Los alumnos de la Facultad de Medicina de Sevilla reflexionan sobre las razones y las emociones que los motivan para estudiar medicina. Se invita a participar en el mismo a estudiantes de otras Facultades de Medicina u otras personas interesadas en participar en el mismo con sus comentarios (Students of the Faculty of Medicine of Seville reflect on the reasons and emotions that motivate them to study medicine. Are invited to participate in the students from other medical schools or other interested persons to participate in it with your comments). (Pablo Bonal Pitz).


Estudiar medicina…

Todo el mundo que sabe que son 6 años, que tiene un examen MIR, y que tienes que especializarte se hecha las manos a la cabeza cuando dices que quieres estudiarla… ¡medicina! Sí, yo cuando me enteré de que era una carrera tan inmensamente larga también me asusté, pero no lo pensé dos veces a la hora de elegirla tras selectividad… de hecho, aunque supiera que me daba la nota para entrar en mi primera opción: Sevilla, me acuerdo que la elegí en prácticamente toda la comunidad andaluza (no fuera a ser que no entrara jeje).
Entraba con ilusión, me gustaba la idea de trabajar en el mundo sanitario, de entablar conversación con las personas, de intentar resolver problemas... No obstante, esa ilusión a lo largo de los años se ha ido mermando, poco a poco pero de forma progresiva… La carrera es demasiado teórica y prácticamente solo valora las dotes memorísticas del estudiante. A título personal, considero que un buen médico es más que alguien que sabe memorizar, al igual que igual que un buen profesor es más que el jefe de turno que publica en la revista “x”. El hospital se parece muy poco a lo que aprendemos durante esos 6 largos años, no nos enseñan a manejarnos ante ciertas situaciones cotidianas con el paciente, la enfermedad… Cuando hacemos anamnesis y exploración pensamos en pacientes libro… no sabemos tratarlos… estamos demasiado acostumbrados a la silla y la mesa de estudio, más que de pacientes hablamos de enfermedades… triste sí, muy triste… y más aún cuando te das cuenta de la tecnificación y deshumanización de la medicina actual, de la desconexión que hay. No solo los pacientes se convierte en números o camas de hospital, sino también nosotros, los estudiantes de medicina en prácticas, somos eso, por desgracia, para algunos médicos…
Por otro lado, mentiría si negara que un resto de ilusión muy grande permanece aún acantonada como virus latente en algún rincón de mi cuerpo, y que empieza a dar sintomatología positiva cada vez que se encuentra con sus compañeros en clase, en prácticas, en cafetería… o con un magnífico médico que se entretiene en enseñarle lo que la experiencia y los años le han otorgado: sabiduría. Y es que todos ellos comparten una ilusión, mi ilusión… ser un buen médico. Romero Garrido Liliana

¿Por que estudie medicina?

Pues sinceramente, entre en la licenciatura porque no tenía suficiente nota en el expediente para poder entrar en Fisioterapia que es lo que en ese momento quería hacer.
Me admitieron en la facultad en la tercera asignación de estudiantes, en septiembre, en las dos asignaciones anteriores me habían adjudicado enfermería y odontología, por lo que tuve muy poco tiempo para hacerme a la idea de lo que se me venía encima, más aun cuando en ningún momento de mi vida me había planteado el ser medico.
El inicio fue duro, al hecho de salir de mi casa e irme solo a una ciudad desconocida para mi, había que sumar la sensación de inferioridad con la que entre, pues para cuando me admitieron ya había 300 alumnos matriculados, 300 alumnos con mejor expediente que el mío que hacían que me planteara no estar a la altura.
Con el paso del tiempo te das cuenta que esto no tienen nada que ver, cada uno tiene lo que se merece y que los buenos resultados y el buen aprendizaje son el fruto del trabajo, el sacrificio y la capacidad de sufrimiento de cada uno.
Al ir pasando los años, e ir conociendo la medicina en profundidad, me fui dando cuenta de que realmente me gustaba la idea de saber, de conocer los aspectos que a la mayoría de personas perturban a diario, así como saber diferenciarlos y orientar como solucionarlos.
Pienso que si consigo ayudar a la gente, si algún día alguien que realmente me necesite encuentre en mi lo que buscaba y quede satisfecho, todo el sacrificio vivido asta ahora y todo el que queda habrá merecido la pena, más aún si puedo ayudar a la gente que más quiero.
En estos seis años la medicina a sido mi guía, me ha hecho madurar, ser más fuerte, me ha dado confianza, ha hecho que me plantee la vida desde otra perspectiva diferente a la que tenía, desde la humildad y el respeto un medico puede hacer mucho bien a mucha gente, eso es lo que quiero hacer, y eso es lo que voy a conseguir. Rafael Mora Moscoso HUV Valme

Porque decidi ser médica?

