Los alumnos de la Facultad de Medicina de Sevilla reflexionan sobre las razones y las emociones que los motivan para estudiar medicina. Se invita a participar en el mismo a estudiantes de otras Facultades de Medicina u otras personas interesadas en participar en el mismo con sus comentarios (Students of the Faculty of Medicine of Seville reflect on the reasons and emotions that motivate them to study medicine. Are invited to participate in the students from other medical schools or other interested persons to participate in it with your comments). (Pablo Bonal Pitz).


Por que quiero ser médico

Ahora que me encuentro al principio del sexto y último año de carrera se me plantea una reflexión que tantas veces he dado por obvia y que no tiene cabida: ¿por qué quiero ser médico?

Para ello me pongo a bucear en mis recuerdos, a buscar las razones últimas y en ese proceso veo que la medicina es algo que ha estado siempre muy dentro de mí. Hallo que esta vocación emana gracias a unos principios y valores cristianos, inculcados desde chico en los que se constituyó la sociedad actual aunque tanto lo rechaza en muchos  casos y ha sustituido, como son el amor al prójimo, la ayuda al necesitado, el cuidado del enfermo y procurar su reestablecimiento, el respeto y cuidado de los mayores. Sin estos valores no tendría sentido el estudio de una profesión tan relacionada con el servicio al otro, por que si lo planteara como un servicio a uno mismo y un estatus, mejor haría otra profesión para ganar más dinero y tener más estatus, y dudo mucho que esto me diera la felicidad.

La vocación a la medicina se vio labrada por unos padres médicos. A mi casa iban muchos de mis amigos y otros hijos de amigos de mis padres cuando estaban enfermos y mi madre, pediatra, siempre se brindaba a atenderlos y lo hacia con cariño siempre con una sonrisa. Mi padre, nefrólogo, por otro lado asistía a mis abuelos y tíos cuando era necesario y algún amigo o conocido que lo necesitaba o se lo pedía.
Además de todo esto no pude entrar en Medicina vía selectividad y entonces hice enfermería, esto fortificó más en mi vocación médica. Y no sin empeño y constancia puede entrar en Medicina al hacer el examen para mayores de 25 años con una madurez ya aportada por la experiencia de los años y con una vocación claramente definida con una historia bien labrada, gracias a Dios, donde cada acontecimiento no ha sido inútil.
Además una vez que entre en la carrera, ya admitido, me planteé si todo esto de la Medicina era tozudez y empecinamiento o vocación por gracia de Dios, en eso estaba cuando sucedió un acontecimiento vital, mientras jugaba al fútbol un 7 de Septiembre de 2005, en un partido al que fui por casualidad ya que ese mismo día jugaba la selección, lo que me hizo dudar de si jugar o no. Al final jugué y uno de los amigos de mi hermano, con el que ya había jugado varias veces más y que padecía una cardiopatía congénita y tenía una estenosis de la pulmonar, hizo una parada cardiorrespiratoria. Hacía un año que había hecho un master de urgencias y hubo que reanimarlo con la ayuda de otro amigo de mi hermano que no sabía nada y que lo ventiló, se paró dos veces en el campo de fútbol hasta que llegó el 061 y dos veces más con ellos, pero gracias a Dios salvó la vida.
Esta oportunidad de ser un instrumento para salvar una vida es algo increíble y que me reforzó mi vocación. Es algo tan grande y tan indescriptible en una sociedad que tanto ataca a la vida en todas sus formas.

He visto la importancia de ser un buen médico, de ser empático, asertivo, humilde, respetuoso y como con una buena predisposición y pocas cosas se puede hacer tanto por el otro, ya que "verbi gratia" vivimos en sociedad.
El ser médico es una vocación y una gracia.

Pablo Gómez

¿Y POR QUÉ NO SER MÉDICO?

