Los alumnos de la Facultad de Medicina de Sevilla reflexionan sobre las razones y las emociones que los motivan para estudiar medicina. Se invita a participar en el mismo a estudiantes de otras Facultades de Medicina u otras personas interesadas en participar en el mismo con sus comentarios (Students of the Faculty of Medicine of Seville reflect on the reasons and emotions that motivate them to study medicine. Are invited to participate in the students from other medical schools or other interested persons to participate in it with your comments). (Pablo Bonal Pitz).


Estudiar medicina…

Todo el mundo que sabe que son 6 años, que tiene un examen MIR, y que tienes que especializarte se hecha las manos a la cabeza cuando dices que quieres estudiarla… ¡medicina! Sí, yo cuando me enteré de que era una carrera tan inmensamente larga también me asusté, pero no lo pensé dos veces a la hora de elegirla tras selectividad… de hecho, aunque supiera que me daba la nota para entrar en mi primera opción: Sevilla, me acuerdo que la elegí en prácticamente toda la comunidad andaluza (no fuera a ser que no entrara jeje).
Entraba con ilusión, me gustaba la idea de trabajar en el mundo sanitario, de entablar conversación con las personas, de intentar resolver problemas... No obstante, esa ilusión a lo largo de los años se ha ido mermando, poco a poco pero de forma progresiva… La carrera es demasiado teórica y prácticamente solo valora las dotes memorísticas del estudiante. A título personal, considero que un buen médico es más que alguien que sabe memorizar, al igual que igual que un buen profesor es más que el jefe de turno que publica en la revista “x”. El hospital se parece muy poco a lo que aprendemos durante esos 6 largos años, no nos enseñan a manejarnos ante ciertas situaciones cotidianas con el paciente, la enfermedad… Cuando hacemos anamnesis y exploración pensamos en pacientes libro… no sabemos tratarlos… estamos demasiado acostumbrados a la silla y la mesa de estudio, más que de pacientes hablamos de enfermedades… triste sí, muy triste… y más aún cuando te das cuenta de la tecnificación y deshumanización de la medicina actual, de la desconexión que hay. No solo los pacientes se convierte en números o camas de hospital, sino también nosotros, los estudiantes de medicina en prácticas, somos eso, por desgracia, para algunos médicos…
Por otro lado, mentiría si negara que un resto de ilusión muy grande permanece aún acantonada como virus latente en algún rincón de mi cuerpo, y que empieza a dar sintomatología positiva cada vez que se encuentra con sus compañeros en clase, en prácticas, en cafetería… o con un magnífico médico que se entretiene en enseñarle lo que la experiencia y los años le han otorgado: sabiduría. Y es que todos ellos comparten una ilusión, mi ilusión… ser un buen médico. Romero Garrido Liliana

¿Por que estudie medicina?

Pues sinceramente, entre en la licenciatura porque no tenía suficiente nota en el expediente para poder entrar en Fisioterapia que es lo que en ese momento quería hacer.
Me admitieron en la facultad en la tercera asignación de estudiantes, en septiembre, en las dos asignaciones anteriores me habían adjudicado enfermería y odontología, por lo que tuve muy poco tiempo para hacerme a la idea de lo que se me venía encima, más aun cuando en ningún momento de mi vida me había planteado el ser medico.
El inicio fue duro, al hecho de salir de mi casa e irme solo a una ciudad desconocida para mi, había que sumar la sensación de inferioridad con la que entre, pues para cuando me admitieron ya había 300 alumnos matriculados, 300 alumnos con mejor expediente que el mío que hacían que me planteara no estar a la altura.
Con el paso del tiempo te das cuenta que esto no tienen nada que ver, cada uno tiene lo que se merece y que los buenos resultados y el buen aprendizaje son el fruto del trabajo, el sacrificio y la capacidad de sufrimiento de cada uno.
Al ir pasando los años, e ir conociendo la medicina en profundidad, me fui dando cuenta de que realmente me gustaba la idea de saber, de conocer los aspectos que a la mayoría de personas perturban a diario, así como saber diferenciarlos y orientar como solucionarlos.
Pienso que si consigo ayudar a la gente, si algún día alguien que realmente me necesite encuentre en mi lo que buscaba y quede satisfecho, todo el sacrificio vivido asta ahora y todo el que queda habrá merecido la pena, más aún si puedo ayudar a la gente que más quiero.
En estos seis años la medicina a sido mi guía, me ha hecho madurar, ser más fuerte, me ha dado confianza, ha hecho que me plantee la vida desde otra perspectiva diferente a la que tenía, desde la humildad y el respeto un medico puede hacer mucho bien a mucha gente, eso es lo que quiero hacer, y eso es lo que voy a conseguir. Rafael Mora Moscoso HUV Valme

Porque decidi ser médica?

He querido ser médica desde siempre. Desde niña miraba series en la tele como “Servicio de urgencia” y pensaba en el utópico “Un día también quiero salvar vidas...”. Siempre me ha fascinado la perfección y la complejidad del funcionamiento del cuerpo Humano... cómo una mínima alteración puede producir tantas cosas! Me fascina la idea de que, un día, llegue un paciente a mi consulta y con las cosas que me dice y la exploración que le puedo hacer pueda diagnosticar y tratar su problema correctamente. Por otro lado, siempre he sido una persona que me ha gustado ayudar a los demás y creo que los profesionales sanitarios tienen una gran responsabilidad en esto. No hay que tener solo competencias técnicas y científicas pero, también, humanas; mirar a la cara de un paciente cuando le hablamos, llamarle por su nombre, tratarlo con respeto y calidez son algunas de las cosas que pueden hacer una enfermedad menos dañina para cualquier persona y, incluso, para nosotros mismos. Infelizmente, hay personas que no se acuerdan de esto y siempre se verá comportamientos de rivalidad, pisoteo, y maneras inhumanas que nos pueden hacer más desconfiados, reservados y fríos. Es cierto que no podemos cambiar el Mundo, pero algo de lo que hacemos siempre podremos cambiar.
La carrera es muy bonita y si volviera atrás volvería a hacer la misma elección; hay que dedicársele mucho tiempo, pero si seguimos luchando estoy segura de que alcanzaremos nuestro lugar...
Eva Lourenço

Todo ha merecido la pena

Desde siempre, las asignaturas que más me han gustado y mejor se me han dado han sido la química y la biología, por lo que siempre tuve claro que mi rama de bachillerato era la sanitaria. En el bachillerato tuve un magnífico profesor de biología que me encandiló con sus clases y me aconsejó y ayudó en la elección de medicina. Pienso que por muchos malos momentos que esta carrera me ha dado, el estudio de nosotros mismos, el llegar a comprender cómo funcionamos o qué es aquello que no funciona correctamente y poder llegar a solucionarlo es algo impresionante y maravilloso, y no hay nada en este mundo que despierte la misma curiosidad en mí. Y ya en tercero y sobre todo a partir de cuarto, cuando entras en el hospital y ves la práctica de lo que has estado estudiando y que lo que lees en los apuntes o en el Harrison se convierte en una persona con un problema y que gracias a que hay gente que antes que yo ha estudiado medicina y es médico lo puede subsanar o ayudar a sobrellevarlo lo mejor posible, es algo que para mí es insuperable.
Han sido unos años duros, en los que por momentos, he llegado a perder la ilusión por diferentes circunstancias, pero ahora que se acerca el final y que por fin voy a ser médico, pienso que todo ha merecido la pena.
Alumno de la Facultad de Medicina de Sevilla.

¿Por que elegí ser médico?

Quizá sería mejor preguntarse por que la medicina me eligió a mi, ya que es así como yo lo siento realmente… ¿no es eso lo que dicen los curas? Pues esto es algo parecido.

Es curioso que dos días después de que me pidieran hacer esta reflexión alguien me recomendó leer El Alquimista, y sin tener la menor idea de que trataba comencé a leer. Solo he leído unas páginas, pero para quien no lo sepa, el libro trata del destino, de los sueños que todos tenemos en la vida, y en definitiva de Nuestro Camino. Pues este era el mío. Lo se desde que tengo uso de razón, aunque no sepa muy bien por qué. Cuando era pequeña, y mi madre es testigo, yo jugaba a operar a las muñecas en vez de jugar a las maestras como hacían la mayoría de las niñas. Ahora me río cuando me acuerdo. Supongo que si lees cien cartas como esta en noventa y ocho, o incluso me atrevería a decir que en todas aparece la misma idea de ayudar a los demás. Y es que todos los que hacemos esto nos sentimos de alguna manera llamados a ayudar a los demás. Ese es el verdadero motivo.

Sinceramente no me veo haciendo otra cosa; no creo que haya nacido para hacer ninguna otra cosa, y me siento feliz así, aunque algunas veces se me olvide… Esta carrera es dura, muy dura, y a lo largo de estos años me he quejado mil veces, incluso he dudado de si merecía la pena tanto esfuerzo y sacrificio, pero todo esto se olvida cuando estás a un paso de terminar. Supongo que nos ocurre como a las madres que olvidan su dolor y sus fatigas cuando ven a su hijo en brazos…jeje, debe ser algo parecido. Matilde.

PORQUÉ ELEGÍ MEDICINA

Incluso ahora tras seis largos y a veces cortos años de carrera, no es fácil para mí explicar brevemente el porqué de mi elección. Quizás esto sea porque no hay una sola razón sino un cúmulo de situaciones que me orientaron en esta dirección.

La primera es porque siempre me han enseñado en mi familia a ayudar a los demás dentro de mis posibilidades; y haciéndolo, me he ido dando cuenta de lo mucho que ayuda a uno mismo a la vez, y de lo satisfactorio que puede llegar a ser. Éste es probablemente el punto de unión de casi todos los estudiantes de Medicina y además el más importante bajo mi punto de vista, pero es también el que con más frecuencia desaparece con el paso del tiempo (al menos aparentemente).