He querido ser médica desde siempre. Desde niña miraba series en la tele como “Servicio de urgencia” y pensaba en el utópico “Un día también quiero salvar vidas...”. Siempre me ha fascinado la perfección y la complejidad del funcionamiento del cuerpo Humano... cómo una mínima alteración puede producir tantas cosas! Me fascina la idea de que, un día, llegue un paciente a mi consulta y con las cosas que me dice y la exploración que le puedo hacer pueda diagnosticar y tratar su problema correctamente. Por otro lado, siempre he sido una persona que me ha gustado ayudar a los demás y creo que los profesionales sanitarios tienen una gran responsabilidad en esto. No hay que tener solo competencias técnicas y científicas pero, también, humanas; mirar a la cara de un paciente cuando le hablamos, llamarle por su nombre, tratarlo con respeto y calidez son algunas de las cosas que pueden hacer una enfermedad menos dañina para cualquier persona y, incluso, para nosotros mismos. Infelizmente, hay personas que no se acuerdan de esto y siempre se verá comportamientos de rivalidad, pisoteo, y maneras inhumanas que nos pueden hacer más desconfiados, reservados y fríos. Es cierto que no podemos cambiar el Mundo, pero algo de lo que hacemos siempre podremos cambiar.
La carrera es muy bonita y si volviera atrás volvería a hacer la misma elección; hay que dedicársele mucho tiempo, pero si seguimos luchando estoy segura de que alcanzaremos nuestro lugar...
Eva Lourenço

Todo ha merecido la pena

Desde siempre, las asignaturas que más me han gustado y mejor se me han dado han sido la química y la biología, por lo que siempre tuve claro que mi rama de bachillerato era la sanitaria. En el bachillerato tuve un magnífico profesor de biología que me encandiló con sus clases y me aconsejó y ayudó en la elección de medicina. Pienso que por muchos malos momentos que esta carrera me ha dado, el estudio de nosotros mismos, el llegar a comprender cómo funcionamos o qué es aquello que no funciona correctamente y poder llegar a solucionarlo es algo impresionante y maravilloso, y no hay nada en este mundo que despierte la misma curiosidad en mí. Y ya en tercero y sobre todo a partir de cuarto, cuando entras en el hospital y ves la práctica de lo que has estado estudiando y que lo que lees en los apuntes o en el Harrison se convierte en una persona con un problema y que gracias a que hay gente que antes que yo ha estudiado medicina y es médico lo puede subsanar o ayudar a sobrellevarlo lo mejor posible, es algo que para mí es insuperable.
Han sido unos años duros, en los que por momentos, he llegado a perder la ilusión por diferentes circunstancias, pero ahora que se acerca el final y que por fin voy a ser médico, pienso que todo ha merecido la pena.
Alumno de la Facultad de Medicina de Sevilla.

¿Por que elegí ser médico?

Quizá sería mejor preguntarse por que la medicina me eligió a mi, ya que es así como yo lo siento realmente… ¿no es eso lo que dicen los curas? Pues esto es algo parecido.

Es curioso que dos días después de que me pidieran hacer esta reflexión alguien me recomendó leer El Alquimista, y sin tener la menor idea de que trataba comencé a leer. Solo he leído unas páginas, pero para quien no lo sepa, el libro trata del destino, de los sueños que todos tenemos en la vida, y en definitiva de Nuestro Camino. Pues este era el mío. Lo se desde que tengo uso de razón, aunque no sepa muy bien por qué. Cuando era pequeña, y mi madre es testigo, yo jugaba a operar a las muñecas en vez de jugar a las maestras como hacían la mayoría de las niñas. Ahora me río cuando me acuerdo. Supongo que si lees cien cartas como esta en noventa y ocho, o incluso me atrevería a decir que en todas aparece la misma idea de ayudar a los demás. Y es que todos los que hacemos esto nos sentimos de alguna manera llamados a ayudar a los demás. Ese es el verdadero motivo.

