrera), con tanto cansancio y estrés me cuesta muchísimo trabajo dar motivos para estudiar medicina, porque creo que es la carrera no sólo más larga, sino la más dura, desde el primer curso hasta el último…compañeros de años anteriores decían que 6º era facilísimo y, al menos a mi y a mis compañeros de este año con los que he hablado del tema, nos esta pareciendo más duro de lo normal.
Por otra parte, cuando elegí medicina pensé que sería una carrera más práctica, y los dos primeros cursos no pisamos el hospital, y en tercero vamos sólo 1 mes. En cuarto, quinto y sexto vamos al hospital, pero hay asignaturas en la que la práctica se da en clase y no vemos al paciente de esa especialidad (por ejemplo: en dermatología). Cuando por fin llegamos a cuarto, curso en el que supuestamente tenemos todos los días 3 horas de practicas en el hospital, muchos días esas 3 horas se reducen a una hora y media, la hora y media restante nos la pasamos buscando al medico que nos corresponde para que se apiade de nosotros y nos enseñe algo de provecho, y algunos de ellos ni nos miran, por lo que mucho menos nos enseñarán. Antes de entrar en la carrera nunca imaginé que tuviera que ir detrás de un medico como pidiendo limosna para que me enseñe, y menos que me fueran mandando de unos a otros como si fuera una pelota. Menos mal que en alguna que otra practica encuentras no sólo a un buen médico, sino a una buena persona, que te trata igualmente como persona, te mira a la cara e incluso te llama por tu nombre, además te enseña todo lo que sabe y más y te deja actuar: hacerle la historia al paciente, explorarlo... Estos días son los que te vas contento a casa, te alegras de haber elegido medicina y te das cuenta de que hay médicos que son humanos (contigo y con todos sus pacientes) y que tú quieres ser como ellos. Para mi, aunque esos días han sido una minoría, son los que más he aprendido, no sólo de medicina, sino también de cómo relacionarme y tratar a los demás (como me gustaría que me trataran a mi), asignatura que desgraciadamente no dan en esta carrera y que veo fundamental. Así que cuando todo esto termine son los días y los médicos a los que siempre recordaré con una sonrisa en la cara, y a los que siempre les estaré agradecida.
Otra crítica que tengo respecto a esta carrera es que no nos evalúan nuestra capacidad como médicos, de relacionarnos con el paciente, de hacer buenas historias clínicas…lo único que valoran en esta carrera es la capacidad de memoria que tienes, lo inteligente que eres, los exámenes son los que te hacen apto o no apto, da igual que seas el mejor en las prácticas, eso no te lo valoran. Yo entiendo que el examen es una parte importante, pero la practica es la otra mitad de esta profesión y, desde mi punto de vista, la más importante, porque si no sabes de memoria alguna etiología, diagnostico diferencial, fármaco para determinada enfermedad… siempre están los libros o Internet, y lo puedes consultar en cuestión de segundos (obviamente teniendo una base previa), pero si no sabes hacer una buena historia o tener buen trato con el paciente no podrás buscarlo en ningún libro ni salir del apuro en segundos. Por lo que deberían valorar la mitad de la teoría y la mitad de la práctica y no solo tener aprobada la teoría, también la práctica. (Creo que los mejores médicos no son los que han terminado la carrera con matricula de honor en todas las asignatura; hay muy buenos médicos que en la carrera no destacaban)
Por todo esto no diré los motivos para estudiar medicina, sino los motivos que en los malos momentos me han dado fuerza para seguir estudiando esta carrera: saber que hay personas que necesitan no sólo a un médico que le cure, sino a un médico que les escuche, que les entienda…y me gustaría ser yo esa persona que haga salir de su consulta a todos los pacientes con una sonrisa, quizás no todos ellos curados, por tener patologías no curables actualmente, pero si contentos de saber que su medico (en este caso, yo) ha hecho todo lo posible por ellos y que estará ahí para todo lo que necesiten.
Si algún día alguien me pregunta si le recomiendo estudiar medicina le contestaría preguntándole si le gusta la profesión (porque en la carrera, como en cualquier otra habrá cosas que le guste y otras muchas que no) y si esta dispuesto a darlo todo por esas personas que en un determinado momento le van a necesitar. Porque creo que para aguantar esta carrera y posteriormente la profesión es necesario que te guste mucho todo esto, para que en los momentos malos tengas un motivo para seguir adelante. Le diría que no lo hiciera por el dinero que cree que va a ganar siendo medico, si es por dinero que estudie otra carrera más fácil, más corta y en la que no esté en juego la vida de las personas. Que tampoco lo haga por seguir la tradición en su familia (en la que todos son médicos)…que si estudia medicina sea porque le guste y sea capaz de comprometerse con el paciente. PSR

¿Por qué quiero ser médico?

La verdad es que esta pregunta no me la llegué a hacer hasta que no entre en la carrera. Siempre he intentado ayudar a todas las personas que me rodeaban sin embargo nunca me había planteado el por qué debía de ser médico. Conforme iba formándome en la disciplina me iba dando cuenta poco a poco de la importancia de la profesión. No lo considero un trabajo más, sino que me lo tomo como una forma de vida. El médico se va formando poco, cualquier persona con buena memoria y alta capacidad de estudios podría realizar la carrera. Pero la pregunta que yo hago es la siguiente: ¿cualquier persona sirve como médico?. Mi respuesta para esta pregunta es que no, para ser un buen médico necesitas sentirlo y vivirlo constantemente. No se es médico solo en la consulta, el profesional debe estar dispuesto de ayudar a todo el que esta a su alrededor y en el momento que lo necesite. Esta iniciativa debe surgir desde su interior y no verse obligado a ayudar sólo por ser poseedor de la licenciatura.
Como ya he dicho de esto no fui consciente hasta que empecé la carrera y me di cuenta que el objetivo en mi vida no era el tener mucho dinero ni el de poseer un BMW con trescientos caballos en la puerta de mi casa, para mi supone mucho más ser de utilidad en la sociedad y poder ayudar a todos aquellos que lo necesiten. Creo que es la base de un buen médico y el objetivo que se debe perseguir. Le doy tanta importancia a este rasgo que cuando alguien viene pidiendo ayuda le trato siempre con la mejor intención posible sea quien sea, no tratando de diferente forma a diferente personas.
Creo que es la profesión más honorable a la cual se puede dedicar alguien. Cada día que pasa voy con la cabeza más alta y me siento más orgulloso de ser lo que soy. Me siento que puedo ayudar a todos los que lo necesiten, en definitiva es mi motivación diaria. Motivación sin la cual no podría haber llegado hasta donde me encuentro ahora mismo. Se que en la vida se toman decisiones acertadas y decisiones erróneas, en mi caso, el dedicarme a la medicina es lo mejor que me ha podido pasar. Por ello la pregunta es: ¿Qué hubiese sido de mí si no hubiese elegido esta carrera?. La verdad es que no encuentro respuesta a esta pregunta y tampoco me lo quiero plantear, ya que me encuentro feliz por esta decisión.
Hay personas que piensan que cada uno posee un destino determinado, no creo que exista un destino predeterminado, lo que sí pienso es que cada uno coge un camino en su vida dependiendo de su forma de ser. En mi caso he acertado con mi elección. El médico ser forja poco a poco, pero el buen médico además de los conocimientos ya nace con unos valores determinados en su personalidad para ejercer esta profesión. Se puede decir que el ayudar a las personas se lleva dentro, incluso antes de entrar en la carrera. El estudiar la licenciatura nos proporciona los conocimientos necesarios para prestar esa ayuda de un modo más eficiente.
Alumno 6º Medicina. Facultad de Medicina de Sevilla.

¿Por qué quieres ser médico?

He oído muchas veces esa pregunta y también me la he hecho muchas veces. Me resulta llamativo que si eliges cualquier otra profesión, los demás no suelen preguntar el por qué lo haces. Suelen pensar que es por que te gusta o por las salidas profesionales.
La pregunta que suele seguir a la primera es: ¿por vocación? Vocación nunca tuve, incluso en el momento de iniciar la carrera no lo tenía muy claro, (puede que me influyera el ambiente familiar). Ahora quizás tenga la respuesta, que no es algo que pueda explicarse de forma sencilla y mucho menos expresarlo de modo breve, aunque intentaré hacerlo.
Nunca he comprendido por qué sólo para Medicina te preguntan si es por vocación. Hay quien es biólogo por vocación, y hay quien es médico sin tenerla. Posiblemente la visión que la sociedad tiene de Medicina como profesión difícil y sacrificada, haga que externamente se piense que sólo es posible ser médico por vocación. Ciertamente, podría haber hecho otra carrera más corta, con más sueldo, con menos horas de trabajo y menos responsabilidades.
Realmente me di cuenta de lo que nos diferenciaba de otras carreras cuando empecé las prácticas en el hospital. Fue allí donde entendí las razones principales que me hacen realizarme como persona con el ejercicio de la medicina. Ver a los enfermos y su lucha por mejorar me impresionó. Aún más cuando fuera del hospital nos ahogamos en un vaso de agua y nos preocupamos por pequeñas cosas.
Sentir que con mi esfuerzo puedo curar o aliviar el sufrimiento de alguien me hace sentirme orgullosa. Creo que, si soy capaz de lograrlo, contribuir, aunque sea modestamente, a que el mundo sea un poco mejor mediante mi ejercicio profesional, me hará ser feliz siendo MÉDICO.
CGG