También pienso que el que mis padres sean médicos a su vez ha podido influir en mi decisión; nunca lo sabré con seguridad. Creo que también hubiera sido muy feliz ejerciendo muchas otras profesiones; esto es algo que pienso muy a menudo cuando la carrera se me hace interminable; y me pregunto por qué no escogí algo más corto.

Mi caso no es uno de esos que se escuchan habitualmente como otras personas que quieren ser médicos desde pequeños, yo lo decidí el último año de bachillerato una vez que vi cuáles eran mis posibilidades y que podía hacer casi cualquier cosa; aun así, fue una decisión muy madurada.

En resumen, el balance de estos seis años de mi vida es muy positivo, aunque no ha sido nada fácil llegar hasta aquí; me siento orgullosa y pienso que tengo mucho trabajo por delante que estoy deseando hacer; aunque también estoy deseando unas buenas vacaciones que tardarán en llegar.
Virginia

¿POR QUÉ ESTUDIAR MEDICINA?

Me resulta muy difícil responder a esta pregunta, en mi caso no lo decidí en un momento concreto simplemente lo sabía no me veía trabajando en algo distinto supongo que se puede llamar vocación.
Después de seis años de duro, intenso y agotante estudio me doy cuenta que me encanta lo que hago y lo que puedo llegar a hacer, es la única carrera en la que no se duerme ,se llora y sufre mucho, sientes frustración por saber que dependen de ti más de que te gustaría, pero todo ello se vuelve insignificante ante un diagnóstico correcto, una sonrisa, un “gracias” ,es algo más: estar dónde te necesitan, marcar una diferencia en la vida de alguien, sentirte útil.

En mi caso si volviera a empezar la escogería de nuevo sin dudarlo a pesar de todos los puntos negativos la satisfacción personal los suple con creces.
La pregunta no sería por qué? si no por qué no?

Remedios de los Reyes Morales

Por qué quiero ser médico?

Esta pregunta te la hace mucha gente cuando dices que quieres ser médico!
Es una pregunta difícil de responder, en mi caso no creo que haya un motivo concreto. Al contrario de la mayoría de la gente, el deseo de estudiar medicina surgió ya en la escuela con 9 años aproximadamente y lo más gracioso es que querría ser veterinario por que me encantaba los animales, pero al final elegí la MEDICINA!
Fue un poco difícil para mí llegar hasta aquí (5curso), como tuvo que hacer la selectividad en otro país distinto con una cultura diferente, la verdad es que aunque estemos cerca los costumbres suelen ser diferentes y te tienes que adaptar a las distintas situaciones que te surgen a lo largo de la vida y muchas veces no es nada fácil!
Pero hay que luchar con gusto por una cosa que queremos hacer como profesión para el resto de nuestras vidas.
Cuando llegas a 1º te desesperas un poco con un montón de asignaturas, algunas te preguntas, estaré en medicina? Pero cuando llegas a 3-4º, piensas esto sí es medicina y que te encanta ir todos los días a las practicas en el hospital, hablar con los enfermos y familiares, por qué cuando estas de practicas vas cogiendo cariño a los ancianos más desprotegidos, ya que la mayoría de ellos la familia no tiene medios para cuidarlos y prefieren que se quede ahí en el hospital, cuando lo mejor sería estar en sus casas con su familia pasando los últimos momentos con los que amas, creo yo!
Para mí solamente el hecho de estar en las prácticas hablando con los pacientes, ya me hace sentir realizada como persona!
Una minoría de los profesores, desgraciadamente, consiguen hacer de esta profesión una ilusión de que aunque muchas de las veces sea difícil “curar totalmente” la mayoría de las enfermedades, tú solamente con el empeño, simpatía, ánimo de vivir y ayudar la gente puedes soportar todo.
La profesión médica me parece una de las más gratificantes.
Nádia Catarina Nunes Fernandes
H.V. MACARENA

Existe un motivo particular

Comenzar a hablar de las motivaciones que me llevaron a estudiar medicina sin caer en los tópicos puede resultar algo dificil. Supongo que todos los que estamos aquí entramos por un interés común de ayudar a los demás, hacer la vida más fácil a aquellos que lo necesitan y, de alguna forma, contribuir a hacer una labor social. En mi caso además, existe un motivo particular.

Cuando tenía catorce años sufrí un accidente de tráfico en el que casi pierdo la vida. Llegué a las Urgencias del Hospital Virgen del Rocío inconsciente y con un traumatismo craneoencefálico grave. Ingresé en la UCI con fracturas en el cráneo y varios hematomas cerebrales, y allí pasé varios días. Había perdido la movilidad y la sensibilidad del brazo derecho y los médicos se reunían y debatían sobre la causa de dicho déficit. No quedaba claro si se debía a un problema de isquemia, una lesión en el plexo... nadie era capaz de afirmar nada, por lo que me sometían a infinidad de pruebas diagnósticas. Después de aquellos días en la UCI pasé tres semanas más en la unidad de TCE de Rehabilitación.

La cuestión es que durante todo el tiempo que estuve ingresado en la UCI me sentí la persona más vulnerable del mundo. No era más que un niño y estaba solo en una habitación de hospital, rodeado de otros enfermos y aparatos que hacían ruído y continuamente me sacaban de allí para hacerme pruebas que yo no comprendía. Mis padres no estaban. Sólo podían pasar a verme en algunos momentos del día y la mayor parte de ellos yo estaba sedado y dormido. Pasaban los días y yo apenas veía a mi madre. Lo pasé mal. Sentía que las únicas personas en las que podía confiar eran unos completos desconocidos que estaban allí supuestamente para ayudarme. Entonces aquellas personas se convirtieron en mi familia. Médicos, enfermeros y auxiliares se convirtieron en el único apoyo humano que tuve durante aquellos momentos. Estaban allí para cuidarme, darme ánimos y apoyarme en la medida de sus posibilidades. Su trabajo era hacer que yo me sintiera bien.

Cuando salí del hospital valoré enormemente la labor de aquellas personas. Pensé en lo gratificante que sería hacer que otros se sintieran igual de bien que yo me había sentido. Que merecía la pena el esfuerzo de estudiar una carrera tan dura si al final conseguías ese tipo de gratificación personal. Que la labor social que suponía era algo tan grande que no podía dejar de intentar. Por eso a partir de aquel momento tuve claro que quería ser médico."
Alumno de Medicina

¿POR QUÉ ESTUDIAR MEDICINA?

NO recuerdo el momento exacto en el que decidí estudiar medicina.
Recuerdo que desde niña cuando la gente me preguntaba que quería ser de mayor mi respuesta siempre fue la misma “MÉDICO”. Todos pensaban que a medida que creciera cambiaria mi decisión, pero no fue así……paso el tiempo y seguía pensando lo mismo. Tenía la necesidad de ayudar a la gente cuando más indefensas se sentían y sin duda la enfermedad hace al hombre indefenso e inseguro.
Siempre me ha llamado la atención mi actitud ante un hospital, mientras a mi familia le molestaba el olor, el ambiente, la comida, etc. yo me sentía relajada y cómoda.

Cuando llegó el momento de tomar la decisión sin embargo tuve dudas, me planteaba si realmente quería dedicarme a ello toda mi vida o por el contrario sólo era una decisión que tome de niña y no modifiqué.

Finalmente decidí estudiar medicina y hasta hoy pienso que tome la decisión adecuada, espero que el trabajo y el día a día me den más ganas e ilusión por esta profesión.
INMACULADA AVILÉS VÁZQUEZ 6º DE MEDICINA H.V.VALME

¿Porqué quiero ser médico?

Supongo que la respuesta a esta pregunta ha ido cambiando y seguirá cambiando conforme pasen los años.
Desde pequeña siempre he querido serlo. Imagino que ha influido mucho el que mis padres lo sean. Esta es una profesión apasionante, y ver eso de cerca desde pequeña pues es lo que tiene. Y ahí estaba yo de pequeña, embobada viendo los dibujos de "La vida es así" y jugando con los nenucos imaginando que los curaba.

Cuando fui pasando de cursos en el colegio fui comprobando que lo que me gustaban eran las ciencias, principalmente la biología, así que tampoco me planteé nada, seguía con el mismo objetivo. Y en selectividad logré nota suficiente, así que entré en la carrera. Los compañeros de profesión de mis padres, cuando les decía qué iba a estudiar, decían que estaba loca...fueron mis padres los que nunca me quitaron ilusión, sino todo lo contrario.

El asunto cambia cuando entramos en la facultad. Los dos primeros años fueron para mí una etapa de cambio radical. Cambias de ciudad, de ambiente...Empiezas a recibir clases que aún no te permiten ubicarte en esta carrera, excepto la anatomía, que te hace sentir que comienzas a tener algún conocimiento.

Y por fin empezamos con las prácticas, a tener contacto con pacientes, intentar hacer historias clínicas y exploraciones.
Es en este periodo cuando te chocas contra un muro. Cuando ves que la idea de la medicina, de lo que debe ser un médico, se cae al suelo. Siempre he tenido el concepto de que un médico debe ante todo cuidar a sus pacientes, debe aliviarlos, confortarlos...y yo eso lo he visto en contadas ocasiones, contadísimas. Pero aunque parezca contradictorio, es lo que más fuerzas me da para seguir en esta carrera con ilusión. Ofrecer una sonrisa a alguien que está enfermo, escucharlo, hacer lo que esté en mis manos porque esté mejor.