Sinceramente no me veo haciendo otra cosa; no creo que haya nacido para hacer ninguna otra cosa, y me siento feliz así, aunque algunas veces se me olvide… Esta carrera es dura, muy dura, y a lo largo de estos años me he quejado mil veces, incluso he dudado de si merecía la pena tanto esfuerzo y sacrificio, pero todo esto se olvida cuando estás a un paso de terminar. Supongo que nos ocurre como a las madres que olvidan su dolor y sus fatigas cuando ven a su hijo en brazos…jeje, debe ser algo parecido. Matilde.

PORQUÉ ELEGÍ MEDICINA

Incluso ahora tras seis largos y a veces cortos años de carrera, no es fácil para mí explicar brevemente el porqué de mi elección. Quizás esto sea porque no hay una sola razón sino un cúmulo de situaciones que me orientaron en esta dirección.

La primera es porque siempre me han enseñado en mi familia a ayudar a los demás dentro de mis posibilidades; y haciéndolo, me he ido dando cuenta de lo mucho que ayuda a uno mismo a la vez, y de lo satisfactorio que puede llegar a ser. Éste es probablemente el punto de unión de casi todos los estudiantes de Medicina y además el más importante bajo mi punto de vista, pero es también el que con más frecuencia desaparece con el paso del tiempo (al menos aparentemente).

También pienso que el que mis padres sean médicos a su vez ha podido influir en mi decisión; nunca lo sabré con seguridad. Creo que también hubiera sido muy feliz ejerciendo muchas otras profesiones; esto es algo que pienso muy a menudo cuando la carrera se me hace interminable; y me pregunto por qué no escogí algo más corto.

Mi caso no es uno de esos que se escuchan habitualmente como otras personas que quieren ser médicos desde pequeños, yo lo decidí el último año de bachillerato una vez que vi cuáles eran mis posibilidades y que podía hacer casi cualquier cosa; aun así, fue una decisión muy madurada.

En resumen, el balance de estos seis años de mi vida es muy positivo, aunque no ha sido nada fácil llegar hasta aquí; me siento orgullosa y pienso que tengo mucho trabajo por delante que estoy deseando hacer; aunque también estoy deseando unas buenas vacaciones que tardarán en llegar.
Virginia

¿POR QUÉ ESTUDIAR MEDICINA?

Me resulta muy difícil responder a esta pregunta, en mi caso no lo decidí en un momento concreto simplemente lo sabía no me veía trabajando en algo distinto supongo que se puede llamar vocación.
Después de seis años de duro, intenso y agotante estudio me doy cuenta que me encanta lo que hago y lo que puedo llegar a hacer, es la única carrera en la que no se duerme ,se llora y sufre mucho, sientes frustración por saber que dependen de ti más de que te gustaría, pero todo ello se vuelve insignificante ante un diagnóstico correcto, una sonrisa, un “gracias” ,es algo más: estar dónde te necesitan, marcar una diferencia en la vida de alguien, sentirte útil.

En mi caso si volviera a empezar la escogería de nuevo sin dudarlo a pesar de todos los puntos negativos la satisfacción personal los suple con creces.
La pregunta no sería por qué? si no por qué no?

Remedios de los Reyes Morales

Por qué quiero ser médico?