Mis motivos para estudiar medicina

Generalmente la gente que decide estudiar medicina es porque ha tenido vocación por ello desde pequeño o porque han tenido padres o familiares directos médicos y han vivido más de cerca lo que es la profesión y han sentido atracción por ella.
Pero mi caso no es ninguno de estos. La idea de estudiar medicina apareció en mi cabeza cuando empecé a cursar los estudios de bachillerato.
Siempre desde pequeña me había gustado ser maestra y me hacía mucha ilusión eso de enseñar a los niños, pero esto fue cambiando conforme fui creciendo y tuve que ir eligiendo distintas opciones de estudios y asignaturas.
Primero en cuarto de ESO, elegí la modalidad de asignaturas de ciencias porque aunque no tenía claro la carrera que estudiaría, pero me gustaban más las asignaturas de ciencias y además me ofrecían más posibilidades en el futuro para decantarme por una carrera u otra.
Después al empezar Bachillerato, ya tenía claro que me atraía la modalidad de Ciencias de la Salud y principalmente la biología era la asignatura que más me gustaba. Esta modalidad la escogí sin pensar en la carrera que haría posteriormente, simplemente era la modalidad que tenía aquellas asignaturas, las cuales me gustaban estudiar.
Durante el curso de 1º de Bachillerato, el orientador del instituto nos impartió una charla sobre las carreras universitarias, los módulos de formación profesional y las distintas salidas que existían tras el Bachillerato. Fue entonces, cuando empecé a plantearme realmente que quería ser en el futuro y a qué me gustaría dedicarme.
El orientador nos aportó información por escrito a cada uno de los alumnos de las posibles carreras que podíamos hacer según el bachillerato que estábamos cursando. Mirando está información “descubrí” la carrera de medicina, la cual nunca antes me había planteado.
Llegó 2º de Bachillerato y con él la presión por la selectividad y por tener que decidir que carrera escoger. Estaba muy confusa, sentía admiración por varias carreras; biología, medicina, odontología y fisioterapia. Además los consejos que me ofrecían mis familiares y personas de mi entorno aún me liaban más.
Fui pensando y reflexionando decidí que haría medicina, porque biología tenía pocas salidas profesionales, fisioterapia realmente, no sabía si me gustaba lo suficiente y antes que hacer odontología prefería hacer medicina porque tampoco tenía muy claro que la odontología me gustara. En cambio si elegía medicina, al tener gran variedad de especialidades, seguro que había más de una que me atraía y creía que era lo que más acertado.
Pero a mi dudosa decisión de estudiar medicina se añadieron varios factores negativos: la necesidad de sacar una nota alta en selectividad para poder hacerla, el tener que irme fuera de casa para poder estudiarla y vivir en una ciudad que no conocía, los comentarios y consejos de familiares y conocidos que no me aconsejaban medicina porque era muy sacrificado, muchos años, no estaba bien pagada, etc.
Finalmente decidí que pondría solución a mis dudas eligiendo medicina si la nota de selectividad me alcanzaba para ello y porque además pensaba que sería lo más acertado a pesar de lo que me habían aconsejado.
Ahora estoy ya en 6º de medicina, casi terminando y reconozco que en parte los que me aconsejaban tenían razón. Es muy sacrificada, me ha costado mucho esfuerzo y trabajo poder hacerla, también mucho sufrimiento y agobios. Pero creo que si retrocediera en el tiempo y llegara otra vez al día que tuve que realizar la solicitud para escoger la carrera, volvería a poner como primera opción medicina, porque realmente es lo que me gusta y a lo que quiero dedicar si es posible, el resto de mi vida.
Inmmaculada Macías Beltrán

¿Por qué estudiar medicina?

Ya no recuerdo bien el porqué quiero ser médico…
Recuerdo con 14 años, estar con mi familia en una cafetería de Bilbo, y mi madre preguntarme qué quería ser de mayor. Sin duda, impulsivo espeté: médico. Mis papis se miraron: si? Y eso? Me advirtieron que era duro, la carrera y la profesión, pero que ellos me apoyarían en lo que decidiese, y sabía fehacientemente que así seria. Pero me advirtieron de que ser médico no era fácil, que era mucha la responsabilidad, que lo eras en horas de trabajo y fuera de ellas, para conocidos, amigos y familiares, y que no estaba pagado con dinero. Y ellos lo saben porque ambos son médicos, son médicos felices. Cuando vieron que mi decisión estaba tomada y que en 4 años me embarcaría en la vorágine en la que me he metido finalmente, desde ese mismo instante en que me vieron seguro, decidido, todo fueron elogios para este arte que es la medicina. Todo fue ahínco, apoyo y motivación.
Esa responsabilidad solo puede ser pagada con la satisfacción personal y ajena que te ofrece la medicina, ese arma de doble filo que es el trabajar con la salud de las personas, pues es la satisfacción de uno la que precipita la otra. Es una labor multidisciplinar pues formaremos parte de un sistema engranado de profesionales, de los que no pararemos de aprender hasta el día de nuestra jubilación. Es un universo infinito,espacios inabarcables q se conectan entre sí. Lo que me resulta fascinante.Saber que nunca vas a saberlo todo, que siempre podrás aprender más y hacer lo mejor. Y que si te cansas de algo o se te queda chico, siempre te puedes pasara otra cosa. O ejercer tu oficio en otra dimensión, pues también es omnipotente. La salud y la enfermedad son omnipotentes, y por lo tanto la medicina. Así que hay lugares donde se puede ser médico y no llevar bata, o no trabajar en un hospital. Puedes ser microbiólogo investigador en la Universidad de Harvard, neurólogo en El Monte Sinai de New York, o poner goteros a enfermos de malaria en Mauritania, atender a niños de cólera con medios escasos y mucho coraje. Puedes ser medico de tu equipo favorito, o el medico de la ISS(Estación Espacial Internacional). O puedes serlo todo en una misma vida… De ilusiones se vive. Y si no fuese por esas ilusiones no estaría aquí. A punto de terminar y parece que no acabo nunca. Es ahora cuando me ha entrado la prisa. Yo nunca he querido terminar la carrera. Han sido los mejores años de mi vida, y tengo claro que no me puedo quejar. He conocido ciudades y gente maravillosa. He aprendido mucho, no solo de medicina, sino del entorno q nos rodea, de las personas, las familias, las relaciones, nuestro cuerpo por fuera y por dentro. Nuestra mente. He aprendido varios idiomas, he vivido en varios países,me he ido de beca un par de veces al extranjero, y creo que a pesar del esfuerzo me he privado de poco. Pero ahora si estoy cansado, parece que el últimosprint” es duro, y estoy asqueado de ciertas asignaturas atrancadas,profesores a los que no les resulto un alumno modelo y están empeñados en hacerme este final más amargo. Pero ya queda poco. Estoy motivado e ilusionado con los próximos proyectos. Y falta me hace pues el primero es estudiar mucho durante muchos meses para presentarme al MIR en enero del 2009… Bueno dejemos el tema que se me vuelve a olvidar porqué quiero ser medico.
Juan Cervera Serrano

Porque me gusta la Medicina

En el año 1997, con 14 años de edad tomé una decisión muy importante para mi vida: estudiar Medicina. No creo que hubiera una sola razón para elegir esta carrera, son muchas, pero en ese momento fue cuando me di cuenta de lo que quería estudiar; el detonante de mi decisión no lo diré, si quieres te lo cuento personalmente. Las razones son las siguientes:
  1. Porque me gusta la Medicina. En el colegio cuando daba clases de Conocimiento del medio, y veía temas de anatomía humana, fisiología, me entusiasmaban y siempre me “sabía a poco”. La cosa volvía a repetirse en el Instituto, y es cuando me decidí. Por supuesto no podía “dormirme en los laureles” si quería entrar en la Facultad de Sevilla, ya que la nota de corte era alta; me propuse alcanzar la nota y lo conseguí, afortunadamente. Una vez dentro de la carrera verifico mi hipótesis: Medicina es la carrera más bonita que existe. Las asignaturas, la teoría es bonita, interesante; pienso que es la aplicación más útil, humanitaria y comprometida que tiene la CIENCIA.
  2. Porque mi vocación es la tarea asistencial. Siempre he admirado la labor del buen médico: me parece una profesión entregada, bondadosa, inteligente y cuya finalidad es el bienestar de la gente. Un médico es un profesional imprescindible en cualquier sociedad, puede faltar el ingeniero, el economista, el periodista, el historiador, pero el médico no debe faltar nunca (aunque desgraciadamente ocurra en los países empobrecidos). La Salud es un bien preciado que la gente busca preservar y recuperar, y parte de esa ayuda la encuentra en el médico. Me fascina la idea de que muy pronto podré: Salvar vidas, traerlas al mundo, curar a gente enferma, aliviar los síntomas, acompañar en el dolor, en definitiva ayudar a la gente. Creo (egoístamente) que ejercer medicina va a ser para mí, la profesión que más satisfacciones me va a reportar. Y no pensaré aún en el sufrimiento, que también me producirá, para no arrepentirme precozmente…
  3. Porque en algo hay que trabajar. Todo lo anterior será muy bonito y todo lo que queramos, pero la realidad es que hay que trabajar para comer, "c´est la vie!" Quiero ser una mujer independiente económicamente, y por fortuna, la medicina está bien remunerada. Sinceramente, los honorarios no son los que me empujaron a estudiar esta carrera, porque aunque fuera menor la retribución de este trabajo, también la hubiera estudiado. Creo que he dejado clarísimo mi amor a la Medicina.
Por todo lo anterior, creo que he acertado en mi decisión, si no, el tiempo me lo dirá. Yo espero que toda la gente que estudie Medicina esté igual de enamorado que yo, y que seamos felices ejerciendo nuestra profesión. También quiero invitar a la gente que está indecisa para elegir titulación, que la carrera es muy bonita, dicen que es un poco dura, yo pienso que todo esfuerzo tiene recompensa, os animo a estudiarla!
Rocío Valverde Ortiz

Rompiendo tópicos

Yo no vengo de familia de médicos. Nunca he visto ejercer esta profesión a nadie cercano ni he tenido padrinos. No quería ser médico desde pequeña; de hecho, justo el día antes de escoger carrera tuve que decidirme entre matemáticas, filosofía y medicina, nada más dispar. Es verdad que siempre me había llamado la atención Médicos sin fronteras y el voluntariado que se va a países sin recursos sin más que algo de comida y un techo donde dormir. Pero supongo que yo estudié medicina porque a lo largo de mi vida ningún médico supo ser cercano a mí: ninguno me explicó lo suficiente, todo lo que yo necesitaba saber; ninguno me preguntó cómo me sentía ni cómo iba a repercutir en mí. Y más de uno, por supuesto, fue bastante arisco y antipático, sin mencionar la inherente superioridad que conlleva ser médico... Supongo que eso fue lo que me impulsó a hacer medicina, el querer cambiar las cosas.
Con respecto a mis intereses de niña, me encanta que no hayan cambiado. Sé que no sólo en esos países hace falta gente dispuesta a ayudar a gente (la redundancia es buscada) pero me alegro que estos 6 duros años no hayan disipado mi ilusión. Sí, ha sido duro; cuántas veces nos habremos preguntado "¿yo por qué no he hecho magisterio?", jeje. Pero... ¿quién no lo volvería a sufrir para llegar a esta ansiada meta?

¿Por qué estudio medicina?