No voy a negar que alguna vez me he replanteado si he elegido bien mi camino. Esta profesión es muy dura y a veces he sentido que no soy lo suficientemente fuerte como para poder ser feliz dedicándome a esto. Pero en esos momentos, escucho los consejos de los que me rodean y me siento otra vez con fuerzas. Espero ser un buen médico y que nunca se me apague esa ilusión por ayudar a los que están enfermos.
Alumna 6º Medicina

¿Porque me metí a estudiar medicina? Por que tenia nota suficiente

Sé que parece una razón vacía y superflua pero sinceramente fue por eso; yo no quería ser médico, en mi familia no hay ninguno que me animara a coger esta carrera, y cuando la gente me dice que lo suyo es vocación desde pequeño no termino de creerlo (no creo que nadie tenga las ideas claras a la edad de 18 años o antes para saber lo que quiere hacer con su vida, yo por lo menos no lo tenía claro). A mí lo que siempre me apeteció fue ser monitor de montaña, o bombero (todavía hay compañeros que me dicen que me conocieron como el estudiante de medicina que quería ser bombero, N.A.), pero me fastidie las dos rodillas así que tuve que seguir estudiando. Después cuando hice la selectividad pensaba en hacer ingeniero técnico naval en Cádiz pero mis padres me comentaron que mi falta de conocimientos en física iba a ser una tara bastante importante, y por último deseché la idea de hacer la doble licenciatura de derecho y empresariales porque aunque me suponía muchas salidas laborales no me veía estudiando leyes ni cifras.
En definitiva me metí en medicina porque se me daba bien la biología…

Ahora que cada vez está más cerca el final de la universidad me alegro haber escogido una carrera que ofrece una cantidad de salidas grandísima y de una gran variedad, es cierto que mi trato con las personas sigue siendo cuanto menos particular, pero me gusta ayudar a alguien que lo necesita, he ido aprendiendo a disfrutar de esto en las practicas en el extranjero y en una ONG en India a la que fui, porque sinceramente en cuanto a las prácticas, el sistema español necesita un cambio.

ESO ES TO TO TO TO TODO AMIGOS.
Jesús Álvarez Garcia HUV Valme.

Motivaciones para estudiar Medicina

Voy a intentar ser conciso sobre este tema, pero mi primer problema es como condensar 50 años de vida. Cuando me planteé estudiar una carrera universitaria con 17 años, me matriculé en medicina (año 1976), pero realmente no lo hacía por convicción, aunque aprobé una asignatura, en realidad era mi padre el que anhelaba indirectamente ser médico. Yo realmente quería estudiar Magisterio, cosa que hice finalmente (1978-81) pagándome yo los estudios. Lo que si tenia claro era que a nivel profesional, me quería dedicar a algo en lo que el contacto con personas fuera lo más importante. Ejercí haciendo sustituciones y trabajos del Plan Municipal de Acción Educativa durante 2 años. En 1983 me caso y a nivel laboral adquiero estabilidad cuando comienzo a trabajar en la administración sanitaria, en la que he tenido diversos destinos hasta la actualidad. En el camino he estudiado la licenciatura de Geografía e Historia, un Master de Gestión de Recursos Humanos e innumerables cursos relacionados con mi actividad profesional (administrativo unas veces, Técnico de Administración otras e incluso Directivo durante 13 años). Realmente lo difícil es intentar explicar que hago aquí, en Sexto de Medicina, a punto de ejercer como médico, camino de los 51 años y habiendo recorrido el camino inverso, en mi opinión, de casi todos los médicos, es decir, primero se adquieren muchísimos conocimientos técnicos y científicos y después a lo largo de los años de profesión se van adquiriendo habilidades de comunicación y formación humanística. En mi caso, modestamente creo estar bien preparado en la faceta humanística de nuestra profesión, aunque en la parte científica he de reconocer que tengo carencias y que me cuesta la misma vida estudiar y simultanear la vida de estudiante con la laboral. No obstante quién me conoce sabe que a ilusión no creo que me gane nadie, estoy supermotivado, es una gran ilusión para mí verme como médico, formarme como residente y dedicarme a una actividad que me aportará ilusión, plenitud y debido a mi inquietud innata por aprender, leer y estudiar, material suficiente para completar mi vida hasta que me jubile y más alla. Ya seré médico hasta el final de mis días, es una satisfacción personal que si no se vive no se puede imaginar. Para ello me han apoyado incondicionalmente mi mujer y toda mi familia y además mis amigos se sienten orgullosos de mí y ya tienen quién se ocupe de ellos en su vejez. Sé que me queda mucho por aprender y que seguramente sufriré ese vértigo que se siente cuando te enfrentas a una emergencia o a una consulta por primera vez, pero estoy seguro que merece la pena. La lucha ha sido muy dura pero la satisfacción es enorme. Guillermo

“Ser médico: una vida de sacrificios, sabores dulces y amargos.”

Echando una mirada atrás a mi pasado, consigo traer a mi mente pocos recuerdos, y menos sueños, pero uno de ellos es el que actualmente rige mi vida: ¡siempre quise ser médico!
No sé exactamente por qué estaba tan decidida. Mi padre es médico, y quizás eso determinó en gran parte mis gustos; durante el almuerzo era el momento en que mi padre contaba sus preocupaciones y satisfacciones del día, y mis hermanos y yo nos “empapábamos” de los asuntos del hospital. De hecho, mi hermano mediano y yo estamos estudiando medicina, y el pequeño algo relacionado, farmacia.
Cuando estaba en bachiller empecé a dudar un poco, pero era fruto de la edad…
Al final, conseguí meterme en la carrera. Me encanta. Algo nuevo e interesante cada día, nuevos retos e ilusiones. Pero también encuentro tropiezos, cansancio…parece que nunca va a acabar mi etapa de estudiante, y eso me desespera en ocasiones.
Si yo volviese a nacer, volvería a escoger lo mismo porque no me gusta otra cosa, me siento útil así, pero si alguien me pregunta si le recomiendo esta carrera me lo pensaría dos veces: te tiene que gustar demasiado.
Es una vida de mucho sacrificio, tanto de estudiante como de médico en sí, llena de momentos muy alegres y otros muy tristes, relacionada con lo más humano y que actualmente no goza del reconocimiento que merece por parte de la sociedad.
Cuando alguien critica a los médicos sin sentido y yo estoy presente (sin saber que yo estoy apunto de ser uno de ellos) siempre digo: “los médicos actúan de buena fe, no se equivoque, y desde el momento en que decidieron serlo se entregaron al servicio de los demás”.
Ser médico es una forma de vida, más que una profesión, pero qué difícil es vivir así cuando no te respetan lo suficiente. Espero que la sociedad se conciencie de que somos personas que nos podemos equivocar, pero que ante todo nos conmueve el sufrimiento ajeno y en eso basamos nuestro trabajo, miles de horas de estudio, tiempo libre, y en general nuestra vida.
Rocío Perea. 5º HUVR.

¿Por qué medicina?

En realidad no sé muy bien porque escogí medicina, durante todos mis años de instituto tenia muy claro que lo mío era la química y el trabajo de laboratorio. Cuando llegue a 2º de bachillerato mi cabeza era un caos, mis opciones iban desde la química, hasta una ingeniería pasando por arquitectura o derecho y por supuesto también la idea de hacer medicina. No sé muy bien cuando me decidí, ni siquiera se si tome la decisión conscientemente, pero el día de rellenar la solicitud marque medicina y ni siquiera porque quisiera hacer medicina, sino porque pensaba hacer hasta tercero y pasar luego a bioquímica. Pero ya tenía yo en mente que quizás lo mío fuera la medicina legal.
Así entré yo en primero de medicina y la verdad es que los dos primeros años no lo tenía nada claro pero llegó tercero y empezó la verdadera medicina, comenzaron las prácticas y las asignaturas que de verdad eran medicina, y creo que ahí fue cuando realmente me di cuenta de que me gustaba, me gustaba el trato con la gente, poder ayudar a las personas, aliviar su sufrimiento. La medicina legal me sigue gustando y quizá termine haciéndola pero también han llamado mi atención especialidades más clínicas. Durante estos cuatro años he aprendido la clase de médico que quiero ser aunque también la que no. He tenido la suerte de encontrarme con muchos médicos que rebosan humanidad, que se entregan a sus pacientes, y con pacientes que son todo gratitud y cariño hacia a ellos y creo que eso es lo que ha acabado de convencerme de que realmente esto es lo que quiero hacer con mi vida. Esta claro que no todo es idílico y que también hay pacientes que van a ser todo lo contrario pero creo que en el fondo me compensa. Me he prometido a mi misma recordar todos los días que voy a trabajar con personas que sufren y espero no olvidarme de eso con el paso de los años.
Marta López Marqués. 6º HUV Valme.

¿Porqué estudié Medicina?