Esta pregunta te la hace mucha gente cuando dices que quieres ser médico!
Es una pregunta difícil de responder, en mi caso no creo que haya un motivo concreto. Al contrario de la mayoría de la gente, el deseo de estudiar medicina surgió ya en la escuela con 9 años aproximadamente y lo más gracioso es que querría ser veterinario por que me encantaba los animales, pero al final elegí la MEDICINA!
Fue un poco difícil para mí llegar hasta aquí (5curso), como tuvo que hacer la selectividad en otro país distinto con una cultura diferente, la verdad es que aunque estemos cerca los costumbres suelen ser diferentes y te tienes que adaptar a las distintas situaciones que te surgen a lo largo de la vida y muchas veces no es nada fácil!
Pero hay que luchar con gusto por una cosa que queremos hacer como profesión para el resto de nuestras vidas.
Cuando llegas a 1º te desesperas un poco con un montón de asignaturas, algunas te preguntas, estaré en medicina? Pero cuando llegas a 3-4º, piensas esto sí es medicina y que te encanta ir todos los días a las practicas en el hospital, hablar con los enfermos y familiares, por qué cuando estas de practicas vas cogiendo cariño a los ancianos más desprotegidos, ya que la mayoría de ellos la familia no tiene medios para cuidarlos y prefieren que se quede ahí en el hospital, cuando lo mejor sería estar en sus casas con su familia pasando los últimos momentos con los que amas, creo yo!
Para mí solamente el hecho de estar en las prácticas hablando con los pacientes, ya me hace sentir realizada como persona!
Una minoría de los profesores, desgraciadamente, consiguen hacer de esta profesión una ilusión de que aunque muchas de las veces sea difícil “curar totalmente” la mayoría de las enfermedades, tú solamente con el empeño, simpatía, ánimo de vivir y ayudar la gente puedes soportar todo.
La profesión médica me parece una de las más gratificantes.
Nádia Catarina Nunes Fernandes
H.V. MACARENA

Existe un motivo particular

Comenzar a hablar de las motivaciones que me llevaron a estudiar medicina sin caer en los tópicos puede resultar algo dificil. Supongo que todos los que estamos aquí entramos por un interés común de ayudar a los demás, hacer la vida más fácil a aquellos que lo necesitan y, de alguna forma, contribuir a hacer una labor social. En mi caso además, existe un motivo particular.

Cuando tenía catorce años sufrí un accidente de tráfico en el que casi pierdo la vida. Llegué a las Urgencias del Hospital Virgen del Rocío inconsciente y con un traumatismo craneoencefálico grave. Ingresé en la UCI con fracturas en el cráneo y varios hematomas cerebrales, y allí pasé varios días. Había perdido la movilidad y la sensibilidad del brazo derecho y los médicos se reunían y debatían sobre la causa de dicho déficit. No quedaba claro si se debía a un problema de isquemia, una lesión en el plexo... nadie era capaz de afirmar nada, por lo que me sometían a infinidad de pruebas diagnósticas. Después de aquellos días en la UCI pasé tres semanas más en la unidad de TCE de Rehabilitación.

La cuestión es que durante todo el tiempo que estuve ingresado en la UCI me sentí la persona más vulnerable del mundo. No era más que un niño y estaba solo en una habitación de hospital, rodeado de otros enfermos y aparatos que hacían ruído y continuamente me sacaban de allí para hacerme pruebas que yo no comprendía. Mis padres no estaban. Sólo podían pasar a verme en algunos momentos del día y la mayor parte de ellos yo estaba sedado y dormido. Pasaban los días y yo apenas veía a mi madre. Lo pasé mal. Sentía que las únicas personas en las que podía confiar eran unos completos desconocidos que estaban allí supuestamente para ayudarme. Entonces aquellas personas se convirtieron en mi familia. Médicos, enfermeros y auxiliares se convirtieron en el único apoyo humano que tuve durante aquellos momentos. Estaban allí para cuidarme, darme ánimos y apoyarme en la medida de sus posibilidades. Su trabajo era hacer que yo me sintiera bien.

Cuando salí del hospital valoré enormemente la labor de aquellas personas. Pensé en lo gratificante que sería hacer que otros se sintieran igual de bien que yo me había sentido. Que merecía la pena el esfuerzo de estudiar una carrera tan dura si al final conseguías ese tipo de gratificación personal. Que la labor social que suponía era algo tan grande que no podía dejar de intentar. Por eso a partir de aquel momento tuve claro que quería ser médico."
Alumno de Medicina

¿POR QUÉ ESTUDIAR MEDICINA?