Eso quisiera saber yo… Cuando pienso en cuales fueron las descabelladas ideas, cual fue mi maravilloso “razonamiento” científico, la terrible ocurrencia de poner “licenciatura en Medicina” en aquel fatídico papelito, no puedo decir exactamente que es lo que me enajenó, que es lo que me pasó por la cabeza en ese momento. Como se diría en el argot, fue idiopático, pero lo puse, y además lo puse convencido, ¡que es lo peor! Todo el mundo me preguntaba, ¿médico? ¿Y eso? ¿Estás seguro? Y yo, con semblante y buena cara, ponía esa típica sonrisa que pones cuando alguien te pregunta ¿Tu te acuerdas que es lo que hace el Na en el tubo contorneado distal, si el potasio aumenta? ¡Yo que siempre había dicho que quería ser veterinario! Cambio de un golpe de “boli” a los animales de 4 patas y que no se quejan, por los de 2, y que no paran de hacerlo. En fin, son de esas cosas que uno hace y no sabe por qué, pero que con el tiempo se alegra cada vez más y más.
Cuando uno entra en medicina entra con grandes expectativas, ilusión, ganas de ponerse pronto a diagnosticar, tratar, etc; y se encuentra con el maravilloso mundo del primer ciclo donde por lo menos a mí, eso de estudiarme 200 créditos de asignaturas inútiles, las cuales los más cerca que están de la medicina es cuando el profesor va al médico, me parece un poco absurdo. Son asignaturas validas si las entrelazaran con contenido practico, si las entrelazaran con el mundo médico real, y no pura teoría, puros créditos de relleno.
En fin, pero el tiempo pasa pronto amigos, ¿seis años? Puff, ¡pues si! Preguntarle a cualquiera, entras y cuando te quieres dar cuenta, ¡estas contando los créditos de libre que tienes que hacer a prisa y corriendo, para que te den el título!
Vuelvo a la pregunta, ¿por qué estudio medicina? Pues bien, ahora ya creo que si se responder, porque mientras escribía esto y recordaba los 6 años de estudios, practicas, amigos, cenas de navidad, cenas fin de exámenes, cenas pre-exámenes, … ¡El vello lo tenia de punta! He recordado la satisfacción que he sentido cuando he ayudado a alguien con mi bata puesta y me ha dado mil veces las gracias; cuando pienso en ser útil, en curar, en ayudar a una persona que lo necesita y ver en sus ojos la fe y la confianza que deposita en ti, eso es algo difícil de expresar. Supongo que por eso y por 1 millón de cosas que no puedo llegar a comprender quiero ser médico.
Yo creo que lo de ser médico es algo arraigado en el genoma, seguro que existe alguna translocación extraña en un gen que te hace ser de esta pasta, porque hay gente que desde que empieza a hablar dice que quiere ser médico y otros que nunca lo hemos dicho, pero que en el momento de decidir el bolígrafo se movía sin pensar, pienso que lo de ser médico es eso, algo que esta ahí, es como una energía que te impulsa, que te da aliento para aguantar 6 años de duros estudios, 6 años con practicas de Noviembre a Mayo, 6 años de exámenes, una semana si, y otra también, 6 años de duros esfuerzos con tus amigos y tu familia, pero que sé, que el día que este delante de mi paciente, me de la mano y me diga “gracias”, habrán merecido la pena. FRANCISCO JAVIER BARRIONUEVO SANCHEZ. H.U.V. VALME 6º MEDICINA. PROMOCION 2004/2010.

Porque aún sin encontrar motivos suficientes para el sacrificio, ha sido mayor el ¿impulso?, la ¿vocación?

Siendo sincera, jamás me plantee ser médico antes de entrar en el bachillerato, a mí me gustaba más la enseñanza, creo que siempre dije querer ser maestra….sin embargo, al entrar en bachiller, descubrí que podría hacer la carrera que quisiera porque no iba a tener limitación por la nota, y eso me hizo dirigir mis expectativas hacia carreras de renombre, medicina, arquitectura, aeronáutica…También influenciada, supongo, porque tengo varios familiares médicos, y aunque ninguno de ellos me aconsejó la carrera, yo solo les hacía una pregunta….si volvieras atrás ¿volverías a escoger medicina?...a lo cual no respondían…sólo sonreían, una sonrisa que me hizo decidir que seguramente merecía la pena el sacrificio que suponen seis años de carrera, otro para la preparación al MIR, cuatro o cinco de residencia….y luego buscar trabajo. Creo que hay que estar un poco loco para hacer todo esto, no es lógico, no merece la pena, desde el punto de vista racional….y sin embargo aquí estoy con una sonrisa en los labios y contenta de haber elegido esta locura. Contenta porque descubrí que me gusta tratar con los pacientes, porque la carrera me pone a prueba todos los días, porque me ha ayudado a conocerme, a aprender a aceptar no solo mis virtudes sino mis limitaciones, porque puedo ayudar a otros, y no es un tópico, porque también he descubierto que no me va a dar un gran prestigio ni mucho dinero y esto no supone un problema, porque aún sin encontrar motivos suficientes para el sacrificio ha sido mayor el ¿impulso?, la¿ vocación? .Solo sé que mi relación con la carrera ha sido una relación de amor-odio, pero si hoy me preguntas si volvería a escogerla……sonrío, ya me ha enamorado.

CARMEN REYES TEJERO

Porque Medicina?

Tal y como solicita le voy a ser totalmente sincero. Desde que era niño siempre dije aquello de quiero ser Médico, como podría a ver dicho bombero o piloto. Lo cierto es que nunca tuve escrúpulos en diseccionar insectos, incluso mi padre me regaló un buen microscopio para reyes. Mi ansia era el Saber, en el más amplio concepto de la palabra. Era la palabra. Era el niño esponja como decía mi padre. Con muy pocos años mi frase era ‘eso que finnifica?’, se puede hacer una idea de lo pedante y molesto que podía ser con 7 u 8 años. El tiempo pasa y ese gusto por el Saber se hace patente en la escuela con buenas notas y tal. Un buen día de 3° de ESO mi padre, que tiene una imprenta, saluda a un cliente que era de su pueblo y tenía una clínica veterinaria en mi barrio. El señor me invita el sábado a la ‘mañana de cirugía’ para estar de observador. Tras aquella experiencia le pedí volver el lunes para echarle una mano. Y así pase un año trabajando gratis todas las tardes como ayudante. Al comenzar 4° de ESO mi ’jefe’ me regala un curso de Auxiliar de Veterinaria y me empieza a pagar más como un abuelo que como un contratante. Adquiero responsabilidades, suturo, vacuno, biopsio ganado, atiendo partos de animales domésticos, etc... Mi nuevo objetivo..la Veterinaria. Aquello me fascinaba, me sabía y sé la anatomía de al menos 4 especies y con solo 16 años sabía y comprendía lo que era un peritoneo, había diseccionado animales de 20 kilos con órganos considerables y era técnico en Antidoping del Real Hipódromo de Pineda. El tiempo pasó y llegó el Bachillerato y con él mis grandes pasiones... la Química, la Física y la Historia. La Biología de bachillerato me resultaba de casi de niños porque había leído mucho sobre el cuerpo humano y la naturaleza. Pasa el Bachillerato, sin duda de mis años más divertidos y llego el momento de tomar decisiones serias. Papá quiero ser médico? o me gusta la veterinaria y las oportunidades laborales que me ofrece? Como imagina elegí papá quiero ser médico. No fue a lo loco. Era la multidisciplinariedad que buscaba. Física, Química, mi nueva pasión la Farmacología, Fisiología como lo máximo en mi curiosidad sin límite y otros campos que me gustan. Todo ello adornado con lo qué la idea de ser médico para un chico de 17 años significaba. El prestigio y la honorabilidad que conllevaba aquello.

Es curioso como esa última parte se pierde cada año que pasa. Cuanto inculto e insulso personaje se encuentra por nuestros hospitales. Hay médicos de todo tipo, como personas. Y estudiar una carrera con tanto ‘prestigio’ parece que no salva a la profesión de la popular expresión ‘hay gente para todo’. Poco a poco te vas desilusionando y tomando la idea de qué tú cambiarás todo eso, de que tu generación remodelará la profesión médica. Pero resulta que cada día eres machacado como estudiante por los profesores, sistema educativo, universidad y por supuesto también por compañeros. Cada día te apagas un poco, tu familia no entiende tu stress, casi no te puedes permitir una pareja y tus amigos curiosamente se acaban limitando a tus compañeros de clase. Que me queda decir después de todo esto tan poco ortodoxo y tan pesimista...Pues simplemente que mi único alivio son los pacientes y el Saber. Nunca dejaré de conocer cosas nuevas aunque no sean de medicina. Y para mi paciente yo seré, o esa será mi intención, un amigo, un consejo, una ayuda o todo lo que pueda hacer por él. Si no fuese por esto que le digo haría un par de años que habría dejado esta jaula de locos que es la carrera de Medicina y estaría en el campo curando vacas, estudiando Arquitectura, Química o arrepintiéndome por no estar donde estoy hoy. Por desgracia nunca lo sabré. Si seré buen médico? , que en esencia es lo que importa, pues sinceramente, y gracias a la docencia, no lo sé. Si lo dice mi expediente pues regular, si lo dice mi conciencia puede que bueno y si lo dice mi abuela pues el mejor del mundo. La verdad que a estas alturas poco criterio sobre mi mismo me queda. Espero que el MIR sea un aire nuevo en todo esto y la motivación nos la devuelvan ya que parte de la juventud nos la han robado sentados en una biblioteca.

En cuanto que haré...pues la empatía no es mi punto fuerte y lo sé. No soy buen psicólogo y hablar de cosas personales me incomoda, poco cariñoso y poco comunicativo. De algún modo inteligente y de pensamiento rápido. Funciono bien bajo presión y soy de nervios templados. Me gustan las especialidades médicas pese a mis inicios quirúrgicos, y mi especialidad por todo esto creo que es la Medicina Intensiva. Nadie me la recomienda, graznan y me dicen aquello de ‘te quemarás’ y yo digo que arderé feliz. Aunque sabemos que incombustibles haberlos haylos, sabe a quien me refiero. Con todo esto me despido y espero entienda el texto de la mejor forma. Para escribirlo he reflexionado un buen rato y no le mentiré diciendo que no he sonreído. Espero que le sirva también para reflexionar, y por supuesto para sonreír.
Isaac Peña.

La vida del estudiante de medicina no es como la de cualquier otro estudiante

Empiezo por decir que tal vez no sea el mejor momento para hacerme la pregunta de por qué ser médico. Mi respuesta en este mismo instante es" NO LO SE", aunque tampoco se lo que haría si no estuviese haciendo medicina.
Aún soy alumna de 6º, y aunque se diga "ya eres casi médico" esa no es mi percepción. Creo que aún me queda mucho camino por recorrer, si bien es cierto, que no tanto como el que ya he recorrido.
Parece que fue ayer mi primer día de facultad, tengo que decir que para mi fue algo diferente a lo general, yo sí conocía a algunas compañeras y me reencontraba con alguna antigua amiga. A diferencia de la mayoría de la gente, para mí los tres primeros cursos de medicina fueron los mejores de mi vida, sin lugar a dudas. Cierto que no es la medicina que uno espera, pero para mí fue mucho más...; fue empezar a vivir en todos lo sentidos.
Estudiaba sin más, como lo venía haciendo toda mi vida, aún el futuro quedaba lejos, reconozco que no pensaba en la finalidad de mi esfuerzo, tan sólo había que llevar el curso hacia delante aprobando (entre Junio y Septiembre), y disfrutando de las salidas con mis compañeros.
¿Qué sucedió en años posteriores?
Creo que no fue más que lo que tenía que pasar; en 4º la clase se separó y cada uno eligió un hospital; esto es un punto de inflexión para el estudiante de medicina, y cómo no, también lo fue para mí. Muy lejos de que me ilusionara mucho más, en mi vida comenzó un período de decadencia:
  • Empezaba la "verdadera medicina": muchas horas de estudio, siendo consciente de la realidad que se avecinaba.
  • Aún quedaban muchos años por delante de injusticias que vería, eso sí, con ojos cada vez más cansados.
  • Miedos, decepciones, fracasos... (tanto en lo profesional como en lo personal).
Eso sí, permitidme un consejo: ante todo lo que viváis a lo largo de la carrera, que será mucho, bueno y menos bueno, luchad por aprobar para obtener el título, que es a por lo que vinimos.
Yo aún sigo esta labor, porque ése es mi objetivo. Ahora bien, no os puedo decir cuan maravillosa será la vida del médico, porque aún no lo soy. Sí puedo deciros que la vida del estudiante de medicina no es como la de cualquier otro estudiante, pero hay algo que no que no cambia; la vida pasa para todo el mundo igual, y cuando miro hacia atrás sólo me arrepiento de aquellas cosas que no hice o por las que no luché.
Ni aliento, ni desanimo a nadie a ser médico, sólo puedo decir que hagáis lo que hagáis aprovechéis los buenos momentos y tengáis un sueño por el que luchar en los malos.