Días antes de entregar mi matrícula para la universidad, me preguntaba si podría ser médico. No me lo había planteado años antes, nadie en mi familia era médico y la idea me había surgido después de una mala experiencia en el hospital.
Había conocido la enfermedad como algo repentino, incontrolable y desconocida y me había dado cuenta que aún había un gran mundo, bajo la medicina, por descubrir.
Me adentré en la carrera y me fui empapando de conocimientos, unos muy útiles y otros un tanto innecesarios para poner en práctica.Nunca creí en la vocación de ser médico, creo que eso se aprende con los años y uno se da cuenta de que sirve para ello. Es una profesión complicada, tratas con personas, y además la mayoría de las veces son personas enfermas con alguna limitación de su libertad.
Existe mucha teoría en la carrera de medicina, muchos asignaturas que te hacen pensar que ya lo sabes todo sobre determinada materia, pero como decía Sócrates “la verdadera sabiduría es reconocer la propia ignorancia” Eso es un buen requisito para ser buen médico. Reconocer que cada paciente y su enfermedad es un mundo diferente al paciente anterior y que puede sorprendernos en cualquier momento.
En la carrera nos han enseñado que lo más importante de la medicina no se encuentra en los libros sino en la propia experiencia del día a día.El médico debe ser una persona extrovertida, con mucha fuerza de voluntad y paciencia. Tiene que saber empatizar con su paciente e implicarse en la realidad del enfermo, pero sin hacer suyo el dolor del éste, porque no estamos hechos para aguantar tanto dolor.
Me gusta mucho ser médico, porque en estos años he valorado lo que es curar más allá de lo físico, curar metafísicamente, mucho más que lo puramente biológico. El enfermo es más que enfermedad, está dentro de un contexto y tiene una personalidad que le hace afrontar la enfermedad de manera específica y única. Y esto hace al médico que se ponga a prueba cada vez que cambia de paciente.
Por último, creo que un elemento importante para curar es la sonrisa, siempre se ha dicho que cuesta poco pero vale mucho. Yo lo pongo en práctica siempre que puedo, es un requisito importante a la hora de presentarse ante un nuevo paciente. Es un instrumento muy útil en medicina y poco practicado. La enfermedad no debe omitir siempre a la alegría.Decía un médico estadounidense, Patch Adams, que la risa es el único medicamento que cura sin dejar ningún efecto secundario. Esto me hace pensar que muchas veces el buen carácter de un médico es lo que hace mejorar al paciente. A veces la medicina es más sentimiento que ciencia.
Clara.

¿POR QUÉ ESTUDIAR MEDICINA?

Es una pregunta muy buena, y algo que toda persona con idea de cursar medicina se debería plantear antes de iniciar los estudios.
En mi caso yo nunca me había planteado la pregunta, y la idea de ser médico no me viene desde pequeñita, ni de familia, ni tampoco como una vocación, pero al iniciar mis estudios, esta pregunta que nunca me cuestione, la he ido respondiendo sin darme cuenta, y sus respuestas me han dado la motivación para seguir estudiando año tras año.
Así pues, durante estos años de estudio y a punto de finalizar la carrera, reflexionas sobre todo lo que has aprendido en la carrera, y lo primero que te viene a la mente es la muchísima información que nos proporcionan y que a veces nos satura, pero que es necesaria para formarnos adecuadamente, pero además de formarnos nos permite conocernos mejor, saber cómo funcionamos, nos movemos, nos relacionamos, como es nuestro cuerpo, por qué somos como somos y el sin fin de posibilidades que tenemos… Es la única carrera que realmente nos permite conocernos a nosotros mismos.
Además de aprender, maduras, no sólo por el paso del tiempo, sino también porque empiezas a ver la vida de otra forma, a preocuparte más por lo demás y querer ayudar al prójimo sin querer un beneficio a cambio, a pasear por la calle y fijarte en las personas con alguna “patología” visible, a preguntarte a ti mismo que le sucede, como poder ayudarla, si lo sabrá, si estará en tratamiento… Es decir comienza a despertar en ti una curiosidad por conocer todo lo referente al ser humano con un único fin, poder ayudar a los demás a sentirse mejor.
Y no nos podemos olvidar del maravilloso primer día de prácticas “reales” con pacientes, donde por fin empiezas a entender porque elegiste esta carrera, porque aunque nunca te hubieses visualizado en tu mente como médico, deseas ser un buen médico, al igual que los profesionales que nos enseñan día a día y nos transmiten todas sus experiencias para formarnos, porque la medicina no es sólo estudiar, es una forma de vida, de comprensión a los demás, de ayuda, preocupación, interés…
Y lo más importante no creo que haya profesión más gratificante que ésta, que si actúas de forma correcta el paciente te estará agradecido para toda su vida, y tú estarás realizado por estar haciendo un bien a las personas, ayudar a salvar vidas y proporcionar felicidad, no sólo al paciente curado sino a todos los que le rodean y le quieren.
Como conclusión decir que no es una carrera fácil, requiere esfuerzo y constancia, pero que la gratificación personal que te ofrece a cambio no tiene precio.

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