NO recuerdo el momento exacto en el que decidí estudiar medicina.
Recuerdo que desde niña cuando la gente me preguntaba que quería ser de mayor mi respuesta siempre fue la misma “MÉDICO”. Todos pensaban que a medida que creciera cambiaria mi decisión, pero no fue así……paso el tiempo y seguía pensando lo mismo. Tenía la necesidad de ayudar a la gente cuando más indefensas se sentían y sin duda la enfermedad hace al hombre indefenso e inseguro.
Siempre me ha llamado la atención mi actitud ante un hospital, mientras a mi familia le molestaba el olor, el ambiente, la comida, etc. yo me sentía relajada y cómoda.

Cuando llegó el momento de tomar la decisión sin embargo tuve dudas, me planteaba si realmente quería dedicarme a ello toda mi vida o por el contrario sólo era una decisión que tome de niña y no modifiqué.

Finalmente decidí estudiar medicina y hasta hoy pienso que tome la decisión adecuada, espero que el trabajo y el día a día me den más ganas e ilusión por esta profesión.
INMACULADA AVILÉS VÁZQUEZ 6º DE MEDICINA H.V.VALME

¿Porqué quiero ser médico?

Supongo que la respuesta a esta pregunta ha ido cambiando y seguirá cambiando conforme pasen los años.
Desde pequeña siempre he querido serlo. Imagino que ha influido mucho el que mis padres lo sean. Esta es una profesión apasionante, y ver eso de cerca desde pequeña pues es lo que tiene. Y ahí estaba yo de pequeña, embobada viendo los dibujos de "La vida es así" y jugando con los nenucos imaginando que los curaba.

Cuando fui pasando de cursos en el colegio fui comprobando que lo que me gustaban eran las ciencias, principalmente la biología, así que tampoco me planteé nada, seguía con el mismo objetivo. Y en selectividad logré nota suficiente, así que entré en la carrera. Los compañeros de profesión de mis padres, cuando les decía qué iba a estudiar, decían que estaba loca...fueron mis padres los que nunca me quitaron ilusión, sino todo lo contrario.

El asunto cambia cuando entramos en la facultad. Los dos primeros años fueron para mí una etapa de cambio radical. Cambias de ciudad, de ambiente...Empiezas a recibir clases que aún no te permiten ubicarte en esta carrera, excepto la anatomía, que te hace sentir que comienzas a tener algún conocimiento.

Y por fin empezamos con las prácticas, a tener contacto con pacientes, intentar hacer historias clínicas y exploraciones.
Es en este periodo cuando te chocas contra un muro. Cuando ves que la idea de la medicina, de lo que debe ser un médico, se cae al suelo. Siempre he tenido el concepto de que un médico debe ante todo cuidar a sus pacientes, debe aliviarlos, confortarlos...y yo eso lo he visto en contadas ocasiones, contadísimas. Pero aunque parezca contradictorio, es lo que más fuerzas me da para seguir en esta carrera con ilusión. Ofrecer una sonrisa a alguien que está enfermo, escucharlo, hacer lo que esté en mis manos porque esté mejor.

No voy a negar que alguna vez me he replanteado si he elegido bien mi camino. Esta profesión es muy dura y a veces he sentido que no soy lo suficientemente fuerte como para poder ser feliz dedicándome a esto. Pero en esos momentos, escucho los consejos de los que me rodean y me siento otra vez con fuerzas. Espero ser un buen médico y que nunca se me apague esa ilusión por ayudar a los que están enfermos.
Alumna 6º Medicina

¿Porque me metí a estudiar medicina? Por que tenia nota suficiente

Sé que parece una razón vacía y superflua pero sinceramente fue por eso; yo no quería ser médico, en mi familia no hay ninguno que me animara a coger esta carrera, y cuando la gente me dice que lo suyo es vocación desde pequeño no termino de creerlo (no creo que nadie tenga las ideas claras a la edad de 18 años o antes para saber lo que quiere hacer con su vida, yo por lo menos no lo tenía claro). A mí lo que siempre me apeteció fue ser monitor de montaña, o bombero (todavía hay compañeros que me dicen que me conocieron como el estudiante de medicina que quería ser bombero, N.A.), pero me fastidie las dos rodillas así que tuve que seguir estudiando. Después cuando hice la selectividad pensaba en hacer ingeniero técnico naval en Cádiz pero mis padres me comentaron que mi falta de conocimientos en física iba a ser una tara bastante importante, y por último deseché la idea de hacer la doble licenciatura de derecho y empresariales porque aunque me suponía muchas salidas laborales no me veía estudiando leyes ni cifras.
En definitiva me metí en medicina porque se me daba bien la biología…