¿Por qué estudié medicina?

Mi interés por la Medicina no es desde siempre, es decir, de pequeña no recuerdo que quisiera ser médico, creo que quería ser peluquera o veterinaria como todas las niñas. Mi interés comenzó cuando tenía 16 o17 años ya en el instituto pero a pesar de todo dudé porque me gustaba mucho las ciencias, las matemáticas y la química sobre todo, por lo que barajé la posibilidad de estudiar alguna ingeniería.

Aunque mi duda duró poco, porque lo que si tenía muy claro era que no quería pasar mi vida trabajando delante de un ordenador, sino que me veía más bien trabajando con personas. Todo lo relacionado con las ciencias de la salud si me ha gustado siempre, quizás influenciado por mi madre, que es enfermera, por lo que siempre se han tratado esos temas en casa.

De la misma forma que hay personas a las que le repugna entrar en un hospital, a mi desde siempre me ha producido buenas sensaciones, recuerdo que cuando iba a ver a mi madre a su trabajo veía a los médicos y me gustaba. Supongo que es esa atracción que cada uno siente por lo que le gusta.

De este modo, en bachillerato ya si tenía claro que mi camino iba dirigido a trabajar con personas y en algo relacionado con la salud, por lo que lo que más se adecuaba a mis preferencias era estudiar medicina. Sin embargo, la elección de la carrera para mí no fue algo tan racional y tan fríamente pensado, sino que elegí Medicina porque me movía una inquietud fuerte hacia ello. Era consciente de que era una carrera larga pero en ningún momento eso me hizo plantearme otra cosa, tenía sólo 18 años y 6 años de carrera eran muchos menos que todos los que me quedaban por delante.

Así, llegué a la facultad de medicina cargada de ilusiones, aunque suene un poco cursi, pero así era. Los tres primeros años fueron un poco decepcionantes, muchas horas estudiando asignaturas que en nada se parecían a lo que yo me había imaginado y tres años sin ver y sin saber siquiera lo que es un paciente. Éstos fueron años en los que a mi se me olvidaba por qué había empezado realmente a estudiar Medicina, aunque de vez en cuando siempre venía algún pensamiento positivo o alguna situación que me animaba a seguir (mi madre ha sido una gran motivadora en este sentido y sin su apoyo incondicional ésto no hubiera sido posible "gracias mamá" jeje).

Después, en cuarto, llegué a Valme y todo cambió, empecé a estudiar asignaturas que ya si se parecían a la medicina que yo me imaginaba, pero sobre todo, lo mas grande que me ocurrió es que empecé a estar en el hospital dónde he encontrado a mucha gente muy competente que me han enseñado con dedicación (otros no tanto, pero prefiero quedarme con lo bueno y sobre todo gracias a los residentes), especialidades que me gustan y a muchos pacientes agradecidos que necesitan consuelo y comprensión. Es esto último lo que definitivamente me ha motivado y supongo está costruyendo y afianzando eso que se suele llamar "vocación".

Ahora me encuentro a punto de terminar la carrera, me parece increíble que los años hayan pasado tan rápido, mi concepto de la medicina ha ido cambiando y ha ido madurando, y ahora mismo estoy segura de que no me equivocado al elegir, que ser médico es la profesión más bonita del mundo (como una vez me dijo un profesor que me enseñó mucho y me llegó al alma) y que voy a ser feliz trabajando en ello, con los pacientes los que me hacen disfrutar, me emocionan enormemente y me hacen sentir realizada.

En cuanto a la especialidad aún no lo tengo del todo claro, lo que si sé es que lo que realmente me gusta es el trato, el contacto humano, por tanto sé que voy a ser más feliz en una especialidad médica que en una quirúrgica por lo que casi seguro será mi elección.
Soy consciente de que ser médico no es la panacea, me reportará satisfacciones pero también habrá momentos de desasosiego, sin embargo, ahora tengo las mismas ilusiones que al principio, quiero acabar ya la carrera y ansío aprender de verdad, con los pacientes y no con tanto libro. Sé que me queda un largo camino y mucho que aprender pero lo empiezo con emoción, con ganas, con fuerzas.

Por último decir que creo que las inquietudes, las ilusiones, la capacidad de emocionarse con los pacientes es lo mejor que tenemos los que estamos empezando en esto, y que yo,al menos, trabajaré para no perderlo o perderlo lo menos posible. Y es que una de las cosas que me gustaría es que cuando sea vieja, sea una de esas médicos enamoradas de su profesión, comprometidas y que disfrutan de verdad con lo que hacen. Sé que mis pensamientos son platónicos, pero ¿acaso no es posible? Y si no lo son ahora, ¿cuándo lo serán? Ana Malvido García. 6º Valme

¿Medicina? Es una locura!!!!!!!

La verdad es que no se cual fue el momento de mi vida en el que decidí estudiar medicina, solo sé que cuando la gente me preguntaba ya lo tenía claro quería dedicarme a esto, dedicarme al arte de la medicina.

En el instituto, hablando con el orientador me dijo que estaba loca, que era una carrera difícil, que nunca dejaría de estudiar, que tenia que trabajar mucho para poder entrar y que después los médicos no estaban valorados, todo eso no me importó, le dije que no me gustaba otra cosa, que no quería hacer otra cosa con mi vida, quería ser médico, quería esa locura. Y lo hice, estudié duro en bachillerato, y en selectividad y conseguí llegar a Sevilla, dejar mi pueblo, mi casa, todo por el sueño de ser médico.

Una vez en la carrera empiezas con mucha ilusión, y pasan los años, y cuando menos te lo esperas estas en el hospital, en tercero, con tu bata blanca y viendo a los pacientes, te interesas por ellos, por sus problemas y te sientes útil. Recuerdo la primera vez que un paciente me llamó doctora, y en ese momento me di cuenta que los pacientes ponen toda su confianza en los que ellos llaman doctores, les entregan su cuerpo, su alma, todo, y eso me hizo afianzar aún más mi vocación.

Y siguen pasando años, y ya estoy en quinto con la misma ilusión que le primer día, pero con los años también te das cuenta que la medicina no lo puede todo, que hay veces que hay que consolar, más que curar, pero de la misma manera aunque no se cure te sigues sintiendo útil. Se que no soy Dios, pero sé que con su ayuda podré ser algún día una buena medico. Pilar Pérez

La medicina es mucho más que una carrera

Cuando era pequeña decía que de mayor quería dedicarme a ayudar a las personas y esto me llevó unos años más tarde a decir que quería ser psicóloga. Con los años te das cuenta que los problemas son obstáculos que se presentan en la vida de toda persona y que la solución no es siempre posible ni suficiente, pero lo seguro y que nunca falla es tener alguien que te de su consejo, su apoyo y que te escuche.
Llegué a bachillerato y sentí una gran admiración por la biología, me fascinaba la parte del cuerpo humano, de los bioelementos,…y empezaron a invadirme ciertas dudas que no entendía por qué asaltaban a mi cabeza, del tipo de ¿por qué si me duele cualquier parte del cuerpo y me tomo una misma pastilla se me quita el dolor? Todo esto junto con mi pasión por hablar, escuchar y dar consejos a las personas eran el centro de mi inquietud con 18 años.
Se acercaba el fin de curso, de la boca de los profesores se repetían cada día varias veces las palabras "selectividad,” “universidad” y “adultos”. Hicimos un test de esos de orientación para saber la carrera que elegir. Los resultados se recogían en el despacho de la orientadora. Llegué con mi cabeza llena de ideas mezcladas y los resultados me decía que cogiese una carrera del área de la salud, como enfermería o medicina. Llegué a mi casa asombrada “mamá, mamá mira lo que me dicen los resultados del test de orientación”. No sabía cómo incorporarlo a mi esquema mental, ya que desde pequeña quería ser psicóloga para ayudar a los demás o profesora para enseñar a los demás.
Fueron largos meses de “quebraderos mentales”, agobiada porque todo el mundo tenía claro en lo que se iba a meter, lo que quería ser de mayor.
No paraba de pensar, ”las enfermeras son las que pinchan y a mi eso no me gusta. Y médica no podía ser, eso sólo lo estudian los hijos de médicos y que tienen un alto poder adquisitivo”.
Pensaba que el médico era la persona más sabia del mundo, cuando me ponía enferma e iba al médico creía estar a salvo, “él lo sabe todo y me va a poner buena”, “da igual lo que le pregunte que siempre lo va a saber”.
Hice selectividad, me dieron las notas y ya tenía mi media para elegir carrera, y aún no tenía nada claro. Pero tras mis muchos análisis de autorreflexión me di cuenta de que medicina era la carrera perfecta, tenía parte de biología que me fascinaba y a la vez tenía esa parte humana que siempre me había gustado de ayudar a las personas, de entenderlas y sobre todo de estar al lado del que te necesita, porque la enfermedad es algo que le preocupa a todo ser humano y la simple compañía te hace sentirte seguro como un niño entre los brazos de una madre; el tan sólo hecho de que un médico te escuche te hace sentir bien y te hace sentir humano, porque no podemos olvidar que lo que nos diferencia de los animales son los sentimientos y el sentirte querido y escuchado es lo que más feliz hace a una persona.
Pero, ¿cómo iba a ser yo médica?, no me lo imaginaba, no iba a ser capaz, no iba a llegar. Mis sentimientos eran tan ambiguos que me bloqueaban, por un lado me llenaba de ilusión pero por otro lado me daba miedo no ser capaz. Decidía hablar con mis padres y explicarle todas mis dudas y la angustia que tenía y ellos me dijeron que si me gustaba que me metiese en medicina, que no tuviese miedo, que ellos me iban a apoyar pasase lo que pasase y entonces decidí meterme en medicina.
Ahora estoy en sexto a cinco asignaturas de terminar la carrera y puedo decir que es la mejor decisión que he tomado en mi vida.
La medicina es mucho más que una carrera, es el centro de tu vida, donde el ser humano y sus preocupaciones son el elemento principal y de lo que emana todo lo demás. El ser médico implica mucho más de ser un profesional, es una carrera que te exige mucho esfuerzo y trabajo personal pero a la vez te da las satisfacciones más grandes que pueda experimentar una persona. Una experiencia que recuerdo con los vellos de puntas y los ojos llorosos fue en quinto de carrera cuando fui a hacerle una visita a un paciente terminal y a su mujer, estuve hablando con ellos unos 20 minutos, dejando que la mujer me contara, que me cogiera la mano y que me abrazara y cuando me despedí me dice “gracias, no sabes cuánto bien acabas de hacer”, esa frase se me quedó grabada en mi mente porque no entendía lo que había hecho, no comprendía lo que aquélla mujer me dijo entre lagrimas y abrazos. Ahora sé que el médico no solo cura por sus conocimientos científicos, sino que la sola presencia y escucha es la mejor medicina.
El miedo que tengo es la deshumanización que está teniendo la medicina, cada vez hay más aparatos, más ordenadores, más tecnología, pero nunca debemos perder la esencia de lo humano.
Por eso, a la pregunta de ¿por qué estudiar medicina?, sólo puedo contestar que para SENTIRTE HUMANO Y AMADO. A.B.T. Febrero 2010

