Los alumnos de la Facultad de Medicina de Sevilla reflexionan sobre las razones y las emociones que los motivan para estudiar medicina. Se invita a participar en el mismo a estudiantes de otras Facultades de Medicina u otras personas interesadas en participar en el mismo con sus comentarios (Students of the Faculty of Medicine of Seville reflect on the reasons and emotions that motivate them to study medicine. Are invited to participate in the students from other medical schools or other interested persons to participate in it with your comments). (Pablo Bonal Pitz).


¿Por que estudiar medicina?

No exagero en absoluto si digo que nunca me he hecho esta pregunta, y que nunca me la han hecho.”¿Qué quieres estudiar?” “Medicina”, pero ahí quedaba todo. Puede que algún “ohh” tras mi respuesta, porque al parecer es algo poco común e impresionante. Pero a mí nunca me lo pareció. Para mí era algo básico, algo normal, algo que había formado parte de mí desde que era muy pequeña. De hecho, si ha habido algo constante en mi vida ha sido la Medicina. Y no sólo me refiero a que es algo que he querido siempre, sino que además nunca he tenido ninguna duda. Yo no me pasé el bachillerato pensando qué haría cuando terminase el colegio ni estuve horas delante de los papeles de la prescripción. Todo eso fue fácil para mí. Era algo que ya sabía, lo había sabido siempre. Y de nuevo, ¿por qué?

¿Por qué?... Tal vez porque de pequeña me pasaba horas viendo los dibujos de “Erase una vez el cuerpo humano”; o porque siempre me han gustado los problemas de mates, los retos, partirse el coco para encontrar la solución. Tal vez porque no soy el tipo de persona que escoge el camino corto simplemente porque es más fácil. O quizás porque nunca me interesó nada más.

Desde que supe que tenía que hacer este trabajo no he parado de darle vueltas a la pregunta, la dichosa pregunta. Y después de días, semanas, pensándolo me he dado cuenta de que he estado tratando de hacer que las respuestas encajasen, pero la verdad es que ninguna encaja, porque ninguna es la respuesta, porque no tiene respuesta, y en realidad no la necesito.

A lo largo de mi vida me he planteado muchas preguntas, pero ésta nunca ha sido una de ellas. No es algo que necesite preguntarme, sino una de esas cosas que saben, que se sienten, y que no puedes explicar.