Ahora que cada vez está más cerca el final de la universidad me alegro haber escogido una carrera que ofrece una cantidad de salidas grandísima y de una gran variedad, es cierto que mi trato con las personas sigue siendo cuanto menos particular, pero me gusta ayudar a alguien que lo necesita, he ido aprendiendo a disfrutar de esto en las practicas en el extranjero y en una ONG en India a la que fui, porque sinceramente en cuanto a las prácticas, el sistema español necesita un cambio.

ESO ES TO TO TO TO TODO AMIGOS.
Jesús Álvarez Garcia HUV Valme.

Motivaciones para estudiar Medicina

Voy a intentar ser conciso sobre este tema, pero mi primer problema es como condensar 50 años de vida. Cuando me planteé estudiar una carrera universitaria con 17 años, me matriculé en medicina (año 1976), pero realmente no lo hacía por convicción, aunque aprobé una asignatura, en realidad era mi padre el que anhelaba indirectamente ser médico. Yo realmente quería estudiar Magisterio, cosa que hice finalmente (1978-81) pagándome yo los estudios. Lo que si tenia claro era que a nivel profesional, me quería dedicar a algo en lo que el contacto con personas fuera lo más importante. Ejercí haciendo sustituciones y trabajos del Plan Municipal de Acción Educativa durante 2 años. En 1983 me caso y a nivel laboral adquiero estabilidad cuando comienzo a trabajar en la administración sanitaria, en la que he tenido diversos destinos hasta la actualidad. En el camino he estudiado la licenciatura de Geografía e Historia, un Master de Gestión de Recursos Humanos e innumerables cursos relacionados con mi actividad profesional (administrativo unas veces, Técnico de Administración otras e incluso Directivo durante 13 años). Realmente lo difícil es intentar explicar que hago aquí, en Sexto de Medicina, a punto de ejercer como médico, camino de los 51 años y habiendo recorrido el camino inverso, en mi opinión, de casi todos los médicos, es decir, primero se adquieren muchísimos conocimientos técnicos y científicos y después a lo largo de los años de profesión se van adquiriendo habilidades de comunicación y formación humanística. En mi caso, modestamente creo estar bien preparado en la faceta humanística de nuestra profesión, aunque en la parte científica he de reconocer que tengo carencias y que me cuesta la misma vida estudiar y simultanear la vida de estudiante con la laboral. No obstante quién me conoce sabe que a ilusión no creo que me gane nadie, estoy supermotivado, es una gran ilusión para mí verme como médico, formarme como residente y dedicarme a una actividad que me aportará ilusión, plenitud y debido a mi inquietud innata por aprender, leer y estudiar, material suficiente para completar mi vida hasta que me jubile y más alla. Ya seré médico hasta el final de mis días, es una satisfacción personal que si no se vive no se puede imaginar. Para ello me han apoyado incondicionalmente mi mujer y toda mi familia y además mis amigos se sienten orgullosos de mí y ya tienen quién se ocupe de ellos en su vejez. Sé que me queda mucho por aprender y que seguramente sufriré ese vértigo que se siente cuando te enfrentas a una emergencia o a una consulta por primera vez, pero estoy seguro que merece la pena. La lucha ha sido muy dura pero la satisfacción es enorme. Guillermo

“Ser médico: una vida de sacrificios, sabores dulces y amargos.”