Esta carrera me apasiona y me ha enseñado mucho más que teoría

La verdad que yo no puedo presumir de querer ser médico desde que tengo uso de razón, ni si quiera me gustaba la biología en el instituto, lo que me gustaba eran las matemáticas, la física y la química, así que cuando entré en bachiller entre pensando en hacer alguna ingeniería. Sin embargo algo había en mí que no me hacía descartar la medicina, aunque no quería reconocerlo porque mis padres son médicos y desde pequeña había visto libros de medicina e imágenes de enfermedades que me parecían horribles. Al final cogí el bachillerato mixto por si acaso me decidía por la medicina. Y no sé qué paso que el día que estaba delante de aquel montón de papeles en el que decidiría mi futuro puse como primera opción medicina.
El primer año para mí fue muy duro, no me gustaba nada de lo que se daba, me aburrían las clases, me costaba la misma vida sentarme a estudiar…ufff ¡¡todavía recuerdo aquel 1º parcial de anatomía!! Me pase todo el año pensando que me había equivocado de carrera, no podía parar de pensar que vaya 6 años que me esperaban, 6 años de duro esfuerzo, teniendo que sacrificar algunas cosas…y yo no estaba dispuesta. Al final gracias al apoyo de mis padres acabé el curso y al año siguiente volví a matricularme y entonces todo cambió…me enamoré de la medicina, cuando empecé a estudiar fisiología pensé que ninguna máquina que hiciese cualquier ingeniero podría tener un funcionamiento más complejo que el cuerpo humano y yo estaba descifrando todo aquel misterio. Cada año que pasaba me gustaba más mi carrera, cuando empecé a hacer prácticas en el hospital ya me reafirmé en mi vocación.
Hoy, a pocos meses de acabar la carrera puedo decir que no me equivoqué ese día, que no había una carrera mejor para mi, que volvería a poner como primera opción medicina porque esta carrera me apasiona y me ha enseñado mucho más que teoría, me ha enseñado a ser constante, me ha enseñado que con esfuerzo podemos ser lo que queramos, me ha enseñado humanidad, me ha enseñado a apreciar más lo que tengo y a quejarme menos porque hay personas que ciertamente tienen motivos para quejarse. Además voy a tener la oportunidad de ayudar a un montón de gente, de hacer que se sientan mejor y eso no te lo da cualquier carrera.
Y por supuesto, ya no recuerdo nada malo de estos 6 años, solo recuerdo lo que me he reído con algunos de mis compañeros, lo bien que lo he pasado con ellos y todas las anécdotas que he vivido en el hospital. Sé que mi profesión no va ser un camino de rosas, pero todo lo malo que pueda vivir se va a ver recompensado por los buenos momentos, y como no por la vidas salvadas o por los sufrimientos aliviados y… ¿puede haber mejor recompensa? M.J.

Los objetivos son preciosos pero también es verdad que las dificultades para alcanzarlos son muchas

Hoy he vuelto al lugar donde una vez tome la decisión de hacer medicina, con el objetivo de recordar aquello que me hizo llegar hasta aquí. Para mi sorpresa rápidamente empezó a resurgir todo lo que me hace estar descontenta en estos momentos, los exámenes, el estrés, las prisas, los agobios… pero en cuanto pasó exactamente un minuto deje de pensar en ello y de la misma forma que todos los pensamientos malos habían aparecido, desaparecieron. Y de repente, en calma, después de haber liberado tensiones dejando a un lado todo lo que me hacía sentir mal, apareció, limpiamente y sin ningún lugar a dudas la razón que desde el primer momento me ha hecho llegar hasta aquí.
Jamás he creído tener una vocación de médico, como tienen algunos desde que son pequeñitos, sino que de buenas a primeras un mes de junio de 2004 decido embarcarme en esta historia de la que ahora mismo estoy muy orgullosa. Sé que en mi decisión influyeron las circunstancias que me rodeaban en ese momento pero también sé, que a día de hoy esas circunstancias han cambiado y mi objetivo sigue siendo el mismo: ayudar a los demás, curando y cuidando a cuantos me necesiten.
Es por todo esto por lo que hoy estoy aquí y por lo que cada vez que entro en una consulta o un quirófano quiero seguir estando aquí… ponerme en el lugar del otro y sentir que estamos intentado hacer todo lo posible por ayudarle y que ese paciente que se encuentra enfrente nuestra pueda sentir lo mismo.
El problema de toda esta historia está claro: los objetivos son preciosos pero también es verdad que las dificultades para alcanzarlos son muchas, y es por todo eso que cuando un medico termina su Licenciatura de Medicina no es capaz de ver rápidamente el motivo que le hizo llegar hasta aquí, como me sucedió a mí, sino las dificultades que se le plantearon hasta este momento. Ahora puedo afirmar que estas dificultades se pasan y que llegará un momento en que dejen de ser tan importantes en nuestras vidas para dar paso a otras totalmente nuevas con las que más tarde volverá a suceder lo mismo.
Espero poder trasmitir a otras futuras generaciones lo mismo que he sentido yo al escribir todo esta reflexión que me ha ayudado a encontrar de nuevo la razón primera y fundamental que me ha acompañado estos seis años, y que eso les ayude a tomar la decisión oportuna, como un día hice yo mirando al mar…

Motivos para estudiar Medicina

Creo que el mejor motivo para estudiar Medicina es simplemente querer ser útil. Hoy en día, ayudar no está en la mano de cualquiera...la gran posibilidad que tienen los médicos de curar, de poder ver cómo una persona sana, de poder ver su sonrisa agradeciéndote todo lo que has echo por ella.....creo que esa sonrisa que se te arranca es el verdadero motivo que a mí me hizo estudiar medicina. Poder entablar esa relación tan especial entre médico y paciente sin apenas conocerse de nada, esa capacidad de poder confiar en el otro, esa seguridad que el médico es capaz de ofrecer....todo ello hace que para mí, estudiar medicina, sea la mejor elección que he tomado en mi vida.
Sin embargo, yo de pequeña nunca quise ser médico, no me gustaban los hospitales, no me agradaban las batas blancas....... sentía que los sanitarios tenían demasiada responsabilidad sobre todos nosotros. Pensaba en lo posibilidad de que un médico se equivocara, de que pudiera causar la muerte de alguien, de que causara daños, y eso me asustaba. Y claro que todo ello es posible, pero conforme fui creciendo, me di cuenta de que a pesar de que esa posibilidad existía, el bien que los médicos hacen es infinitamente mayor a todo eso, es algo tremendamente reconfortante, pero que requiere mucho esfuerzo. La medicina te enseña, te enseña a verte a ti y te enseña a ver a los demás y te hace tener opiniones y puntos de vista que ni tú mismo creerías tener. La medicina te crece, te crece como humano, como persona, como amigo y como compañero.
En cuanto a la carrera, al principio fue complicado, no nos engañemos, esta carrera es dura, es una lucha continua a la cual no ves fin... Pero, ahora en sexto, miras hacia atrás y parece que todo te ha sabido a poco.... Y de pronto te encuentras a ti misma, escribiendo la solicitud de medicina tras terminar la Selectividad y te preguntas... ¿ por qué? Es ahora cuando de verdad le encuentro sentido a todo este largo trayecto, cuando te das cuenta de que en poco tiempo dejarás de ser estudiante y pasarás a ser médico, y serás tu mismo el que se lleve la satisfacción a casa de haber arrancado una sonrisa a alguien ese día, y de haber conseguido hacer que cientos de personas hayan confiado en ti, mejorar su salud, su situación....o simplemente, sentirse escuchados. Esa posibilidad es maravillosa. Estudiar medicina es un privilegio.
Y por todo ello, hay que seguir luchando, para llegar a ser todo lo buen médico que podamos. El camino que nos queda es duro, pero esto es lo que nunca se nos puede olvidar, esos motivos. Habrá momentos en lo que creamos estar equivocados, en los que la situación nos pueda, nos genere dudas sobre nuestra vocación y no tratemos a los pacientes tal y como se merecen..... pero, en todos esos momentos, tendremos que mirar hacia atrás y recordar precisamente lo que estoy escribiendo ahora.... POR QUÉ QUEREMOS SER MÉDICOS.

¿Por qué estudiar medicina?