Muchas veces me he hecho yo también esta pregunta: ¿Porqué me metí en medicina? En una carrera de 6 años, en la que tenemos exámenes durante todo el año completo, donde escasamente tenemos alguna semana de descanso, donde prácticamente desde el momento de entrar se acaba tu vida social, (o por lo menos se resiente bastante), en la cual, cuando acabas te tienes que pasar 7 meses estudiando a piñón para presentarte al MIR, sin tener ninguna garantía de coger la especialidad que realmente te gusta. Cuando elijas especialidad, (te guste más o menos) comienzas a trabajar de residente, donde trabajarás tres veces más que un adjunto y cobrarás la mitad, donde pasarás una media de 60 noches de guardia al año en hospital, donde tu pareja te echará en cara una y otra vez que pasas más tiempo con tus compañeros de trabajo que con el/ella, donde probablemente veas muy poco a tu familia porque en muchos casos estarás lejos de casa… Tras esos cuatro o cinco años de residencia… se acabó el chollo del contrato fijo, ahora a buscarse la vida y a echar curriculums por todos lados….Puff, la verdad es que si te paras a pensarlo, te tiene que gustar mucho esto para meterte.
Pues sí, después de estos 6 años te das cuenta que pasar por todo esto merece la pena. La medicina es una ciencia muy bonita; es maravilloso ir conociendo el funcionamiento del cuerpo y poder aplicar todo lo aprendido para ayudar a los demás: Yo quise entrar en la carrera por una prima mía que era enfermera del 061 y a mi eso me apasionaba, pero después de pasar por tantos servicios en todo este tiempo, ya no se lo que quiero. Hay tantas especialidades que me gustan; a todas se le ve algo bueno y lo más importante, en todas voy a estar intentado mejorar la salud de personas que ven en el médico a su “salvador”, a una persona que está allí para ayudarles y en la que pueden confiar, y eso es muy grande…
Rafael López Lobato 6º Valme

¿Por qué medicina?

Muchas veces he oído decir que la profesión de médico es vocacional, y a pocos meses de terminar la carrera y tras seis duros años creo que no tengo dudas de ello, ya que lo único que me ha animado a seguir hasta el final es acordarme de esa ilusión que me desbordaba mi primer día de carrera.
Recuerdo que desde que tengo uso de razón quería ser médica, quizás entonces no entendía por qué pero había algo inexplicable que me empujaba a saber más de ese mundo tan desconocido para mí. En mi caso, no ha habido padres médicos, ni tíos, ni hermanos,...es algo que nació de mi, y fue creciendo poco a poco conmigo. Así, llegué al instituto donde mi deseo de ser médica se mezclaba con la enorme ansiedad de imaginarme que no pudiese entrar en la carrera y es que por mucha ilusión que tuviese, la selectividad no entendía de vocación. Superé el gran reto de la selectividad no sin algunas lágrimas, pues entré en la tercera convocatoria, y por fin, conseguí entrar en medicina.
A lo largo de la carrera, he tenido altibajos, muchas veces me invadía la desesperación cuando debía estudiarme listados enormes de músculos, fármacos, vasculitis,... que inevitablemente y acto seguido al examen se evaporaban de mi mente, absurdo pensaba yo. Por ello, he de decir, que medicina es una carrera muy bonita, pero dura de afrontar el día a día.
Los años han ido pasando, más rápido de lo que jamás me hubiese imaginado, hasta llegar a sexto y otra vez, me invade esa ilusión y nerviosismo pero ahora es diferente, ya no se trata de entrar a la carrera lo que quiero es poder llegar a desarrollar bien trabajo, que mis pacientes depositen toda su confianza en mi y tratar de ayudar, aliviar sus problemas.
Estefanía García Sánchez.

MOTIVOS PARA CONTINUAR

No podría describir al momento en que tomé la decisión de empezar en esto, ni siquiera podría asegurar que fue una decisión sopesada y seguro que no recordaré los motivos...lo que sí puedo hacer es explicar porqué ya no hay marcha atrás.
Eso que llaman “vocación” y que se supone que todos llevamos dentro es una mezcla de sentimientos que se van acumulando a lo largo de los años y que al final de la carrera consiguen hacer la Medicina una parte indispensable de tu vida. Mezcla de ciencia, calor humano, pasión por tu trabajo...pero creo que lo que realmente nos impulsa a no abandonar es el saber que eres necesario para otros. Tomar una decisión y saber no sólo que no te has equivocado, sino que además has encontrado tu camino en la vida y que ese camino consiste en ayudar a otros es una suerte que pocas personas tienen.
Yo tuve mis dudas y a lo largo de estos años en ocasiones he sentido ganas de dar marcha atrás pero ahora que se que esto es lo que quiero entiendo porqué los médicos se pasan la vida quejándose pero nunca abandonan.
Y una vez creada la vocación, sobran el resto de motivos.
A. Benítez-Cano

Tras seis años ya se ve la luz al final del túnel

Siempre me gustó mucho el cuerpo humano. De pequeño pasaba las horas muertas viendo “Érase una vez la vida”, la serie de dibujos animados sobre el cuerpo humano, que me grababan mis padres.
Lo que más me atrajo para estudiar medicina no fue el curar, ayudar a los demás… Realmente lo que me gustó durante el bachillerato y lo que me hizo decantarme por la medicina fue la fisiología. Me resultaban fascinantes los procesos que se llevan a cabo en nuestro cuerpo, la maravilla que suponen los seres vivos, la evolución y su gran capacidad moldeadora de la vida…
Por suerte, en segundo de carrera, me acerqué más al mundo de la investigación y me di cuenta que aquello no era para mí… Es muy bonito leer y descubrir los procesos que hacen posible la vida (y la enfermedad) pero la realidad es que es francamente aburrido y tedioso llevar a cabo las investigaciones que propician los descubrimientos…
Poco a poco a lo largo de la carrera y pese al empeño del sistema docente por destruir toda motivación y vocación existente en el alumnado (si no hubiera prácticas en el hospital en el segundo ciclo creo que los abandonos de la carrera habrían sido masivos) ha ido cobrando fuerza entre mis motivaciones el trato con el paciente (antes desconocido para todos nosotros) y esa sensación de cercanía con él…
Por ello ahora sólo espero poder terminar por fin una carrera que se me ha hecho tremendamente larga para empezar a ejercer la profesión para la que llevo preparándome durante tantos años. JSS

¿Por qué medicina?

Sinceramente, yo quería estudiar otra carrera, pero en mi año la nota de acceso fue mayor y no pude entrar. Medicina fue mi segunda opción, y al igual que la primera y la tercera, todas eran del ámbito sanitario. Me gustaba y me gusta dedicarme al cuidado de los demás, ser capaz de intentar “solucionar” y ser útil en momentos complicados. Sentirse satisfecha cuando ayudas a otros y hacer de ello un estilo de vida. No creo necesario una vocación desde la infancia para dedicarse a la medicina pero sí cierta personalidad que se sienta estimulada y agradecida ante la idea de ejercerla. No me arrepiento de la decisión escogida aunque sí es cierto que está siendo una carrera bastante complicada y, en ocasiones, exasperante y decepcionante (más por la organización docente que por la materia en sí). Pero sé que todo esto merece la pena porque en poco tiempo tendré la oportunidad de dedicar el resto de mi vida a aquello que me apasiona. ASC

¿Por qué medicina?

Para contestar a esta pregunta me iría al hospital, a todas las situaciones que he vivido, y a las realidades que han pasado ante mis ojos. Para contestar a esta pregunta no me queda otra que meterme de lleno en la enfermedad de cada paciente y su familia… y ver como la viven y la sienten. No hay situación más dura que cuando una persona debe enfrentarse al temor de perder su integridad física o, incluso, su propia vida… Estar en ese momento luchando junto al paciente y su familia para mí es un honor y motivo de realización personal.
La medicina como ciencia me parece muy bonita. Comprender nuestro propio organismo y nuestra forma de funcionar desde siempre me ha interesado y ahora me hace disfrutar. Y el no poder explicar muchas cosas me pone en contacto con la realidad de la vida.
Pero si por algo he hecho medicina es por la vocación que siento por las personas y para dedicarme a ellas la medicina es la herramienta más hermosa que he encontrado y la que más me realiza como persona. Ana Porrua del Saz

Motivos para estudiar medicina

Si soy sincero, realmente me cuesta trabajo acordarme de por qué escogí la Licenciatura de Medicina para formarme. Lo que sí estoy seguro es que no fue por vocación.
Recuerdo que en el Bachillerato las dos únicas asignaturas que me apasionaban eran la Química y la Biología. De ahí deduje que lo mío iban a ser las ciencias: Química la descarté porque el futuro laboral no lo acababa de ver claro, y así me quedé básicamente con las sanitarias y Biología. Si algo tenía claro es que no pensaba estudiar una carrera donde existiese una asignatura que se pareciese en lo más mínimo a Botánica (nunca me ha gustado estudiar el reino vegetal). Esto descartaba Farmacia, Biología...y viendo que tampoco quería una diplomatura (descartamos Enfermería, Fisioterapia, Podología...), pues al final me quedé con Medicina (Odontología me parecía demasiado "restringido").
Como se ve mi "vocación" fue más bien un "diagnóstico de exclusión", pero creo que ha sido una de las mejores decisiones que he tomado nunca. Tengo la suerte de que voy a ejercer una profesión en la que sentirse realizado está al alcance de la mano, con un trabajo dinámico, creativo, en continua innovación, con numerosas posibilidades...pero sobre todo muy humana.
Cuando escucho comentarios de los ya profesionales acerca del tema, a veces oigo cosas como: "deberías haber escogido otra cosa...", "no está bien remunerado...", "es demasiado sacrificado...", "no merece la pena...". Creo que esto pasa, primero, porque quejarse es gratis y, segundo, porque siempre añoramos lo que no tenemos, pero yo sinceramente creo que la mayoría de los que dicen eso no serían capaces de dedicarse a otra cosa.
En definitiva, si tengo que resaltar algo, es que estoy contento porque voy a ejercer una profesión que me va a permitir realizarme como persona, y por consiguiente ser feliz. Un alumno de medicina.

Motivos por los que entre en medicina.