Echando una mirada atrás a mi pasado, consigo traer a mi mente pocos recuerdos, y menos sueños, pero uno de ellos es el que actualmente rige mi vida: ¡siempre quise ser médico!
No sé exactamente por qué estaba tan decidida. Mi padre es médico, y quizás eso determinó en gran parte mis gustos; durante el almuerzo era el momento en que mi padre contaba sus preocupaciones y satisfacciones del día, y mis hermanos y yo nos “empapábamos” de los asuntos del hospital. De hecho, mi hermano mediano y yo estamos estudiando medicina, y el pequeño algo relacionado, farmacia.
Cuando estaba en bachiller empecé a dudar un poco, pero era fruto de la edad…
Al final, conseguí meterme en la carrera. Me encanta. Algo nuevo e interesante cada día, nuevos retos e ilusiones. Pero también encuentro tropiezos, cansancio…parece que nunca va a acabar mi etapa de estudiante, y eso me desespera en ocasiones.
Si yo volviese a nacer, volvería a escoger lo mismo porque no me gusta otra cosa, me siento útil así, pero si alguien me pregunta si le recomiendo esta carrera me lo pensaría dos veces: te tiene que gustar demasiado.
Es una vida de mucho sacrificio, tanto de estudiante como de médico en sí, llena de momentos muy alegres y otros muy tristes, relacionada con lo más humano y que actualmente no goza del reconocimiento que merece por parte de la sociedad.
Cuando alguien critica a los médicos sin sentido y yo estoy presente (sin saber que yo estoy apunto de ser uno de ellos) siempre digo: “los médicos actúan de buena fe, no se equivoque, y desde el momento en que decidieron serlo se entregaron al servicio de los demás”.
Ser médico es una forma de vida, más que una profesión, pero qué difícil es vivir así cuando no te respetan lo suficiente. Espero que la sociedad se conciencie de que somos personas que nos podemos equivocar, pero que ante todo nos conmueve el sufrimiento ajeno y en eso basamos nuestro trabajo, miles de horas de estudio, tiempo libre, y en general nuestra vida.
Rocío Perea. 5º HUVR.

¿Por qué medicina?

En realidad no sé muy bien porque escogí medicina, durante todos mis años de instituto tenia muy claro que lo mío era la química y el trabajo de laboratorio. Cuando llegue a 2º de bachillerato mi cabeza era un caos, mis opciones iban desde la química, hasta una ingeniería pasando por arquitectura o derecho y por supuesto también la idea de hacer medicina. No sé muy bien cuando me decidí, ni siquiera se si tome la decisión conscientemente, pero el día de rellenar la solicitud marque medicina y ni siquiera porque quisiera hacer medicina, sino porque pensaba hacer hasta tercero y pasar luego a bioquímica. Pero ya tenía yo en mente que quizás lo mío fuera la medicina legal.
Así entré yo en primero de medicina y la verdad es que los dos primeros años no lo tenía nada claro pero llegó tercero y empezó la verdadera medicina, comenzaron las prácticas y las asignaturas que de verdad eran medicina, y creo que ahí fue cuando realmente me di cuenta de que me gustaba, me gustaba el trato con la gente, poder ayudar a las personas, aliviar su sufrimiento. La medicina legal me sigue gustando y quizá termine haciéndola pero también han llamado mi atención especialidades más clínicas. Durante estos cuatro años he aprendido la clase de médico que quiero ser aunque también la que no. He tenido la suerte de encontrarme con muchos médicos que rebosan humanidad, que se entregan a sus pacientes, y con pacientes que son todo gratitud y cariño hacia a ellos y creo que eso es lo que ha acabado de convencerme de que realmente esto es lo que quiero hacer con mi vida. Esta claro que no todo es idílico y que también hay pacientes que van a ser todo lo contrario pero creo que en el fondo me compensa. Me he prometido a mi misma recordar todos los días que voy a trabajar con personas que sufren y espero no olvidarme de eso con el paso de los años.
Marta López Marqués. 6º HUV Valme.

¿Porqué estudié Medicina?