Mis ganas de ser médico comenzaron incluso antes de poder entender que significaba, desde muy pequeña y sin explicación alguna siempre decía que de mayor sería médico, pese a que en mi familia no hay nadie de la profesión.
A medida que fui creciendo y entendiendo qué era la medicina y todo lo que se podía hacer con ella, mis ganas fueron aumentando. Además, tanto en el colegio como en el instituto las asignaturas que mejor se me daban eran las de la rama de la salud.
Nunca cambié de idea, ni dudé sobre la decisión de estudiar medicina, ya que la idea de ayudar a la gente, curarla, investigar, etc., cada día me llamaba más.
Una vez que entré en la carrera me di cuenta de lo duro que iba a ser el camino, sobre todo esos primeros años que no entiendes muy bien el por qué de muchas asignaturas, y lo duras que pueden resultar otras. Además, en los primeros años, solo ves cómo funciona el organismo sano y solo tienes ganas de saber sobre enfermedades y tratamientos. Después, cuando superas esos años y empiezas a estudiar y ver la parte clínica de la medicina, comprendes que sin ese paso no entenderías el siguiente.
Al principio, iba a las prácticas con miedo y vergüenza, que con el tiempo van desapareciendo, gracias a la ayuda de esos médicos que tanto me han ayudado y enseñado, incluso más que los libros que podamos estudiar (el trato humano es el trato humano). Poco a poco fui siendo consciente de que las prácticas valen más que cualquier clase, ya que lo que se aprende en ellas no tiene comparación. En una clase o en un libro nunca vas a encontrar cómo hay que acercarse a una persona, cómo hablarle, ni la satisfacción que da el agradecimiento del paciente, aunque solo sea con un gesto de alivio.
Ahora, a unos meses de terminar la carrera y de haber pasado muy buenos y muy malos momentos, tengo aún la incertidumbre de qué especialidad haré, si seré buen médico o no; pero lo que no perderé jamás son las ganas que han ido creciendo a lo largo de estos años, con tanto esfuerzo y sacrificio, con la mirada agradecida de muchos pacientes que a veces necesitan más un apoyo y que los escuchen, que la pastilla que les receta el médico.
Me gustaría que todos mis compañeros tengan en cuenta que, una vez que terminemos, no debemos olvidar esa ilusión y esas ganas, nunca debemos perderlas. Tenemos la obligación de seguir queriendo aprender cosas nuevas y ser mejores personas, por nosotros y por la gente que necesitará nuestra ayuda.
Raquel Calle Sanz. 6º Medicina, HUV Valme

¿Por qué medicina?

No recuerdo el momento, el día ni el lugar en el cual tuve uno de los mejores aciertos de mi vida...empezar a estudiar medicina. Recuerdo que en bachillerato tenía una actitud muy negativa, lo veía muy lejano como un sueño que no se haría realidad..y pasado más de cinco años aún no me lo creo. Es una carrera muy dura porque es más que una carrera, siempre te ves con la necesidad de que tienes que saber más, de que faltan conocimientos y habilidades para llevarlos a cabo y en cierto modo es lo que “engancha”. Pienso que lo tiene todo desde lo más técnico y objetivo hasta lo más subjetivo y humano, todo integrado en el contexto de una vocación.
Siempre surgen los comentarios de que carrera más larga, cuanto sacrificio y que poco se disfruta de la juventud pero no quiero terminar, es un disfrute distinto que no lo experimenta quien no entra y que es difícil de explicar para quien no lo siente..a pesar de todas las dificultades, baches, agobios y malos ratos sin ninguna duda volvería a elegirlo, hasta ahora solo hemos visto la punta del iceberg y lo mejor está por llegar. Fabiola Santos Ridao

"Quiero ayudar, quiero escuchar, quiero que las personas confíen en mi para que yo trabaje con lo mejor que tienen, con su salud"

La verdad es que jugando de pequeña no tengo una imagen clara de jugar a ser médico, pero he sido de todo…banquera, abogada, secretaria, policía, frutera, cantante, profesora…así que médico seguro que también, más que nada porque he tocado todos los palos!!
De pequeña, veía a mi padre en la foto con su toga roja, y veía la cantidad de libros que se compraba cada dos por tres, así que sentía casi como una obligación el estudiar Derecho. Pero llegó 3º de ESO y tenía que elegir: Ciencias o Letras…y ahí lo tuve muy claro, Ciencias!! Siempre fui más de química, matemáticas y física, así que cuando dije que quería estudiar Medicina muchos se sorprendieron, aunque siempre me había llamado la atención. No quise hacerme ilusiones durante bachillerato, porque sabía que dependía de una nota…entonces llegó el día que salieron las notas de selectividad, y SI!! puedo coger Medicina!! El día de la inscripción, era la lotería, no sabía si coger Telecomunicaciones, Química, Aeronaútica o Medicina…así que pensé que “si cojo alguna que no sea Medicina seguro que me arrepentiré siempre, así que… a por ella!!” Y menos mal que lo hice!!
Parece mentira que estemos ya en 6º… Recuerdo perfectamente el primer día, la presentación en el Aula Magna, y los días siguientes en esa Aula 8 del Anatómico, con esas sillas tan cómodas, y esas asignaturas que…que te hacen pensar más de una vez, pero, yo donde me metido? Si alguien que dude en estudiar esta carrera lee esto, le daré un consejo: si quiere opinión, mejor que pregunte a alumnos de 4º, 5º o 6º, porque de 1º a 3º creo que estamos un poco perdidos, por lo menos los que no conocíamos nada de la carrera (yo cuando empecé no sabia ni que eran 6 años ni que existía el MIR). De hecho, cuando empezamos primero, una chica un año menor que nosotr@s vino a pedirme consejo, y la verdad que no recuerdo muy bien lo que le dije, pero ella está en Farmacia…(pero está contentísima!!)
Siempre me he sentido afortunada de tener esta oportunidad, incluso en los peores momentos, con los agobios, los suspensos, las noches en vela…pero realmente fue a partir de 4º cuando me di cuenta de lo que estaba estudiando, y me di cuenta que por el momento había sido mi mejor decisión. Ese año fue un año de cambios, cambiamos de Hospital, de ciclo, de compañeros…pero como ya he dicho antes, me di cuenta de lo que estaba haciendo, me di cuenta que era lo que quería seguir haciendo siempre, yo era (y soy) una simple estudiante, pero una estudiante llena de ganas…de aprender, de ayudar, escuchar… Más de una vez he echado de menos las matemáticas, las fórmulas, que es que a mi eso me relajaba, y he pensado que igual hubiera sido mejor estudiando otra cosa, y a lo mejor deducía alguna fórmula de estas con mi nombre y eso no? Pero que va…a mi me gusta esto, que digo que me gusta ME ENCANTA! Yo quiero andar por los pasillos con mi bata, quiero ayudar, quiero escuchar, quiero que las personas confíen en mi para que yo trabaje con lo mejor que tienen, con su salud…creo que esta profesión es la que más satisfacciones da, soy consciente que es dura, pero desde luego es muy motivadora.
Ahora que parece que se acaba esto miro atrás, y a pesar de todo, volvería a empezar, volvería a entrar en 1º, a tener que ir en autobús una hora y media, a estudiar estadísticas…Lo que nos espera ahora es, si no mejor, diferente, otra etapa.
Tengo mucho que agradecer…especialmente a mis padres que han confiado en mi y me han dado esta oportunidad; pero también a todos los que me he ido encontrando por el camino, a todos los que me ayudan y me aguantan, y a toda la gente que me he encontrado en general. Por mucho que nos dejemos atrás, nuestro esfuerzo, siempre habrá merecido la pena.
Ojalá todos sigamos con la inocencia y las ganas de ahora, siempre.

Nada pasa porque si.

Así podría titular mi aventura hasta llegar a Medicina.
Siempre fui una niña curiosa. Todo me llamaba la atención. He querido ser bióloga, abogada, geóloga, arquitecta,… y todas las profesiones que uno se puede imaginar. Lo único que tenía claro era que iría a la universidad y ¡que no sería médico!.
Aunque mi abuela tuviese una carnicería y desde pequeña hubiese visto todas las vísceras y a cerdos abiertos en canal, siempre negaba la posibilidad de ser médico porque pensaba que me daría asco.
Fue creciendo sin tener claro mi futuro profesional hasta que una anécdota se cruzó en mi camino.
Mi madre trabaja en el ayuntamiento y un señor mayor le preguntó dónde podía encontrar al psiquiatra y mi madre le contestó que sería el psicólogo. El hombre le replicó que si no era lo mismo y mi madre le dijo que no, que el psicólogo había estudiado psicología mientras que el psiquiatra era médico especializado en psiquiatría.
Este señor se quedó pensativo y tras una pausa se dirigió a mi madre diciéndole, pues eso, dónde puedo encontrar al psiquiatra!
A la hora del almuerzo, mi madre nos lo contó. La miré y le dije
-Mamá, yo seré médico.
Y así fue como lo decidí. Tenía 14 años y con 18 y toda la inocencia del mundo, llegué a la facultad.
Mirando hacia atrás, he pasado momentos muy malos en la facultad pero, también momentos maravillosos.
Ahora que se acerca el final, si puedo decir algo es que estoy enamorada de la Medicina.
El cuerpo humano es increíble. Una máquina perfecta.
Ojalá pudiese describir con palabras lo que se sentí la primera vez que contemplé un corazón latiendo en el tórax o la primera respiración de un recién nacido (Los niños que vi nacer se llaman, por orden de nacimiento: Isaac, Elsa, Daniela Carolina, Diego, Gael, María, Javier y por último los mellizos Carmen y Manuel).
He presenciado como un cirujano ha operado durante ocho horas seguidas para salvar la vida de un paciente, también como se partía la cabeza un equipo médico porque no encontraba el diagnóstico de un enfermo y como consolaban a una mujer por el fallecimiento de su marido.
Es una profesión humana.
No sé si seré cirujana, especialista en una rama médica o de una rama de laboratorio, lo que si puedo asegurar es que seré feliz ejerciendo mi profesión. Amparo Rincón Vázquez

¿Por qué medicina?

A veces lo pienso y ni yo misma lo sé,…-¿por qué medicina?...
Siempre había querido ser veterinaria pero después me decanté por las personas. Y es que me encanta saber cómo funciona un corazón, un riñón, saber qué es el páncreas, saber que es lo le ocurre cuando se enferma la sangre y las heridas, todo eso me apasiona, y me da lo mismo que sea de los animales o de los humanos, pero entonces,¿por qué medicina y no veterinaria?, muy sencillo, a pesar de que amo la naturaleza y sobre todo a los animales, ellos no hablan, no viven en sociedad, no tienen familia ni problemas que contarte, no son personas.
Estando en el instituto yo no quería ser médico, quería ser matrona, pero mis profesores me aconsejaron medicina para ser ginecóloga y yo acepté su recomendación. A pesar de no haber querido ser médico desde siempre empecé con mucha ilusión y entusiasmo la carrera de medicina, aunque estos seis años más que para aprender me han servido para que perder esa ilusión. Y es que cuando eché la preinscripción yo no sabía en el lío que me había metiendo…, la carrera ha sido, y está siendo, para mí una estación de penitencia; podría asegurar que he estudiado bastante y he aprendido poco, que he sacrificado mucho para después no sentirme preparada para enfrentarme a la que va a ser mi profesión; pero a la vez a lo largo de estos seis años me he dado cuenta que quiero ser médico, que es un trabajo que me va a encantar, es la profesión más bella, la más humana. Y ese es el consuelo que tengo cuando estoy estudiando listas de fármacos y algoritmos diagnósticos que cambian cada año y que son diferentes en cada uno de los hospitales y que no sirven para nada. Parece paradójico, pero ¡en la carrera de medicina no nos enseñan a ser médicos!
Ojala que esta modesta opinión pudiese llegar a las manos de aquellas personas que hacen los planes de estudio, aquellos profesores que se dedican a pasar las diapositivas del power point a la velocidad de la luz sin percatarse que la mayoría de los que lo estamos escuchando no nos estamos enterando de nada. Basta ya de médicos que hacen de profesores, sería necesario “profesores” que sean médicos, que enseñen de verdad y no que se dediquen a la enseñanza simplemente para cobrar un plus en su sueldo. Esto tampoco lo digo por todos los profesores que he tenido a lo largo de la carrera, ha habido unos muy buenos, pero en general son “malos” docentes.
Espero que cuando empiece a ejercer (a pesar de lo mal que está la situación del médico actualmente) pueda recuperar esa ilusión que perdí mientras estudiaba medicina y pueda sentirme orgullosa de haberla estudiado y ser médico.