Pregunta curiosa. Me preguntan por los motivos que me llevaron a iniciar la carrera de medicina, pero no se si podré dar una respuesta convincente. En mi caso, y a diferencia de otros compañeros que han vivido más en primera persona la práctica médica, ya sea por un familiar o incluso por antecedentes personales, nadie en mi casa ni en mi entorno se había dedicado antes al mundillo sanitario, pero por alguna razón mayor, no tengo ningún recuerdo en el que no estuviera en mi mente ser médico. Si, ser médico, esa frase que hoy sale temblorosa de mi boca y que con tanta convicción he repetido desde mi más tierna infancia. Después de años repitiendo que quería ser doctora, cuando llegó el momento no me veía haciendo otra cosa que no tuviera un fonendo y una bata blanca en la indumentaria. No lo dudé ni un minuto, y ahora, sigo sin dudarlo. Para mí la carrera no ha sido nada fácil. Para la mayoría la época universitaria es de las mejores de sus vidas, en cambio para mi por diferentes motivos no ha sido así, todo unido a una carrera larga, sacrificada, a veces con más disgustos que satisfacciones y sin duda, agobiante. Pero eso si, siempre con la ilusión de una vida en la que sabemos que vamos a tener la inmensa suerte de poder dedicarnos a algo que nos apasiona, emociona y por que no, algo para lo que hemos nacido. No se si suena atrevido, pero creo que hemos sido los elegidos para, porqué no, una bonita época para salvar vidas.
No creo que exista una satisfacción personal mayor que traer un niño al mundo, o salvar una vida que sin nuestra mano, sería tempranamente interrumpida. Soy consciente de que a veces esto será muy duro y no siempre nuestras acciones saldrán victoriosas, pero la sola sensación de ser un poquito responsable de eso, ya hace merecer la pena las horas de encierro, biblioteca, falta de sueño y desesperaciones.
Es cierto que no aprendes a amar la medicina hasta que estás estudiando la carrera, pero en mi caso, eso de que un médico nace, no se hace, es así. SCJ 6º Hospital Valme

Ser médico más que un trabajo es una forma de vida

Ser médico más que un trabajo es una forma de vida. Exige una fuerte implicación personal y una elevada responsabilidad sobre la salud, y en consecuencia vida, de otros que hace esta profesión distinta de las demás. Desde pequeña nunca me ha gustado estar enferma, como es normal, pero si me agradaba ir al médico, siempre pensé que era un trabajo incluso divertido. Conocer a muchas personas, escucharles, ponerme en su lugar y ayudar en lo posible...Ahora después de unos años de prácticas en el hospital he comprobado que la relación con los pacientes, sus familiares y con el personal sanitario no es nada sencilla, exige mucha paciencia y respeto. Para las personas que lean esto y se planteen estudiar medicina, les digo que aunque ejercer la medicina no es tan sencillo como parecía, claramente gana lo positivo. ASH

Decidí elegir Medicina estando en Bachillerato

Decidí elegir Medicina estando en Bachillerato, no recuerdo exactamente cómo y cuándo fue pero sabía que no había otra carrera que quisiera hacer y que sólo me veía como médico. Pienso que es una carrera y una profesión muy bonita y muy gratificante, pero ha sido muy duro llegar a donde estamos ahora mismo y he tenido muchos momentos en los que me he preguntado que hacía en esta carrera y si compensa todo lo que hay que pasar. Pero todas esas preguntas siempre tienen una misma respuesta, y es que a pesar de tener tanto que estudiar, que sea tan larga, que te reste mucho tiempo de tu vida personal, aunque muchas prácticas nos desmotiven o que muchas veces tu esfuerzo no sea recompensado sigo pensando que es la carrera más bonita que existe y no me imagino de otra forma más que con una bata blanca. María Merchante Ruiz-Mateos

Motivos para estudiar medicina

No puedo decir en que momento supe que quería hacer medicina ni porqué, lo supe y punto. No había otra opción para mí, ni la hay. Lo único que puedo argumentar es porqué volvería a hacerlo una y otra vez. Para empezar no creo que pueda haber algo más increíble que conocer el universo del cuerpo humano, nunca deja de sorprenderte. Quizás si que hay algo superior: la capacidad del hombre para influir sobre él y corregir sus limitaciones. Sumándole que con esto haces feliz a los demás. Y en esa posición nos encontramos nosotros. Por lo que ante esto sólo puedo decir que somos afortunados, deberíamos dar gracias cada día por estar aquí. Somos privilegiados, a los que alguna vez en la vida algo, alguien o quizás un impulso nos hizo elegir este camino. Puede que este pecando de idealista, pero he sufrido como todos los momentos duros de la carrera y desde luego que han sido superados con creces por los de satisfacción personal.
¿Motivos para estudiar medicina? el “motivo” lo encuentras cuando estás dentro, está claro.
No sé que vendrá después, pero hasta ahora creo que ha sido una de las mejores decisiones que hemos tomado, ya que pienso que estamos ante la carrera y profesión más maravillosa de todas. Rosa Montero
¿Por qué estudiar medicina?

Recuerdo que cuando era pequeña no quitaba la vista de la televisión cuando de series de médicos se trataba. Las batas, las sonrisas, la seguridad de aquellas personas en el hospital, los nombres tan raros que repetían una y otra vez... entonces mi gusto por la medicina no era más que un producto de mi admiración por la puesta en escena de diversos actores.

Pasados unos años, cuando el raciocinio entró en mi vida para hacerme un camino hacia la madurez, mi gusto por la medicina evolucionó; dejé de sentirme atraída por la medicina solamente porque unos actores hicieran muy bien su papel, y empecé a cambiar mi admiración hacia las caras bonitas, las actitudes y los guiones por otra más realista hacia la finalidad de los profesionales de la medicina.

Empecé a darme cuenta de que ser médico era mucho más que vestir una bata, llevar un fonendo colgado del cuello y usar nombres complejos. Comprendí que ser médico implicaba muchas cosas que no se veían en esas series de televisión que tanto me gustaban: sentirte útil a personas que realmente lo pasaban mal, poner la mayor cantidad de conocimientos en juego para aliviar y curar a pacientes que lo necesitaban, tener un trato cercano y amable con personas que requerían medicina y cariño a partes iguales, etc.

No recuerdo el momento exacto en el que decidí que quería dedicar mi vida al servicio a los demás desde la medicina, pero sí sé que llegado ese momento afloró en mí un sentimiento aún más intenso que el que sentía cuando era pequeña. Desde entonces sé que mi vocación es racional, pero sin duda tiene una importante componente visceral que me ha ayudado mucho durante todos estos años a elegir estudiar medicina y a estudiarla con el máximo esfuerzo posible.

Y es que, más allá de la cardiología, la medicina y el corazón están muy relacionados.

Belén Rodríguez Jiménez
6º HUV Valme
MEDICINA Y SINO NADA.
Todo empezó en cuarto de la ESO cuando aquel profesor de biología, que por cierto nunca olvidaré, mientras explicaba sus lecciones de los orgánulos celulares hacia breves referencias al cuerpo humano con las que yo alucinaba. Me encantaba que explicara acerca de nuestro cuerpo, aunque eso no viniera en la lección de aquel libro verde. En un principio pensé en estudiar biología, todos los años de instituto pensando en ser bióloga, pero ya a finales de primero rondaba por mi cabeza estudiar algo más centrado en el hombre puesto que era eso lo que más me gustaba.
Estaba convencidísima de que quería ser médico. En mi familia no hay ambiente médico ni sanitario, ni siquiera conocía a nadie que estudiara ya medicina para que me pudiera informar, ni tan siquiera sabía donde se estudiaba en Sevilla. Pero yo cada vez tenía más claro lo que quería ser de mayor. Hice selectividad, y afortunadamente tuve nota para medicina. Recuerdo aquel día cuando vi que podía ser médico, como uno de los más afortunados de mi vida.
Fue así como empecé a ir todos los días a aquella macarena sin saber muy bien adónde iba ni a que aspiraba, pero si con el sueño de entrar en el hospital y que me enseñaran como ser un buen médico. Aquel año de primero, con aquellas asignaturas que parecía había entrado en una clase equivocada de la licenciatura de física o de química me hicieron dudar bastante de si verdaderamente era eso lo que yo quería, pero ahí estuvieron mis padres y mi hermano para orientarme y ayudarme a tomar la decisión de seguir.
Sin embargo, ahora después de haber pasado por todas las asignaturas y todas las prácticas pienso que verdaderamente yo no escogí medicina antes de entrar sino que fue después cuando ya estaba dentro, cuando decidí y me convencí de que quería ser médico. El hecho de tantas veces plantearme si es esto lo que quería y el hecho de seguir aquí ha sido lo que verdaderamente me ha convencido de que es médico lo que quiero ser. Y por supuesto ahora ha cambiado el motivo de el porqué quiero ser médico, no sólo porque me guste la biología sino también porque me encanta tratar a las personas y saber como ayudarlas, y no hay mejor forma de ayudar a la gente que ayudándolas a ser un poquito más feliz.
Ahora ya, que veo cerca el final lo que aspiro es a aprender a como ser un buen médico, a aprender a como tratar a las personas para que siempre ya sea curando o sin curar pueda ayudar a esa persona que lo necesite. Agueda Romero Bernal. HUV Valme.
POR QUÉ ESTUDIO MEDICINA