Muchas veces me he hecho yo también esta pregunta: ¿Porqué me metí en medicina? En una carrera de 6 años, en la que tenemos exámenes durante todo el año completo, donde escasamente tenemos alguna semana de descanso, donde prácticamente desde el momento de entrar se acaba tu vida social, (o por lo menos se resiente bastante), en la cual, cuando acabas te tienes que pasar 7 meses estudiando a piñón para presentarte al MIR, sin tener ninguna garantía de coger la especialidad que realmente te gusta. Cuando elijas especialidad, (te guste más o menos) comienzas a trabajar de residente, donde trabajarás tres veces más que un adjunto y cobrarás la mitad, donde pasarás una media de 60 noches de guardia al año en hospital, donde tu pareja te echará en cara una y otra vez que pasas más tiempo con tus compañeros de trabajo que con el/ella, donde probablemente veas muy poco a tu familia porque en muchos casos estarás lejos de casa… Tras esos cuatro o cinco años de residencia… se acabó el chollo del contrato fijo, ahora a buscarse la vida y a echar curriculums por todos lados….Puff, la verdad es que si te paras a pensarlo, te tiene que gustar mucho esto para meterte.
Pues sí, después de estos 6 años te das cuenta que pasar por todo esto merece la pena. La medicina es una ciencia muy bonita; es maravilloso ir conociendo el funcionamiento del cuerpo y poder aplicar todo lo aprendido para ayudar a los demás: Yo quise entrar en la carrera por una prima mía que era enfermera del 061 y a mi eso me apasionaba, pero después de pasar por tantos servicios en todo este tiempo, ya no se lo que quiero. Hay tantas especialidades que me gustan; a todas se le ve algo bueno y lo más importante, en todas voy a estar intentado mejorar la salud de personas que ven en el médico a su “salvador”, a una persona que está allí para ayudarles y en la que pueden confiar, y eso es muy grande…
Rafael López Lobato 6º Valme

¿Por qué medicina?

Muchas veces he oído decir que la profesión de médico es vocacional, y a pocos meses de terminar la carrera y tras seis duros años creo que no tengo dudas de ello, ya que lo único que me ha animado a seguir hasta el final es acordarme de esa ilusión que me desbordaba mi primer día de carrera.
Recuerdo que desde que tengo uso de razón quería ser médica, quizás entonces no entendía por qué pero había algo inexplicable que me empujaba a saber más de ese mundo tan desconocido para mí. En mi caso, no ha habido padres médicos, ni tíos, ni hermanos,...es algo que nació de mi, y fue creciendo poco a poco conmigo. Así, llegué al instituto donde mi deseo de ser médica se mezclaba con la enorme ansiedad de imaginarme que no pudiese entrar en la carrera y es que por mucha ilusión que tuviese, la selectividad no entendía de vocación. Superé el gran reto de la selectividad no sin algunas lágrimas, pues entré en la tercera convocatoria, y por fin, conseguí entrar en medicina.
A lo largo de la carrera, he tenido altibajos, muchas veces me invadía la desesperación cuando debía estudiarme listados enormes de músculos, fármacos, vasculitis,... que inevitablemente y acto seguido al examen se evaporaban de mi mente, absurdo pensaba yo. Por ello, he de decir, que medicina es una carrera muy bonita, pero dura de afrontar el día a día.
Los años han ido pasando, más rápido de lo que jamás me hubiese imaginado, hasta llegar a sexto y otra vez, me invade esa ilusión y nerviosismo pero ahora es diferente, ya no se trata de entrar a la carrera lo que quiero es poder llegar a desarrollar bien trabajo, que mis pacientes depositen toda su confianza en mi y tratar de ayudar, aliviar sus problemas.
Estefanía García Sánchez.

MOTIVOS PARA CONTINUAR

No podría describir al momento en que tomé la decisión de empezar en esto, ni siquiera podría asegurar que fue una decisión sopesada y seguro que no recordaré los motivos...lo que sí puedo hacer es explicar porqué ya no hay marcha atrás.
Eso que llaman “vocación” y que se supone que todos llevamos dentro es una mezcla de sentimientos que se van acumulando a lo largo de los años y que al final de la carrera consiguen hacer la Medicina una parte indispensable de tu vida. Mezcla de ciencia, calor humano, pasión por tu trabajo...pero creo que lo que realmente nos impulsa a no abandonar es el saber que eres necesario para otros. Tomar una decisión y saber no sólo que no te has equivocado, sino que además has encontrado tu camino en la vida y que ese camino consiste en ayudar a otros es una suerte que pocas personas tienen.
Yo tuve mis dudas y a lo largo de estos años en ocasiones he sentido ganas de dar marcha atrás pero ahora que se que esto es lo que quiero entiendo porqué los médicos se pasan la vida quejándose pero nunca abandonan.
Y una vez creada la vocación, sobran el resto de motivos.
A. Benítez-Cano

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