MEDICINA, ¿POR QUÉ NO?

CAPÍTULO I: LA DECISIÓN
Ahora que una etapa se acaba, es inevitable (y sano) echar la vista atrás y preguntarse cómo empezó todo. La verdad es que no recuerdo el día concreto en que decidí estudiar Medicina. No fue algo repentino, no fue por imitar a mi mejor amiga, ni una decisión de última hora porque no supiera “qué poner en la preinscripción”, nada de eso. La idea había ido forjándose en mi cabeza desde pequeña, sin ni siquiera darme cuenta, desde que alineaba a mis muñecos y jugaba a que los curaba, vendaba a los osos de peluche desde la cabeza a las patas, les ponía inyecciones y extendía recetas inventándome nombres de medicamentos.
En el colegio, las clases de Naturales eran mis preferidas y esperaba impaciente a que llegara el viernes a última hora, porque era cuando nos ponían un capítulo de “Érase una vez la vida”.
Mis padres siempre me regalaban libros sobre el cuerpo humano, sobre “ciencia para niños” y me alentaban a hacer preguntas, a conocer el porqué de las cosas, a tener curiosidad y me inculcaron valores y principios, como el respeto por los demás y por uno mismo, la solidaridad…
La literatura y la televisión también jugaron un papel importante. Siempre me ha gustado mucho leer y libros como la trilogía de “El médico”, “Chamán” y “La doctora Cole” de Noah Gordon o “Cuerpos y almas” de Maxence van der Meersch, que acerca al lector a las miserias humanas, a la cruda realidad de los pabellones de tuberculosos en los hospitales franceses de principios del siglo XX, o series de televisión como “Urgencias”, hicieron darme cuenta de que el mundo de la Medicina me encantaba. Todo ello hizo que, después de la típica fase que pasan todos los niños en la que cada cinco minutos quieren ser una cosa distinta, cuando alguien me preguntaba ¿qué quieres ser de mayor?, yo lo tuviera claro.

CAPÍTULO II: LA ILUSIÓN POR LA CARRERA
Llegó el año 2003. Cuando vi las notas de Selectividad y constaté que ya era un hecho, el curso siguiente iba a estudiar Medicina, los nervios y algunas dudas se apoderaron de mí: ¿se me dará bien?, ¿serviré?... y esas dudas me han acompañado a lo largo de la carrera y creo que aún tardarán algún tiempo en disiparse. Saber que dentro de un año la salud de los pacientes estará en mis manos, supone una gran responsabilidad. A pesar de ello, la ilusión era y es el sentimiento predominante.
En la facultad todo era nuevo (menos las instalaciones): nuevas asignaturas, nuevos compañeros, una nueva forma de estudiar… no veíamos la hora de entrar por fin en el hospital, de empezar a aprender “Medicina de verdad”.

CAPÍTULO III: EL HOSPITAL
Tuvimos que esperar hasta 3º. Nunca he comprendido porqué hay que esperar tres años para tomar contacto con el medio hospitalario. Recuerdo perfectamente el primer día de prácticas en el Servicio de Medicina Interna del H.U.V. Macarena, lo bien que nos trataron los pacientes, lo inseguros que estábamos… con el transcurso del tiempo, seguimos estando inseguros pero el hospital ha pasado de ser un entorno hostil a un lugar donde deseas llegar todas las mañanas, y en el que aprendes más que en muchas clases teóricas.

CAPÍTULO IV: SE ACERCA EL FINAL
Después de esta carrera de fondo que está a punto de terminar hay que tomar de nuevo decisiones importantes, pasar por una “nueva Selectividad”, el examen MIR que ya no parece tan lejano y elegir la especialidad que determinará nuestro futuro profesional, algo que no tengo aún muy claro, ya que me gustan varias (Medicina Interna, Medicina de Familia, Cirugía General y de Aparato Digestivo…). Pueden parecer especialidades muy diferentes, pero todas ellas abordan la Medicina desde un punto de vista más amplio que otras especialidades más concretas, ofreciendo un campo generoso donde poder intervenir. No descarto orientar mi labor profesional hacia la cooperación internacional.

CAPÍTULO V: ¿POR QUÉ MEDICINA, ENTONCES?
Es cierto que es una profesión dura, en la que las prisas son la norma a seguir, falta tiempo para dedicarle a los pacientes, compartes situaciones difíciles con ellos (fallecimientos, problemas sociales y familiares, etc.), dificulta la conciliación del trabajo con la vida familiar, en ocasiones está inadecuadamente retribuida… por tanto, si la elección no es vocacional, sólo servirá para generar más profesionales frustrados.
Para mí, las ventajas compensan con creces: nunca dejas de aprender, tanto a nivel profesional como humano, los continuos avances te obligan a estar al día, a no caer en la rutina, lo que resulta muy estimulante, cada día tienes la oportunidad de conocer personas e historias increíbles que te ayudan a crecer y tienes la oportunidad de dedicar tu tiempo a algo tan valioso como ayudar a los demás.
Lara Dominguez Hidalgo

Una de esas clásicas preguntas...

¿¿¿Mis motivaciones para estudiar medicina??? El tema a primera vista puede resultar evidente, pero lo cierto y verdad es que llevo tres días pensándolo, y no es tan fácil… Es una pregunta que te hacen frecuentemente tus amigos de otras carreras cuando te ven día y noche estudiando para sacar un triste cinco, y siempre se tiende a responder automáticamente con un: “por vocación” o “para ayudar a los demás”. Y es cierto, lo mas cómodo sería hacer alusión a la famosa “VOCACION MEDICA”, considerado por todos como algo parecido a la Santa Anunciación, en la que “alguien” se te aparece y te convence de que lo tuyo es la medicina, y con ello te condena a pasar la mitad de tu vida con el culo pegado a una silla… Pero la verdad es que no recuerdo ninguna aparición divina con 17 años… así que he descartado la opción “vocación”.
Durante mi Bachillerato, tuve serias dudas sobre a carrera a estudiar. Muchos de mis compañeros lo tenía claro desde los 15 años, pero yo básicamente dudaba entre tres: INEF, Traducción e Interpretación o Medicina. A día de hoy, tengo claro que lo mío era la medicina, pero tengo que admitir que durante esta carrerita de 6 años, muchas veces me he planteado lo feliz que hubiese sido estudiando otras carreras menos sacrificadas. Sin embargo, algo tuvo que decantarme hacia la medicina frente a dos carreras probablemente mas cómodas y no por ello menos gratificantes. Pues bien, creo que lo que me decantó hacia la medicina con respecto a otras carreras furon dos aspectos, aparte de todo aquello de ayudar al prójimo, contacto social…

1. La orientación profesional: la profesión de médico me encanta, y creo que es de las pocas cosas en las que no me ha defraudado esta carrera. Durante los seis años de medicina, y gracias a la inestimable desidia y apatía de muchos médicos y profesores, muchos esquemas sobre la universidad en general y la facultad de medicina en particular han ido cayendo para mí. Me resulta admirable la capacidad de muchos de estos “profesionales” para conseguir que una carrera TAN BONITA y APASIONANTE se convierta en un calvario. Sin embargo, también es cierto que frente a una mayoría que pone verdadero empeño en desilusionarte, quedan algunos, que con una sola clase, o con una sola práctica, son capaces de hacerte recordar los principios de la medicina, y te motivan con ello a levantar cabeza y tirar adelante.
Sin duda, la profesión médica me parece una de las más gratificantes. Evidentemente te permite curar a las personas, pero aparte de poner tratamientos, adquieres un status social a través de cual ganas la confianza de estas personas. Esto, que no siempre se valora lo suficiente, me parece algo increíble y digno de admiración.

2. Mis antecedentes familiares: y no me refiero a enfermedades ni mucho menos, sino que hago referencia a mi padre. Es Médico, y es el modelo de médico al que espero llegar algún día. Tengo que reconocer que fue unos de los aspectos que más me decantó a la hora de estudiar medicina. Llevo escuchando tecnicismos médicos desde que era pequeño, viendo como todos y cada uno de mis vecinos han venido a mi casa con cuestiones médicas, e incluso pude ver como mi padre salvaba una vida ante mí. Son muchas situaciones, a traves de las que me fui dando cuenta de la responsabilidad que la profesión médica conlleva, y conforme más iba descubriendo, más me iba gustando.

A modo de conclusión debo de confesar que espero no encontrar nunca todas las motivaciones que me decantaron a estudiar medicina, ya que lo bonito de esta profesión es que con cada paciente vas descubriendo nuevas motivaciones. El encontrarlas todas, implicaría haber terminado con esa “ilusión de ser médico”.

Javier León

¿POR QUÉ ESTUDIAR MEDICINA…?

Difícil pregunta a la que dar respuesta sobre todo cuando nos encontramos a las puertas de finalizar este periodo de nuestra vida que comenzó hace ya 6 años. Ahora las fuerzas flaquean, las emociones y nervios se encuentran a flor de piel y para muchos entre las que me incluyo ésta etapa de nuestra vida se nos hace ya demasiado ardua y necesitamos un cambio pero si echamos la vista atrás…

Mi historia comienza de muy pequeña, cuando con apenas años de edad ya decía que quería ser médico como mis padres. ¿Mis padres?, ellos el pilar de mi vida me han enseñado, quizás sin saberlo un concepto de la medicina que me apasionó desde muy pequeña. Ellos mi guía en todo momento y mi modelo a seguir me han demostrado con cada gesto, cada palabra que la medicina ante todo es la ciencia de la humanidad por excelencia, que somos consoladores de los enfermos y que la mayor virtud que tiene el médico es la de saber empatizar con cada enfermo y con cada situación socio-familiar que le rodea. Todos somos enfermos en algún momento y sólo cuando nos enfrentamos a esta situación, la más vulnerable que puede sufrir cualquier individuo es cuando nos damos cuenta de lo difícil que es enfrentarlo, que como humanos flaqueamos y que lo que buscamos es ayuda.

Cada enfermo pone en nuestras manos su bien más preciado, su vida y entonces ¿creéis que hay alguna profesión que tenga tal privilegio como la nuestra? No obstante, no por ello hemos de creernos más superiores que otros, ni pensar que estamos ante la verdad absoluta porque esta opción la hemos elegido nosotros pero no por ello todos estamos capacitados para ejercerla con la dignidad y valor que se merece.