Sencillamente, porque necesito ser feliz, y la única manera de conseguirlo es siendo médico.
Creo que es la profesión en la que más realizada puedo sentirme, la que más me llenaría de todas las ocupaciones del mundo. Todos los oficios son importantes y necesarios para la vida, pero creo que uno de los más imprescindibles es el trabajo de médico. Sin médicos, la esperanza de vida sería mucho más corta, la especie humana no habría evolucionado y esto habría influido negativamente en todos los aspectos de la vida (en la economía, en la sociedad…). Primero tenemos que tener salud, para poder avanzar en el resto de facetas. Me encanta que la sanidad es algo que nos acompaña en todas las etapas de nuestra vida, tiene que estar presente desde el mismo momento de nuestro nacimiento hasta que fallecemos.
Me fascina de la medicina su constante desarrollo, que siempre se puede avanzar en descubrimientos y técnicas. También me gusta mucho su amplitud. Hay infinitas especialidades, para todos los gustos. Aunque no siempre se puede curar en medicina, siempre se puede ayudar (paliando el dolor, mejorando la calidad de vida, rehabilitando, reintegrando a un enfermo en la sociedad, haciendo lo posible para que los enfermos terminales tengan la muerte más digna posible…). Creo que no se puede explicar con palabras el sentimiento de un médico al saber que ha ayudado a un paciente, que lo ha curado o que de alguna manera le ha aliviado su sufrimiento.
Me gusta la medicina porque tiene mucho trato humano, porque el médico ve a todo tipo de personas, de todas las clases sociales, de todas las culturas. Un médico está en constante formación, nunca se agotan los conocimientos médicos, siempre hay algo nuevo que aprender. Por supuesto es una profesión muy sacrificada y dura, pero no hay que desanimarse, al contrario, al ser tan dura, cuando las cosas salen bien el sentimiento de alegría es mayor después de tanto esfuerzo. Pienso que es una carrera que exige una gran vocación y estoy convencida de que es algo genético y ambiental. La mayoría de los miembros de mi familia son médicos. Desde pequeña he vivido de cerca situaciones que me han hecho amar la medicina y verla como un sueño, como la profesión perfecta.
Nunca olvidaré aquellos reyes magos, cuando yo tenía 4 añitos, y me trajeron una muñeca "nenuco" muy bonita. De repente, mi padre le rajo un brazo con un cuchillo y me dijo: tu bebé se ha hecho pupa, ahora hay que curarla para que no sufra y se ponga buena. Y cogió hilo y una aguja, y la cosió. Creo que en ese mismo momento decidí ser médico y aliviar el sufrimiento de la gente. Pilar LM HUV Valme
¿Por qué estudio medicina?
Me resulta complicado contestar por las emociones que suscitan en mí esta pregunta y supongo que, hasta el final de lo que escribo, no seré capaz de expresar completamente lo que siento. Siempre tuve muy claro, cuando vislumbraba la cercanía del examen de Selectividad, que mi camino debía transcurrir por ese sendero. Sin embargo, tenía cierto miedo, infundado puedo decir, de lo dura que era la carrera, de las “escasas salidas” que me prometían,… de equivocarme, en definitiva, y más teniendo en cuenta que se abrían otras posibilidades en las que me prometían un futuro mejor. Sin embargo, mi historia ya me había afirmado en el corazón que mi camino era el que, felizmente, he seguido...
No soy persona que destaque en nada especialmente. Soy perfectamente consciente de mi pequeñez y disfruto sabiendo que cada oportunidad es un regalo que no merezco, pero que me ha sido concedido. Así he vivido ser el quinto de una familia de siete hermanos (¿por qué mis padres formarían una familia tan numerosa y no evitaron complicarse tanto la vida, brindándome la oportunidad de vivir?), enfermizo e incapaz de demostrar cualquier tipo de valía (en concreto con mi asma, que si bien me permitía, por ejemplo, correr y demostrar ser el más rápido de mi clase, me humillaba después al hacerme ver mi poca resistencia física y mis múltiples recaídas en la enfermedad), torpe aunque obstinado y trabajador (y así, a base de esforzarme, intentaba cubrir mis múltiples complejos),… y podría seguir definiendo mis múltiples carencias y los muchos dones y oportunidades que he recibido a cambio.
¿Por qué Medicina?
Porque he pasado por la enfermedad y la salud y todo eso ha merecido para mí la pena (y quien sufra por no poder ver que su vida es un regalo –acaso por enfermedad-, merece ser ayudado). Porque vivo y soy feliz. Porque la vida me colocó a solas un día (¡Bendito día!) al lado de la cama de mi abuelo degradado por el Alzheimer y cogió mi mano sin reconocerme… y ese momento, que hizo rodar una lágrima por mi mejilla y rompió un cristal en mi interior, me mostraba que la vida tenía reservado ese regalo para mí, y que me estaba llamando a atender urgentemente el grito que no salía de su garganta, pero que me hablaba claramente:
“Samuel…pequeño…abre tu regalo y atiende a los que sufren. Sé, a pesar de tus limitaciones, el primer médico de esta familia y un espejo que muestre la belleza de tu existencia y de la de todos aquellos a los que, algún día, humildemente servirás”.
Es mi herencia.

Samuel García Moreno
Hospital Universitario de Valme

He hecho medicina por la vocación que siento por las personas y para dedicarme a ellas

Para contestar a esta pregunta me iría al hospital, a todas las situaciones que he vivido, y a las realidades que han pasado ante mis ojos. Para contestar a esta pregunta no me queda otra que meterme de lleno en la enfermedad de cada paciente y su familia… y ver como la viven y la sienten. No hay situación más dura que cuando una persona debe enfrentarse al temor de perder su integridad física o, incluso, su propia vida… Estar en ese momento luchando junto al paciente y su familia para mí es un honor y motivo de realización personal.
La medicina como ciencia me parece muy bonita. Comprender nuestro propio organismo y nuestra forma de funcionar desde siempre me ha interesado y ahora me hace disfrutar. Y el no poder explicar muchas cosas me pone en contacto con la realidad de la vida. Pero si por algo he hecho medicina es por la vocación que siento por las personas y para dedicarme a ellas la medicina es la herramienta más hermosa que he encontrado y la que más me realiza como persona.

Quiero ser médico porque antes de médico fui paciente

Hasta 1º de bachiller tenía muy claro que estudiaría biología, mis razones eran que me gustaba la naturaleza y su funcionamiento, pero en especial el ser humano (cuando de niña veía “érase una vez la vida” me quedaba emboba y durante ese tiempo la tranquilidad reinaba en mi casa) y sabía que podía orientar por ahí la carrera. Además como soy una persona muy curiosa el campo de la investigación en biología me llamaba mucho la atención. Me imaginaba ayudando a salvar especies en peligro de extinción con mi trabajo, vamos soñé muchas veces trabajando en un programa de recuperación del lince ibérico en el coto Doñana, y la enseñanza también me gustaba. Llegó mi gran duda en 2º de bachiller gracias a dios y a que se cruzaron profesionales excepcionales en mi vida: Dr. C. Martínez García-Otero (ginecólogo) y el Dr. A. Pazo (médico de familia) que me hicieron ver con una perspectiva muy distinta que era ser médico y ha eso si me gustaba parecerme.
Durante el curso pensé que me gustaba (relacionarme con las personas, estudiar y saber todos los días algo nuevo, investigar, enseñar, ayudar a los demás) y que cualidades tenía (sé escuchar, si no que se lo pregunté a mi madre y mis hermanas cualquier día pongo un diván y les cobro; perseverante; curiosa y sé ponerme en el lugar del otro), así que se disiparon todas las dudas y cuando tuve que rellenar los papeles después de selectividad puse sin titubear MEDICINA en la primera casilla porque realmente reunía todas las cosas que yo buscaba de una carrera.
En ningún momento durante la carrera incluso durante los malos he dudado de mi elección, al revés ha confirmado que he nacido para esto aunque no lo sabía. Hoy por hoy no me imaginó trabajando de otra cosa pero también tengo muy claro que clase de médico quiero ser y que es para mí un médico porque antes de médico (futuro) fui paciente. Elisabeth Vico Martín (HUV de Valme).

A pesar de lo dura que es la carrera, y de sacrificar la mitad de mi juventud encerrada entre libros, ha merecido la pena

¿Por qué decidí estudiar medicina? Es una pregunta difícil d responder. Siempre he sido una persona bastante indecisa, de esas que cambian mil veces de opinión y que les cuesta decidir hasta que van a comer ese día. Cuando era pequeña siempre que me preguntaban que quería ser yo decía que quería aprender muchos idiomas y pasarme la vida de un sitio a otro aprendiendo todo lo que pudiera de cada país. Ya en el instituto me di cuenta q se me daban mucho mejor la biología, química, matemáticas... en fin, nada q ver con lo q había pensado. Un día en 2º de bachillerato la profesora de biología decidió llevar a clase una serie de órganos (unos riñones, hígados y cerebro, por supuesto todo d cerdo) para que pudiéramos ver como eran realmente. Ese día a pesar de las fatiguitas iniciales y de no comer carne en una semana decidí que aquello me gustaba. Además siempre había querido hacer algo en lo que pudiera ayudar a los demás, algo en lo que pudiera ser útil en los momentos más difíciles en la vida de una persona: ¿qué había mejor que la medicina para eso? Durante estos años me he preguntado mil veces por qué decidí estudiar medicina y creo que a pesar de lo dura que es la carrera y de sacrificar la mitad de mi juventud encerrada entre libros ha merecido la pena porque no puede haber nada más gratificante que ayudar a alguien cuando te necesita de verdad, cuando pone su vida en tus manos. ¿Puede haber algo más increíble que salvar una vida? Mi respuesta es NO. Por eso escogí esta carrera, por eso a pesar de todo volvería a escogerla mil veces. NO PODRIA SER OTRA COSA Q NO FUERA MÉDICO. Natividad Parejo Maestre (HUV Valme)

¿Por qué no luchar?

Quedaban pocas horas para estar completamente libre, al menos este verano, me quedaba superar el último obstáculo… El resto de éxamenes de selectividad me habían ido realmente bien… Durante todo este tiempo me había guardado un as bajo la manga. La recompensa a estos dos últimos años de duro trabajo en bachillerato era poder estudiar la que dicen, carrera más bonita del mundo. Con esa ilusión me matriculé en Medicina. Sentía la necesidad de ser alguien en este mundo y que ese privilegio me permitiera ayudar, ayudar a aquellos más débiles, a los más necesitados, a mis enfermos… A lo largo de esta larguísima carrera las desilusiones y tristezas han sido muchas, pero no tienen nada que ver con la satisfacción y alegría de poder estar al lado, y lo más importante, poder aconsejar a aquellos que más lo necesitaban. Porque la salud es algo que hasta que no lo perdemos, no nos damos cuenta de lo importantísima que es. Y esa capacidad de poder diagnosticar y tratar a personas, está al alcance de muy pocos, de estos pocos que hemos luchado juntos, reído y llorado, día a día, por cumplir este sueño que en pocos meses veremos cumplido: Ser licenciados en Medicina.

Cada uno hace lo que sabe hacer.

Cada uno hace lo que sabe hacer. Siempre he creido que cada persona nace con una serie de cualidades que le facilitan la realización de determinadas actividades. Como ejemplo tenemos al mecánico que siempre acierta la avería a la primera, el camarero, que pese a ser las 7:00 de la mañana, te sirve el café con una amplia sonrisa, el vendedor que te convence y hace que te lleves ese artículo que nunca usaras, pasando por el músico que es capaz de hacerte estremecer con solo un par de acordes, el abogado al que nunca le faltan argumentos ó el arquitecto que es capaz de armonizar un edificio con la majestuosa naturaleza.Hay quien engloba esas cualidades en la palabra "don". En mi opinión, una palabra cargada de excesivas connotaciones metafísicas, y usada hasta el desgaste con fines demagógicos. Independientemente de mi desacuerdo léxico, es evidente y cierto que cada persona presenta características diferentes que le predisponen a realizar un trabajo mejor que otras.Una particularidad de los "dones", entendido el termino como antes he descrito, es que suele coincidir con la vocación. En mi opinión, la vocación es el sentimiento que te permite realizar una actividad durante toda tu vida manteniendo la ilusión y las ganas de seguir aprendiendo de ella.No digo que todos los estudiantes de medicina, ni que todos los médicos, y mucho menos que yo mismo tenga un "don" para practicar la medicina, solo digo que he estudiado medicina porque desde pequeño cada vez que me imaginaba el futuro me veia con una bata blanca. Ya que es una profesión que me sacia en mis necesidades más básicas: la intelectual y la humana.

El deseo de poder ayudar a los demás

La verdad es que en multitud de ocasiones esa pregunta ha rondado mi cabeza y aún a día de hoy me es imposible responderla a la ligera. Cuando se acercaba el momento de la elección de la carrera, una cosa tenía bastante clara, y consistía en que elegiría algo en primer lugar que me gustara y no anteponiendo otros intereses tales como los económicos en dicha elección. En mi infancia siempre “respiré” la medicina en el ambiente familiar, al criarme en una casa con amplia tradición de profesionales médicos. Es por ello que creo que mi elección estaba hecha desde el momento en el que tuve algo de uso de razón, ya que era mi forma de vida, un modelo de vida al que ya estaba acostumbrado. Además, este hecho me permitió conocer mucho mejor y más de cerca lo que significa la medicina y el médico. La medicina me atrajo por varias razones, entre las cuales las más importante en mi opinión era el deseo de poder ayudar a los demás, el servir como alivio del sufrimiento de las personas y sus seres queridos en los momentos más difíciles y penosos de la vida, el poder trabajar lo máximo posible en conseguir que una persona con su enfermedad correspondiente pudiera volver a sonreír y a recuperar la ilusión, en definitiva el poder dar a una persona una mayor calidad de vida y si es posible, liberarla de la enfermedad.

La verdad es que la elección la tenía bastante clara desde hacía tiempo, y otro de los motivos importantes que influyeron en la toma de la decisión fue el hecho de que un familiar directo sufriera una enfermedad para la que no existía curación alguna, sintiéndome “responsable” de que se descubrieran nuevas terapias de dicha enfermedad y de otras muchas que hasta el momento no tenían tratamiento, para así evitar el sufrimiento y la impotencia que había padecido en mis propias carnes a tantas y tantas personas. Observé que mi vocación era la medicina y todo lo que le rodea al mundo sanitario desde muy pequeño, ya que cada vez que oía algún grito o que alguien se quejaba de algo me acercaba el primero para ver qué pasaba y si era posible echar una mano y poder aliviar a ese amigo, hermano, vecino…

La medicina era mi única elección posible como carrera, o era medicina o medicina, no cabía alternativa, por tanto considero que soy afortunado de nunca dudar de ello, para como he comentado anteriormente, poder ayudar a los demás en la medida de lo posible y servir para que al menos una persona pueda mejorar su calidad de vida, puesto que una persona no es solo una persona (que ya es bastante) sino que es también un hermano, un padre, un amigo… Así pues, por unos motivos u otros, la medicina estaba fijada en mí como mi camino a seguir desde muy pequeño.
Ignacio Jimenez.

Una gran decisión

En mi caso, no puedo decir que eligiera hacer esta carrera por vocación. Siempre de niña quise ser profesora, pero cuando fui creciendo me fui dando cuenta de que eso no era lo mío, que no me gustaba como para dedicarme a ello el resto de mi vida. Ya en el instituto cuando tuve que elegir el bachillerato me resultó un poco difícil, pero al final me decanté por la rama de la Salud aunque aún opté por tener Matemáticas, las cuales me encantaban.

Tras el bachillerato y la Selectividad, con los papeles por rellenar en la mano para elegir carrera, aún no tenía nada claro. Por un lado me gustaba mucho el área sanitaria, pero por otro lado estaban las Matemáticas. Tenía una gran duda. Después de mucho pensar, decidí dejar a un lado las matemáticas y opté por la Medicina. Fue mi primera opción, pero por si acaso mi nota de acceso no era suficiente la segunda era enfermería. En la primera convocatoria mi nota no alcanzó y tenía que asegurar una plaza enfermería aunque ya estaba más mentalizada con lo de ser Médico. Esperaba con muchas ganas que en septiembre me fuera bien y que finalmente hubieran rechazado esta opción las suficientes personas como para que pudiera entrar yo. Pasé el verano en ascuas y por fín en septiembre, tuve la suerte de aparecer en las listas como admitida. Fue la mayor alegría que me pudieron dar.

La carrera no empezó muy bien para mi gusto, puesto que no teníamos ningún contacto con el hospital y con lo que sería nuestro futuro, por lo que al principio me hizo un poco replantearme si era realmente lo que yo quería. Conforme han ido pasando los años, todo ha ido tomando su forma y ahora, 6 años después de aquella gran decisión, me doy cuenta de que ha sido la decisión acertada y una de las más importantes que he tomado y tomaré en la vida.Ahora, me queda otra gran decisión: Qué especialidad hacer dentro de las muchas que oferta la Medicina.
Sara Romero Moreno H.U.V. Valme

Cuando entras en primero no sabes si estas en medicina o te has confundido y estas en biología, química o farmacia

Recuerdo ese día que vi mi nota de selectividad y pensé…. ya puedo estudiar eso que desde pequeñita quería ser, desde siempre he soñado ser medico me fascinaba cuando iba al medico con 5 ó 6 añitos y mi medico sabia lo que me pasaba, cual era el fármaco ideal y encima me curaba, todo desde la perspectiva de una niña de 5 añitos y por ello a la pregunta de los adultos: “¿Qué quieres ser de mayor? Yo respondía sin dudarlo: “medicina”. También recuerdo el día que hice la matrícula, la búsqueda del piso, ese premier día de facultad, …….y así ha ido pasando seis años, que se dicen pronto pero en los cuales ha ocurrido mil aventuras, bajones y grandes alegrías.

Esta carrera que elegimos libremente se trata de una carrera de fondo, en la cual lo importante es llegar al final. Cuando entras en primero no sabes si estas en medicina o te has confundido y estas en biología, química o farmacia, todas las asignaturas es de estas carreras menos de medicina, pero piensas por algo habrá que empezar. Sigue los años y llega tercero un curso duro y me planteo si merece la pena seguir, te entras las dudas y piensas: “si hubiera elegido enfermería este año terminaría y no que aún me queda 3 años más” pero bueno comienza las prácticas en el hospital y empiezas a sentirte un poco más medico y también piensas que empezarás un ciclo donde abundan asignaturas como la médica, cirugía, pediatría,…..y sigues adelante, además tienes más prácticas en el hospital que es lo que verdaderamente nos gusta y te vas a casa con la sonrisa de un niño o las gracias de un enfermo solamente porque le has hecho una historia clínica y has estado un rato con él.

Me segundo ciclo ha ido bastante bien, cuarto es un curso que para mi gusto es muy interesante y son asignaturas que me gustaron mucho, en quinto me fui de Erasmus y en sexto como me quite legal en la Eramus todo fue más fácil. Ya en sexto te ves como medico y sueñas con ese día que hagas tu primer diagnóstico, pongas tratamiento o el enfermo te de simplemente las gracias por ayudarle. Creo que son estas las razones que me hicieron decantarme por esta carrera, ese afán de ayudar a los demás, esa adrenalina que puedes vivir en el hospital ante situaciones graves que resuelves y sales de ellas, en saber que los enfermos depositan en ti una confianza sin apenas conocerte solo por la esperanza de que los cures o por lo menos lo intentes, en sentirme realizada como persona por hacer aquello que he deseado,……por todo ello espero que cada día que vuelva de trabajar del hospital me sienta orgullosa de mi misma y pasito a pasito ser una gran médico para mis “enfermitos”.
Peña Gomez Dominguez

¿Por qué estudio medicina?