Volviendo de nuevo a mis orígenes, yo durante el año de 2º de bachillerato decía que iba a matricularme en biología. Era una manera de ante los demás y sobre todo ante mí querer protegerme puesto que cabía la posibilidad de que la nota no me diera y sabía que la decepción sería mucho mayor. Cuando finalizado el curso vi que podía optar a entrar en medicina le dije a mí madre, mi fiel confidente que quería comentarle algo sobre mis estudios, que había estado pensando y que…antes de acabar la frase mi madre ya me decía: ¿vas a estudiar medicina verdad? ya lo sabía yo. Mejor que ella nadie me conoce y sabía que mi pasión siempre había sido esa. Ella me avisó de que iba a ser difícil, que lo iba a pasar mal, que el esfuerzo era duro y que las fuerzas me flaquearían en muchas ocasiones pero que ella sabía que yo podría ser capaz.

Me advirtió de lo que venía y ahora que estoy acabando me acuerdo muchísimo de aquellas palabras y cada vez que me agobio pienso en ellas, pero sin embargo la mayor verdad de mi vida, es que si volviera de nuevo a nacer volvería a coger medicina porque si algo tengo claro es que yo sólo podría ser médico.
Es muy dura, muy frustrante a veces pero a la vez es apasionante y para mí la mejor carrera del mundo. Por nada cambiaría momentos que ya he vivido como el primer parto al que asistí en el que no pude evitar las lágrimas, la primera exploración, la primera sonrisa de un paciente o la caricia de una enferma para agradecerte sólo un poco de calor humano. ¡Te da tanto con hacer tan poco!
No puedo dejar de mencionar que estos años también me han aportado momentos maravillosos con mis compañeros y que de entre las cosas que te llevas de la carrera es el haber encontrado en ella a verdaderos amigos por los que luchar.

Bueno finalizando creo que he dejado claro mis motivos para estudiar la medicina. Es una profesión vocacional y sólo aquel que la viva de esta forma podrá disfrutar de ella. Acabado este periodo son muchísimas cosas las que nos quedan por aprender, muchos caminos que recorrer y también muchos momentos difíciles de afrontar pero invito a todo aquel que quiera vivir al 100% la esencia del ser humano que elija esta carrera. No se sí yo seré un buen médico, una buena profesional y quizás no llegue nunca a alcanzar grandes méritos o menciones pero para mí la alegría y la satisfacción profesional no decae en esto sino en hacer de mi trabajo el mayor servicio para los demás. Una frase que alguien, para mí el más sabio (mi padre) un día me dijo y que para mí lo resume todo: “El día que pierdas la capacidad de emocionarte e implicarte con cada paciente dejarás de ser un buen médico”.
Una y mil razones buenas y malas no cambiarían la decisión que hace seis años tomé, ahora y por siempre lo que yo quiero ser es MÉDICO.

Mª del Rocío Rodríguez Rodríguez.

¿Por qué Medicina?.....y, ¿por qué no?

Cuando comencé a estudiar medicina no estaba segura de si era lo que realmente quería hacer y cuando en numerosas ocasiones me asaltó el molesto pensamiento de que me iba a costar seis años al menos tener una profesión, me animaba pensando que el fruto, al final, iba a ser ganar un buen estatus social y mucho dinero. Así pues, comencé a estudiar medicina más por los beneficios sociales y económicos que esta profesión me reportaría, que por una vocación de servicio. De este modo, me propuse estudiar mucho para obtener un expediente brillante y poder optar así a alguna de las especialidades más reconocidas y mejor remuneradas, sobreviviendo como pudiera a los duros años que se me presentaban.

Todo esto cambió, sin embargo, cuando en el tercer curso fui por primera vez a un hospital. Pues en ese año supe que la medicina era mi vocación y que ya nunca la iba a dejar, a pesar de que, pasados los años, viese cómo mis compañeros de colegio avanzaban sus profesiones y se abrían al campo laboral mientras yo seguía paseándome por los hospitales. En la vorágine que es un hospital, conocí enfermedades de todas partes y de todos los tipos; recuerdo haber querido poder hacer algo más que mirar al otro lado de la mesa de consulta cuando unos ojos deseosos de ayuda buscaban otros ojos cómplices, los de su médico, y sólo encontraron una fría mirada desviada hacia la historia clínica y también recuerdo cuántas veces he querido revelarme contra la injusticia e ignorancia en que nos vemos muchas veces sumergidos.

A la luz de estos años pienso que han sido esas vivencias las que han formado mi carácter como futura médico: ser humana, ser docente, ser objetiva y, ante todo, saber que el principal deber es calmar el dolor, aunque muchas veces el paciente no se pueda curar. Después de seis años de carrera, a las puertas de recibir mi flamante título de Licenciada en Medicina, me doy cuenta de que no es ahí donde se acaba todo, el buen estatus y la holgura económica, tan deseadas por mí al inicio de la carrera, tardarán en llegar. Faltan el MIR, la especialización, los años de residencia y, a la postre, la actualización académica, que nunca se acaba. Pues si algo he aprendido durante estos años, es que nunca terminaré de estudiar, que nunca sabré lo suficiente y que mis pacientes seguirán siendo mis maestros, me seguirán enseñando medicina y seguiré aprendiendo de sus vidas.

¿Por qué estudiar medicina?

Por más que pienso no consigo encontrar una razón por la que escogí esta carrera. Al final creo que mi destino se guió por una serie de circunstancias accidentales que coincidieron todas en esa dirección.
Al terminar la selectividad lo único que tenía claro era que me gustaría ejercer una profesión en la que pudiera ofrecer mi ayuda a los demás así que me decidí por…. El área biosanitaria. Dentro de ella no tenía ninguna preferencia especial: Enfermería, Fisioterapia, Odontología, Medicina,….todas estaban en mi lista. Supongo que Medicina figuraba la primera y que mi nota me permitía entrar en ella…PORQUE AQUI ME VEO.
De eso hace ya muchos años. Y no siempre me he sentido orgullosa de mi elección (sobre todo cuando me he atascado en algún curso), pero ahora que parece que la cosa se va acercando a su final estoy cada vez más contenta. Me ilusiona y a la vez ME ATERRA el saber que la salud de una persona vaya a depender de mis decisiones.

Eva de Paz Romero

¿Por qué estudio medicina?

En ocasiones las preguntas aparentemente más fáciles resultan, pensándolas bien, las más difíciles de contestar. Son cuestiones que no nos las hacemos pues parece que ya fueron respondidas hace tiempo, o que su respuesta es obvia y clara, de perogrullo; pero parece ser que no al rehacerlas a nosotros mismo. Es entonces momento de replantear las ideas en que vivimos y los principios hacia los que acometemos nuestra actividad diaria.
¿Por qué elegí estudiar medicina? ¿Por qué estudio medicina? ¿Por qué quiero ser médico? Y cuando más adelante seamos residentes nos preguntaremos: ¿por qué soy medico?
- En un principio yo quería ser médico pues mi abuelo paterno era médico general y de pequeño proyectaba mi ilusión a ser como él: simpático, agradable y trabajador. Pero a lo largo de mis estudios de secundaria y bachillerato fui olvidando esta idea. Entonces me gustaban todas las asignaturas, a todas les sacaba provecho e interés si las estudiaba con mucha atención y esfuerzo. Todas las materias aportaban satisfacción cuando se las trataba con paciencia y empeño. Poco a poco, fue aproximándose el momento de decidir qué hacer con mi vida, el momento de decidir a qué me iba a dedicar.
- Tenía muy claro que lo mío era el estudio pues me gustaba aprender y me gustaba saber, se me daba bien y además era una persona trabajadora y responsable. Pero no sabía qué carrera, qué estudios, que profesión.
- Recuerdo que cogí una lista con todas las carreras existentes. Mis preferencias eran que fuese una carrera difícil, pues quería poner altas mis metas, y que tuviese relación con la asignatura que más me gustaba: la biología. Así estaban Farmacia, Fisioterapia, Biología, Bioquímica, Ciencias del Medio Ambiente y Medicina. Me decanté por la última, a ciegas, pese a no saber mucho de la profesión ni de la materia. Tras seis años estudiando la materia me doy cuenta de que elegí correctamente, por dos motivos: por el contenido de los estudios y por la proyección humana que se vislumbra en lo que será mi praxis.
- En los primeros años, mi primera ilusión de estar estudiando la carrera médica fue la adquisición de conocimiento. El saber, es para mí una forma de llenarme y una satisfacción personal. La materia me resulta muy interesante: el cuerpo humano en salud y enfermedad. Pero a medida que iba avanzando el tiempo, me di cuenta de que estudiar era algo limitado, intranscendente, una actividad sin alma, un fenómeno que causaba una actitud egoísta cuando se tomaba como fin. Me di cuenta de que nuestro conocimiento ha de estar enfocado hacia el resto de personas, que sufren dolencias y trastornos de distinto tipo, y es con nuestro saber con que hemos de curar y aliviar a los demás. Es el trato humano en definitiva lo que ha de hacernos médicos, profesionales, y este principio va delante del aprendizaje técnico.
- Poco a poco, ha ido cambiando el objeto de mi estudio: pasar de estudiar para saber y desempeñar un buen ejercicio técnico, a saber para ser capaz un día, de sanar a los enfermos. Expresión de este cambio de actitud para mí ha sido el descarte de las especialidades más deshumanizadas: las cirugías, las especialidades no asistenciales y de laboratorio: anatomía patológica, radiología...
- Yo opto por conocer en profundidad el comportamiento humano y convertirme en capaz de consolar y de entender a los que sufren. Sé que he de aprender mucho pues no soy un comunicador nato como otros compañeros, y que mi personalidad rebosa de limitaciones y desperfectos para tratar a los pacientes como se merecen.
- Pienso que nuestro desarrollo como médicos en el aspecto humano es la herramienta definitiva para comprender la profesión en “completud”[1] y para ser colmados por la felicidad y satisfacción que es arreglar en salud la existencia de muchas personas.
- Ver así la profesión médica, como un ejercicio de diálogo, paciencia y empatía, además de permitirnos conocer el sentido de nuestro trabajo diario nos permitirá realizar éste durante mucho más tiempo y en mejores condiciones, evitando el “Burn out” y el desconsuelo, combatir el cansancio y el desaliento.
En conclusión, anteponer el esfuerzo a entender a los pacientes y mejorar sus vidas, frente a lograr ser los mejores conocedores del saber médico, es una garantía de encontrar el auténtico sentido y trascendencia a la profesión, y es con este fondo y principio de humanismo y bondad con que hemos de estudiar medicina y ejercerla posteriormente nosotros los estudiantes.
Sinefricol

[1] Completud: Cualidad de completo (DRAE 2001)