Me gusta la medicina porque tiene mucho trato humano, porque el médico ve a todo tipo de personas, de todas las clases sociales, de todas las culturas
Sencillamente, porque necesito ser feliz, y la única manera de conseguirlo es siendo médico. Creo que es la profesión en la que más realizada puedo sentirme, la que más me llenaría de todas las ocupaciones del mundo. Todos los oficios son importantes y necesarios para la vida, pero creo que uno de los más imprescindibles es el trabajo de médico. Sin médicos, la esperanza de vida sería mucho más corta, la especie humana no habría evolucionado y esto habría influido negativamente en todos los aspectos de la vida (en la economía, en la sociedad…). Primero tenemos que tener salud, para poder avanzar en el resto de facetas. Me encanta que la sanidad es algo que nos acompaña en todas las etapas de nuestra vida, tiene que estar presente desde el mismo momento de nuestro nacimiento hasta que fallecemos.
Me fascina de la medicina su constante desarrollo, que siempre se puede avanzar en descubrimientos y técnicas. También me gusta mucho su amplitud. Hay infinitas especialidades, para todos los gustos. Aunque no siempre se puede curar en medicina, siempre se puede ayudar (paliando el dolor, mejorando la calidad de vida, rehabilitando, reintegrando a un enfermo en la sociedad, haciendo lo posible para que los enfermos terminales tengan la muerte más digna posible…). Creo que no se puede explicar con palabras el sentimiento de un médico al saber que ha ayudado a un paciente, que lo ha curado o que de alguna manera le ha aliviado su sufrimiento. Me gusta la medicina porque tiene mucho trato humano, porque el médico ve a todo tipo de personas, de todas las clases sociales, de todas las culturas. Un médico está en constante formación, nunca se agotan los conocimientos médicos, siempre hay algo nuevo que aprender.
Por supuesto es una profesión muy sacrificada y dura, pero no hay que desanimarse, al contrario, al ser tan dura, cuando las cosas salen bien el sentimiento de alegría es mayor después de tanto esfuerzo. Pienso que es una carrera que exige una gran vocación y estoy convencida de que es algo genético y ambiental. La mayoría de los miembros de mi familia son médicos. Desde pequeña he vivido de cerca situaciones que me han hecho amar la medicina y verla como un sueño, como la profesión perfecta. Nunca olvidaré aquellos reyes magos, cuando yo tenía 4 añitos, y me trajeron una muñeca "nenuco" muy bonita. De repente, mi padre le rajo un brazo con un cuchillo y me dijo: tu bebé se ha hecho pupa, ahora hay que curarla para que no sufra y se ponga buena. Y cogió hilo y una aguja, y la cosió. Creo que en ese mismo momento decidí ser médico y aliviar el sufrimiento de la gente.
Pili Lozano Morillo

¿Por qué medicina?

"No creo que se trate de una profesión más, sino más bien un modo de vida"

Muchos de nosotros recuerda con cariño aquellos momentos de su infancia en la que soñaba con ser medico, otros sin embargo, apenas sabemos explicar las razones que nos llevó a elegir esta carrera…Ahora… con un pie dentro y otro fuera, quizás tampoco sea capaz de decir el motivo…¿vocación?, ¿destino?, ¿sueño? Puede que una mezcla de todos…Hasta donde consigo recordar, de pequeña quería hacer Bellas Artes y Veterinaria, pero cuando llegue al instituto algo me hizo cambiar de idea, era pequeña aún y la medicina se convirtió en mi objetivo. Ahora a las puertas de finalizar estos años, sin duda, los mejores de mi vida, me doy cuenta que seguir mi intuición fue el camino correcto, esto era lo mío, lo que me gustaba realmente, con lo que disfrutaba, ¿como sino hubiese aguantado horas y horas delante de los libros?, sacrificando vacaciones, salidas con los amigos…todo porque “tenía que estudiar”…¡que frase….creo que ha sido lo que más he repetido en seis años! Bueno esa y…la de “ojala hubiese elegido otra carrera” claro que esta siempre con la boca pequeña…una y mil veces me ofrecen volver a elegir profesión y una y mil veces volvería a escoger la medicina...no creo que se trate de una profesión más, sino más bien un modo de vida, una enseñanza que te hace crecer como profesional pero sobre todo como persona, y quizás sea esta última faceta la que realmente nos hace sirvientes de nuestra profesión, la nos hace incapaces de imaginar nuestra vida de otra forma, la responsable de ser como soy, la que hace que nos sintamos afortunados de ser médicos.

LAURA ALONSO ROMERO

Sí, Medicina.

"Creo que la llamada vocación médica comienza a surgir una vez dentro de la carrera"
Pues sí, Medicina
Creo que el médico se va haciendo a medida que transcurre su formación, que como bien sabemos, no terminará nunca. Es por ello, que los mejores motivos para estudiar medicina te los puede dar un médico en el fin de su trayectoria profesional.
Personalmente creo que el médico no nace, sino que se hace. Un niño, por la formación de sus valores solidarios, por la educación que ha recibido o el hecho "querer ayudar" a la persona que tiene enfrente, no le presupone a priori una "vocación profesional" hacia la medicina. Creo que la llamada vocación médica comienza a surgir una vez dentro de la carrera, en el momento en que comienzas la relación con los pacientes, esa primera hoja de historia clínica que tienes entre las manos que en realidad no sabes como rellenar, cuando empiezas a entablar una relación con esa persona en ese microclima que es la habitación de un hospital, y poco a poco, paciente tras paciente te das cuenta que ya no podrías dedicarte a otra cosa que no fuese la medicina. Te convertirás en una persona al servicio de alguien que necesita de tu ayuda, y que dedicarás tu vida a la mejor profesión del mundo, la de servir a otros en base a tus conocimientos. Qué motivo mejor que ese.
Pues sí !! Medicina!! :D

¿Por qué medicina?

"Elegí Medicina como forma de vida"
Es una de las preguntas que más me he repetido a lo largo de estos 6 años de carrera y… aunque parezca imposible, siempre he llegado a las mismas conclusiones; eso sí por distintos caminos. La mayoría de las veces esta pregunta te la haces en momentos de “bajón anímico”, y quizás este no sea uno de los mejores momentos para realizar la pregunta, pero sí puedo afirmar que es el más oportuno. A pocos meses de “terminar” el camino elegido, para llegar al comienzo del sueño, es normal planteárselo todo de nuevo e incluso pensar que nos hemos equivocado, que nos han vendido la moto y que nada es lo que creíamos y parece. ¿Pero no es eso lo que da sentido a la vida?, ¿No son estas dudas las que nos empujan a buscar nuestra opción?. No puedo determinar el momento exacto en el que quise ser médico, sólo sé que desde recuerdo, ya en mi infancia, yo quería ser médico. Sí con la inocencia de un niño y la ilusión del primer sueño palpable quería ser médico, utilizar mis conocimientos para ayudar a salvar vidas, y así cambiar el mundo.
Con esa idea fui creciendo e imaginándome mi futuro, mis misiones a África, ayudando en grandes catástrofes, etc. Pero como he dicho fui creciendo y viendo la realidad de la vida, madurando. No quiero decir que la realidad de la vida me hiciese cambiar mi sueño, ni mucho menos, pero sí me hizo ser menos ambiciosa, y a la vez más humilde. Mi objetivo seguía ahí, seguía queriendo ayudar a las personas, pero ya me iba concienciando de que no cambiaría el mundo, cosa que francamente me quito un peso de encima porque vaya marronazo. Pero eso no quería decir que ya no pudiese hacer nada, mi sueño me permitía aportar mi granito de arena a la sociedad. Así me planté ante la elección de la carrera, mi futuro, rodeada de formularios de la administración a rellenar en unos días. Fueron unos días de nerviosismo, porque en un principio ya no habría vuelta atrás. De estos días lo que más me sorprendió fue las pocas opciones que yo me implantaba. Ahí estaba yo frente a veintiún hueco a rellenar por las carreras a elegir y asombrosamente tan sólo con tres huecos rellenos, y en los tres ponía lo mismo Medicina, pero en distintos lugares. Se me abría un abanico de posibilidades y ante la mirada perpleja de mi madre yo lo cerraba por la sencilla razón de que no me veía haciendo otra cosa, no me imaginaba mi futuro sin ser médico.
Tras casi seis años de estar poniendo los cimientos para comenzar a vivir mi futuro imaginado como mi presente palpable, me formulo la misma pregunta ¿por qué medicina?: para mí y para los que de verdad me conocen podría responder sencillamente con por eso, Porque es Medicina. Pero para que los que no me conocen comprendan mi decisión diré que elegí medicina porque es lo que he querido desde siempre, porque aunque a veces pueda venirme abajo, sale mi niña interior y me devuelve la ilusión, y lo que es más importante para mí, porque es mi opción correcta para aportar mi granito de arena a la sociedad, al igual que para otros su opción es ingeniería o derecho.
Y no puedo terminar sin decir que es Mi opción en la vida, mi opción correcta, mi destino, porque está en mí desde pequeña; porque elegí Medicina como forma de vida, porque simplemente la elegí por VOCACIÓN.
Tania Ortiz Puertas (Valme)

Motivos para estudiar medicina

Para querer ser médicos debe ser vocacional, debe gustarte mucho. Ser médico es una profesion muy bonita y muy sacrificada, porque cuando ves que una persona sufre por su enfermedad y tú le ayudas a seguir para adelante, y al final se recupera, eso es muy satisfactorio para uno mismo. Sin embargo, el ser médico también tiene sus momentos amargos, cuando quieres ayudar a un paciente y vés que se esta muriendo y tú no lo puedes evitar. En definitiva ser médico para mí, es ilusión, esperanza, satisfacción, es todo.
Manuel Cabello Hervas

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